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Exjefe de policía de Orange County y otros cinco, acusados de conspiración por los disturbios en el Capitolio

Alan Hostetter clings to a fence at the Pier Bowl parking lot as part of a rally
Alan Hostetter se aferra a una cerca en el estacionamiento de Pier Bowl el 21 de mayo de 2020, durante un mitin en San Clemente.
(Shawn Raymundo / San Clemente Times)

Dos extremistas del condado de Orange, un exjefe de policía y su compañero en la organización Stop the Steal, han sido acusados junto con miembros de la milicia Three Percenters por su papel en la insurrección del 6 de enero en el Capitolio.

Alan Hostetter, ex jefe del departamento de policía de La Habra, enfrenta cargos junto con sus compatriotas californianos Russell Taylor, Erik Scott Warner, Felipe Antonio “Tony” Martínez, Derek Kinnison y Ronald Mele por múltiples cargos.

Aunque todos están acusados de estar en áreas restringidas del Capitolio, Warner, un enfermero registrado, es el único acusado de ingresar al edificio a través de una ventana rota. Kinnison y Warner están acusados de destruir pruebas, mientras que Taylor también enfrenta un cargo de armas por llevar un cuchillo con una hoja de más de 3 pulgadas.

La acusación del gran jurado, revelada el jueves, alega que los hombres conspiraron en las redes sociales antes del motín, incluso en un canal de Telegram llamado California Patriots Answer the Call, el 6 de enero y a través de mensajes de texto, creando planes de viaje que incluían la discusión de llevar armas al Capitolio. El día del motín, violaron áreas prohibidas del recinto y alentaron a otros a hacerlo también, publicando videos e imágenes a medida que avanzaban, señala la acusación.

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Los cargos y las subsecuentes acusaciones fueron combustible de fuego para Hostetter, quien usó su página de Facebook, que tiene más de 2.200 seguidores, para continuar con su afirmación de que las cuentas del asedio al Capitolio están infladas y son parte de una conspiración más grande. Él comparó el motín con el incendio del Reichstag de 1933, un incendio provocado en la capital de Alemania que Adolf Hitler utilizó para justificar los ataques conspirativos contra los comunistas.

Hostetter indicó: “Planeo pelear, como siempre lo hago, hay mucho más en esta historia de lo que parece”.

Este enjuiciamiento, el último relacionado con el motín, no es la primera vez que los fiscales federales acusan a los participantes de conspirar juntos, cargos que se derivan principalmente de intentos de borrar publicaciones en redes sociales después del evento o comunicarse por radio durante la insurrección. Los miembros de los Proud Boys y los Oath Keepers ya han sido acusados de conspiración. Pero el enjuiciamiento de los seis hombres de California es la primera vez que varios miembros o asociados de los Three Percenters se enfrentan a esa acusación criminal.

El miércoles también se publicaron nuevos cargos contra un hombre del norte del estado previamente acusado, alegando que Tommy Allan, de 53 años, de Rocklin, robó una bandera estadounidense y documentos del Senado mientras estaba dentro del Capitolio. Desde el 6 de enero, unas 465 personas han sido arrestadas por cargos relacionados con el ataque al edificio, y más de 130 han sido acusadas de agredir u obstaculizar la aplicación de la ley, según funcionarios del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

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En el caso de Hostetter, los fiscales alegan que ya en noviembre, los seis hombres se comunicaban en plataformas de redes sociales, incluido Telegram, sobre su enojo por los resultados de las elecciones presidenciales. Kinnison, Mele, Warner y Martínez presuntamente se unieron a una charla iniciada por Taylor en enero, presentándose como “parte del 3% del sur de California”, una referencia a la milicia antigubernamental conocida por atraer miembros militares y policiales. Taylor, según documentos judiciales, utilizó Telegram como un punto de comunicación para los militantes que viajarían al Capitolio.

A medida que se acercaba su viaje a Washington, los hombres publicaron acerca de traer escopetas, radios con audífonos y municiones.

El 29 de diciembre, los fiscales alegan que Taylor escribió en Telegram que: “¡Personalmente quiero estar en los escalones de la entrada y ser uno de los primeros en atravesar las puertas!”.

Ese mismo día, Taylor le envió un mensaje de texto a Hostetter para preguntarle si traía armas de fuego, según la acusación. Supuestamente respondió: “NO NUNCA (Instagram ahora monitorea todos los mensajes de texto, este ha sido un anuncio de servicio público)”. Hostetter luego envió un mensaje de texto con tres emojis de “caras riendo con lágrimas saliendo de sus ojos”, según indican los documentos judiciales.

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En el mitin, los fiscales alegan que Taylor instó a los alborotadores que intentaban presionar a la policía, gritando: “Adelante, estadounidenses”. Los videos de los disturbios del 6 de enero lo muestran uniéndose a una turba afuera de las puertas del Capitolio y gritando a una línea de policías y, a veces, tratando de atravesarlos.

Hostetter es visible en videos con su megáfono. Las imágenes de las redes sociales lo muestran a él y a Taylor sonriendo desde una de las terrazas, mientras el Capitolio estaba bajo asedio.

Martínez y Kinnison, con una máscara de gas, estaban presentes entre los alborotadores en la restringida Upper West Terrace del Capitolio, mientras Mele se tomaba una selfi en su teléfono celular, declarando: “Irrumpimos en el Capitolio”, según el expediente judicial.

Hostetter se rindió en Santa Ana, fue procesado y puesto en libertad con una fianza de 20.000 dólares el jueves. No se declaró culpable, pero se le ordenó comparecer a través de Zoom para una audiencia el lunes.

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Martínez compareció en un tribunal de Texas el jueves por la mañana y Mele, Kinnison y Warner ante un tribunal de Riverside.

Contactado por teléfono, Martínez indicó que estaba buscando un abogado y que volvería a llamar en 48 horas.

Kinnison, Warner y Mele no pudieron ser contactados de inmediato para hacer comentarios. Los registros públicos indican que Kinnison es dueño de una empresa de lavado a presión en Lake Elsinore que comenzó este año. Mele es un vendedor en una empresa de productos lácteos de propiedad francesa, según su perfil de LinkedIn.

Ninguno de los cuatro presuntos miembros de la milicia parece haber enfrentado cargos criminales importantes en el pasado. Mele y Warner se han declarado en quiebra anteriormente.

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Hostetter también enfrenta cargos de delitos menores en Orange relacionados con una protesta en San Clemente por las restricciones del coronavirus en mayo de 2020. Fue acusado de resistirse al arresto, allanamiento y negarse a dispersarse cuando se le ordenó. Se declaró inocente y subrayó que tiene la intención de ir a juicio.

“Él se ve a sí mismo como un activista de derechos civiles. Y está dispuesto a desafiar al gobierno y hacer valer sus derechos”, comentó su abogado, Bilal Essayli.

Essayli indicó que estaba “muy preocupado” por la acusación del motín del 6 de enero y que Hostetter “no hizo más que ejercer sus derechos de la Primera Enmienda”.

El abogado, un exfiscal federal, señaló que la ubicación de Hostetter en el Capitolio ha sido ocupada por manifestantes en otros eventos antes del 6 de enero sin cargos, y que su cliente no es un conspirador con los nombrados en el expediente judicial.

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“No conoce a muchas de las personas en esta acusación. Son simplemente individuos en un chat”, según Essayli. “No hay ninguna acusación de que haya entrado en el Capitolio. Ni siquiera estaba al frente de las personas fuera del edificio”.

El abogado de Taylor, Dyke Huish, aseguró que su cliente “desafiaría cuando fuera apropiado” las acusaciones del gobierno y planeaba “comparecer mañana”.

“Después de seis meses de no escuchar nada, nos sorprendió mucho la posición del gobierno”, señaló Huish.

Huish describió el American Phoenix Project, la organización que fundó Hostetter para promover sus creencias, y en la que Taylor participó, como “tres tipos que organizaron algunas cosas y dieron discursos”.

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Las acusaciones de Hostetter y Taylor son el último capítulo de la turbulenta transformación de un instructor de yoga con cola de caballo y un operador de una imprenta en radicales suburbanos.

Hostetter encontró una segunda vida en la industria de la nueva era después de dejar a las fuerzas policiales; prestó juramento como jefe del departamento de policía de La Habra en enero de 2010. Pero en mayo de ese año, estaba de baja médica y en agosto había tomado una licencia, llegó a una jubilación por discapacidad citando razones de salud mental, de acuerdo con documentos entregados al Times bajo una solicitud de la Ley de Registros Públicos.

Taylor es un empresario de tecnología que llamó a su Corvette rojo el “Patriot Missile” y formó un grupo comunitario que vigilaba los eventos locales de Black Lives Matter, alegando que estaban protegiendo su vecindario.

Los dos hombres parecían haber formado un vínculo en los últimos meses por su desdén compartido por las restricciones del coronavirus y, más tarde, por una falsa creencia de que el resultado de las elecciones presidenciales fue falsificado a través de votaciones ilegales y conspiraciones que involucraron a las máquinas que contaban los votos. Esas teorías han sido ampliamente desacreditadas.

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Pero los dos fueron líderes en la organización de mítines Stop the Steal en California y en la planificación del viaje a Washington, D.C., según documentos judiciales.

Desde entonces, Hostetter ha reanudado su activismo, ayudando a liderar protestas contra una propuesta de tarjetas de identificación de vacunación destinada a ayudar a las empresas locales a reabrir al público, pero él y Taylor han tratado de distanciarse de la insurrección de D.C.

Tres semanas después de ese violento enfrentamiento, oficiales del FBI, con el apoyo de agentes de SWAT, registraron las casas de Hostetter y Taylor. En su canal privado de Telegram, este último se presentó a sí mismo como la víctima.

“El FBI está completamente armado contra los patriotas”, señaló en un mensaje publicado en Facebook. “Nunca entré al Capitolio, no hubo violencia, ni daños a la propiedad. ¡Todo esto por ondear la bandera y cantar el himno nacional!”.

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El abogado de Taylor ofreció una descripción diferente, admitiendo que su cliente llevó un cuchillo a los terrenos del Capitolio, pero indicó que no entró al edificio y que estaba “atrapado en una ola de retórica y entusiasmo”.

“Russ Taylor es una persona normal que se envolvió emocionalmente en su creencia en esas libertades que hicieron de Estados Unidos el país en el que cree”, explicó Huish al Times en marzo.

Lo que sucedió, según el abogado de Taylor, es una “advertencia de cuando hay demasiado ruido político que uno no puede ver con claridad”.

Si quiere leer este artículo en inglés, haga clic aquí.


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