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Mujeres dicen haber sido tocadas de manera indebida y agredidas por la policía durante los arrestos por toque de queda en L.A.

Arrests made for curfew violation after a day of peaceful protest against police brutality in Los Angeles.
Se hicieron arrestos por violación de toque de queda después de un día de protestas pacíficas contra la brutalidad policial en la calle 8 y el bulevar Crenshaw en Los Ángeles.
(Francine Orr / Los Angeles Times)

Entre las filas de manifestantes que han presentado denuncias, se han unido a demandas y rechazado las tácticas utilizadas por los organismos policiales de la zona, se encuentran mujeres que dicen haber sido tocadas indebidamente, acosadas sexualmente o registradas de forma inapropiada.

Estaba oscureciendo cuando Julia Dupuis fue esposada por una violación de toque de queda y dos policías de Los Ángeles la llevaron a una cerca al lado de una iglesia vacía, más allá de la vigilancia de los residentes de apartamentos cercanos y a unos 15 pies del manifestante más próximo.

"¿Crees que es una mujer?”, oyó que uno de los policías le decía al otro, con una carcajada.

Dupuis, que es una género no binario pero se identifica como mujer, se sintió paralizada por el miedo. Los oficiales ya habían tomado su identificación, que la identifica como mujer, y le preguntaron su nombre. No parecían confundidos acerca de su género, dijo, sólo deseaban burlarse de ella.

Luego, uno de los oficiales se le acercó, bromeando y toqueteándola y palpando uno de sus senos, relató.

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Casi de inmediato, el oficial pareció darse cuenta de que “había cruzado una línea”, dijo Dupuis. La risa disminuyó, los oficiales retrocedieron y uno de ellos dijo que “no deberían estar haciendo” lo que estaban haciendo, recordó.

Sólo entonces se llamó a una mujer para que la revisará.

Dupuis, de 21 años, vio las acciones de los oficiales no como un accidente sino como parte de un patrón más amplio de acoso sexual experimentado por las mujeres y los manifestantes de género no binario a manos de los agentes de LAPD durante las recientes protestas y arrestos por el toque de queda. Otras detenidas en el autobús, a donde finalmente la llevaron, le dijeron a Dupuis que ellas también habían sido revisadas inapropiadamente, reveló.

En el lado este y en el condado de Orange, los latinos de larga data hacen guardia en las tiendas y en sus vecindarios para evitar posibles saqueos y vándalos durante los disturbios civiles.

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No están solas.

Entre las crecientes filas de manifestantes que presentaron quejas, se unieron a demandas y rechazaron las tácticas utilizadas por LAPD y otras agencias de aplicación de la ley del área en los acalorados días de finales de mayo y principios de junio, hay mujeres que dicen que fueron atacadas por oficiales masculinos y las toquetearon, acosaron sexualmente o registraron inapropiadamente.

Josh Rubenstein, un portavoz de LAPD, dijo que al menos tres denuncias se han presentado formalmente a la policía sobre “tocar de manera inapropiada durante una revisión” en medio de detenciones por toque de queda, y todas están bajo investigación.

El departamento no comenta sobre litigios pendientes, y Rubenstein declinó hacer más comentarios. Ningún oficial de LAPD ha sido castigado por acciones durante las protestas, aunque 10 han sido retirados de la calle en espera de investigaciones.

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Laura Montilla, de 22 años, presentó recientemente una demanda contra la policía de Los Ángeles y otros funcionarios encargados de hacer cumplir la ley alegando una variedad de abusos, incluidas agresiones sexuales, después de que fue arrestada por una violación de toque de queda.

Los oficiales “tocaron mi cuerpo agresivamente golpeándome con sus manos fuertemente en la vagina y los senos en cuatro ocasiones”, afirma la demanda de Montilla.

Otras mujeres que dicen haber experimentado tal comportamiento no han presentado quejas; algunos comentan que están en conversaciones con abogados sobre la presentación de demandas.

Si bien las agresiones sexuales y los registros de forma indebida por parte de los agentes no se encuentran entre los delitos centrales alegados en una demanda colectiva, presentada en junio, por las tácticas de la policía de Los Ángeles, se encuentran entre las acusaciones que los abogados que representan a los demandantes han escuchado y están sopesando, dijo.

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Devon Young, una terapeuta de salud mental de 31 años, es una de las mujeres que ha compartido sus experiencias con los abogados. Young, quien fue arrestada en la misma área que Dupuis, reveló que los agentes se negaron a permitirle que se bajara la falda después de que la habían agarrado por la cintura mientras la esposaban.

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“Mi ropa interior y mi trasero quedaron expuestos a la multitud, así que les pedí que me dejaran bajarme la falda para no quedar expuesta, y se negaron”, dijo.

En el autobús, escuchó a los agentes acosar verbal y sexualmente a una mujer que reconocieron de Instagram, “hablando abiertamente sobre su cuerpo y comiéndosela con los ojos”, comentó Young. Y otras mujeres le relataron que habían sido sometidas a registros intrusivos, dijo.

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Después de que publicó sobre la experiencia en Instagram, docenas de personas más le dijeron que habían experimentado abusos similares pero que no se sentían cómodas para hablar sobre ellas, expuso.

Otros abogados también están presentando quejas, y no sólo sobre LAPD.

El abogado Jorge González dijo que representa a una mujer de 44 años, a quien identificaría sólo por su primer nombre, Jessica, quien fue arrestada el 1 de junio en el Este de Los Ángeles por los agentes del Departamento del Sheriff del condado de Los Ángeles después de que su novio fuera detenido mientras seleccionaban comida rápida después del toque de queda.

El novio de Jessica, que conducía, fue sacado del vehículo primero, dijo González. Cuando cuestionó si también debería salir del auto, en parte porque sólo llevaba una bata de baño, la obligaron a bajarse, relató González.

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Sin causa probable, comenzaron a registrar el vehículo, luego a revisar a Jessica, expuso su abogado.

“Le preguntaron si estaba usando un sostén y ella respondió: ‘No’”, dijo González. “Entonces una mujer agente comenzó a revisarla, acariciando sus senos y su vagina, siendo muy intrusiva en la forma en que estaba registrándola”.

La oficina del sheriff no respondió a una solicitud de comentarios.

González manifestó que el incidente representó una clara violación de los derechos de su cliente.

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Para un registro tan intrusivo, “generalmente tiene que haber alguna evidencia de que [la persona registrada] lleva contrabando, como drogas, que podrían haber sido colocadas dentro de su cuerpo”, señaló. “Y no había nada de eso aquí".

Aunque a su novio se le permitió salir del lugar, Jessica fue acusada de una violación de toque de queda y de resistirse al arresto, comentó González, aunque reveló que le dijeron que la dejarían ir si grababa una declaración diciendo que no había sido agredida.

Ella planea luchar contra los cargos y está considerando un litigio civil contra los oficiales, dijo González.

“Ella se sintió violada”, manifestó.

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La policía de Los Ángeles y de otras ciudades ha disparado balas de espuma de 40 milímetros a los manifestantes de George Floyd, presentando quejas de fuerza excesiva.

Dupuis, quien publicó sobre su experiencia en Twitter y se unió a otras mujeres para contar sus casos en el sitio web de cultura y noticias L.A.Taco, aseguró que le tomó días comprender lo que le había sucedido. Entonces, ella también se sintió agredida.

“Fue entonces cuando realmente me di cuenta de que había sido atacada por mi identidad de género”, dijo.

Dupuis expuso que fue contactada por un comandante de LAPD sobre la presentación de una queja después de que sus tweets atrajeron la atención, pero señaló que no respondió porque no confía en la agencia para creer su versión de los hechos sobre la de los dos policías, o para reconocer que hay un problema más sistémico.

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Dupuis, quien dijo que recibió un disparo con un proyectil policial en otra protesta unos días antes de su arresto, comentó que el hecho de que el agente le tocara su pecho se sintió como “otra forma de violencia” de un departamento que intenta sofocar las protestas contra la brutalidad policial y los asesinatos de personas negras multiplicando la brutalidad.

“Ya sea la violencia física o la violencia sexual más insidiosa, todas son formas de control: ejercen su poder para silenciar a los manifestantes”, señaló Dupuis. “Su objetivo final era hacernos sentir tan abatidos, tan violados y tan asustados que no íbamos a querer regresar y protestar al día siguiente”.

“Simplemente no funcionó", subrayó.

En todo caso, dijo Dupuis, su experiencia sólo solidificó su creencia de que la policía de Los Ángeles debe ser desafiada y denunciada por sus abusos.

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“No pueden silenciarnos”, dijo. “No lograrán rompernos”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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