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Estrangulan a asesino serial en prisión de California

Estrangulan a asesino serial en prisión de California
Roger Reece Kibbe, de 81 años, que purgaba varias cadenas perpetuas por los homicidios de varias mujeres en las décadas de 1970 y 1980, murió en la Prisión Estatal de Mule Creek, al sureste de Sacramento.
(AP)

Un asesino serial de California que según las autoridades violó y mató a por lo menos siete mujeres fue estrangulado en una prisión estatal, informaron las autoridades.

Roger Reece Kibbe, de 81 años, conocido como el “Estrangulador de la I-5” en las décadas de 1970 y 1980, fue encontrado el 28 de febrero sin reaccionar en su celda en la prisión estatal de Mule Creek al sureste de Sacramento, con su compañero de celda de 40 años de pie a un lado.

Mediante la autopsia se determinó que Kibbe fue estrangulado con la mano, dijo la policía del condado Amador, que calificó la muerte de homicidio.

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No se han presentado cargos por el fallecimiento de Kibbe, un ex fabricante de muebles de Sacramento cuyo hermano era policía.

En 1991, Kibbe fue declarado culpable inicialmente de estrangular a Darcine Frackenpohl, de 17 años, que había huido de su casa en Seattle. El cadáver casi desnudo de la chica fue encontrado en septiembre de 1987 al oeste de South Lake Tahoe, al pie del desfiladero Echo Summit.

Los investigadores dijeron entonces que sospechaban que estaba implicado en otros homicidios similares.

Sin embargo, no fue sino hasta 2009 que un investigador de la oficina del fiscal federal del condado San Joaquin aprovechó nuevos avances en la determinación de evidencia para vincularlo con otros seis homicidios en diversos condados del norte de California, donde los cadáveres de varias víctimas fueron encontrados en la Interestatal 5 u otras carreteras en 1986.

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Antes de que lo asesinaran, Kibbe purgaba múltiples cadenas perpetuas por los homicidios.

Las autoridades afirmaron no haber cejado nunca en su intento de mostrar que él era responsable de otros homicidios.

Los investigadores lo sacaban de la prisión para hacer varios recorridos por el campo con la esperanza de que revelara el paradero de más víctimas.

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Solían comprarle un huevo McMuffin y una Coca Cola para el desayuno, otra Coca Cola, una hamburguesa y papas fritas para la comida, dijo Vito Bertocchini, detective retirado del sheriff e investigador del fiscal federal del condado San Joaquín, al The Sacramento Bee.

Bertocchini persiguió durante casi dos décadas a Kibbe y cree que asesinó a otras personas en un lapso de 10 años entre su primer y último homicidios conocidos.

Los investigadores han dicho haber encontrado otras mujeres asesinadas cuyos cadáveres fueron arrojados en carreteras. Los cuerpos presentaban la marca característica de Kibbe de cortar la ropa de las víctimas en patrones extraños.

Fue capturado después de que la policía de Sacramento dijera que una posible víctima escapó y los agentes recuperaron un garrote fabricado con piezas cilíndricas de madera, así como una cuerda de paracaídas, unas tijeras y otros objetos.

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