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El incendio de Dixie supera los 240.000 acres y consume numerosas casas: “Es desgarrador”

Firefighter crews stand in a burned forest
Equipos de bomberos se toman un descanso mientras apagan el fuego y limpian en una zona quemada por el incendio Dixie, cerca de las casas rústicas en el condado de Plumas, California.
(Robyn Beck/AFP/Getty Images)

Lauren Redmore y su esposo se trasladaron en enero desde Texas a la bonita localidad de Taylorsville, en el condado de Plumas -de 198 habitantes, más o menos-.

Apenas seis meses después, ella y su marido se convirtieron en refugiados de los incendios forestales, huyendo de su casa la semana pasada mientras el enorme fuego de Dixie ardía cada vez más cerca.

Redmore, una científica social que se trasladó al norte de California para trabajar en una organización sin ánimo de lucro, centrada en el desarrollo rural y la silvicultura, nunca esperó tener que enfrentarse al fuego tan pronto.

“Hemos pasado por un momento realmente duro desde el punto de vista emocional”, dijo Redmore, de 37 años, que se aloja en casa de unos amigos en Corvallis, Oregón. “Ha sido difícil dejar de mirar constantemente el mapa de incendios”.

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Dixie es ahora el undécimo fuego forestal más grande del estado en la historia registrada después de crecer aproximadamente 20.000 acres en unas 24 horas.

En su tercera semana, el enorme siniestro forestal ha quemado 240.595 acres en varios condados al norte de Sacramento, según el Departamento de Silvicultura y Protección contra Incendios de California. La contención era del 24% el viernes pasado, subiendo un punto porcentual desde donde estaba durante varios días.

Redmore es una nueva residente en el condado de Plumas, cuya población lleva mucho tiempo disminuyendo. Está compuesto en su mayor parte por pequeñas comunidades de la época de la Fiebre del Oro, enclavadas entre los bosques de pinos, y es un lugar en el que la gente tiende a estar pendiente de sus vecinos más lejanos. Ver a los habitantes de Taylorsville unirse mientras arde el incendio de Dixie ha sido alentador, dijo Redmore, pero el hecho de que los fuegos devastadores sean la nueva normalidad para tantos californianos ha sido difícil de digerir.

“Ha sido desgarrador, me da tristeza a pesar de ser un lugar que apenas conozco, además del daño que sufre la naturaleza por el cambio climático aunado a que mis colegas más jóvenes saben que nos espera a todos”, manifestó Redmore. “No puedo imaginar lo que sería criar a un niño sabiendo que éste es su futuro”.

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Al menos 42 estructuras fueron destruidas a raíz del incendio, según Cal Fire. Más de 20 construcciones menores también han ardido en llamas. Esas cifras probablemente crecerán porque los grupos de evaluación de daños no han podido ir a muchas áreas donde la amenaza del fuego es todavía demasiado alta para enviarlos, dijo el capitán Mitch Matlow, un portavoz del equipo multiagencial que maneja los trabajos para combatir el siniestro.

Las evacuaciones obligatorias en gran parte de los condados de Butte, Plumas y Tehama han dejado decenas de desplazados, y los residentes del cercano condado de Lassen están en alerta máxima.

Hasta el jueves pasado, tres refugios para los evacuados del condado de Plumas albergaban a 75 residentes desplazados, incluidos 17 que se quedan fuera de las instalaciones principalmente porque “quieren permanecer con sus mascotas”, que no están permitidas en el interior, dijo el agente del sheriff del condado de Plumas, Chandler Peay.

Gran parte de la destrucción del incendio de Dixie se ha centrado en la zona de Indian Valley, que tiene múltiples informes de casas familiares reducidas a escombros.

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Gran parte del Oeste se ha visto afectado por el calor extremo y la sequía debido al empeoramiento de la crisis climática, que está secando la vegetación y alimentando los fuegos masivos desde principios de año. Hasta el jueves pasado, 82 grandes siniestros han quemado casi 1.7 millones de acres en 13 estados, según el Centro Nacional Interagencial de Incendios.

Más de 6.000 personas están luchando contra Dixie, existe discreto optimismo entre los funcionarios a cargo del incendio de que las cuadrillas están haciendo progresos.

El crecimiento del siniestro entre el jueves y el viernes pasado fue modesto y se debió en parte a las quemas controladas, dijo Matlow, explicando que “una de las herramientas que utilizamos para combatir el incendio es el propio fuego”.

Sin embargo, se teme que un sistema meteorológico que se desplaza sobre la región traiga vientos erráticos y relámpagos, dos ingredientes que pueden avivar el fuego y encender otros nuevos, expuso.

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Los vientos podrían volverse impredecibles, con corrientes ascendentes que amenazan con crear una dramática nube pirocumulonimbus sobre las llamas.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí


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