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‘El algoritmo me despidió’: un proyecto de ley de California apunta a cambiar la dura cultura laboral de Amazon

Supporters of Amazon workers hold signs at a protest outside a Fidelity Investments office.
Activistas sindicales y otros partidarios de los trabajadores de Amazon protestaron en mayo frente a Fidelity Investments, uno de los mayores accionistas de la empresa, en Santa Mónica. Los activistas quieren que la compañía sea más responsable ante los empleados, que con demasiada frecuencia se lesionan durante sus tareas.
(Mel Melcon / Los Angeles Times)

Los legisladores de California tienen a Amazon en la mira. Se espera que un proyecto de ley aprobado por la Asamblea llegue al Senado esta semana, o la próxima, para corregir las turbias y ásperas condiciones de las tareas de almacén -dirigidas por algoritmos- que a menudo se le atribuyen al gigante tecnológico de Seattle.

El proyecto de ley, el primero de este tipo en el país, exigiría que los depósitos divulguen cuotas y métricas de velocidad de trabajo a los empleados y agencias gubernamentales. Prohibiría tanto las sanciones por “tiempo libre” que afectan la salud y la seguridad -incluido el uso del baño- como las represalias contra los trabajadores que se quejan.

Amazon domina las compras en línea en todo el país en medio de un aumento en el comercio electrónico impulsado por la pandemia de COVID-19. Con 950.000 empleados en EE.UU y $368 mil millones en ingresos en 2020, es el segundo empleador más grande de la nación después de Walmart, y afronta una creciente presión para abordar las lesiones de los trabajadores en su cadena de suministro.

“Amazon ha marcado el ritmo, creando un mercado para la entrega de bienes de consumo al día siguiente”, señaló la asambleísta Lorena González (D-San Diego), autora del proyecto de ley. “Walmart y otros grandes almacenes hacen lo mismo. Necesitamos asegurarnos de que nuestras leyes se pongan al día con eso”.

Las normas laborales de California a menudo influyen en otros estados y el gobierno federal, afirman los expertos. Se espera que la votación del Senado estatal sobre el proyecto de ley, AB 701, sea reñida, en medio de una fuerte oposición de los minoristas y otras industrias.

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Los académicos ven amplias implicaciones para el futuro del trabajo. “En Estados Unidos, estamos en un punto de inflexión sobre cómo se utilizan las tecnologías en los ámbitos laborales y qué derechos tienen los trabajadores sobre los datos recopilados de ellos”, afirmó Beth Gutelius, directora de investigación del Centro de Desarrollo de Economía Urbana de la Universidad de Illinois en Chicago, y autoridad en logística. “En los almacenes se revela el lado oscuro de la vigilancia laboral”.

Al analizar la legislación, el Comité Judicial del Senado citó estudios que muestran que la tasa de lesiones de Amazon es casi el doble que la de la industria de almacenes en general. Un estudio comparó el índice de lesiones de Amazon en 2020 (6.5 por cada 100 trabajadores) con el de Walmart (tres lesiones).

Chanel Hawkes crosses her wrists on her chest.
Chanel Hawkes, de 33 años, sufrió una lesión en la muñeca trabajando en turnos de 10 horas empaquetando productos en un almacén de Amazon en Eastvale, California. El Senado estatal votará sobre un proyecto de ley para brindar transparencia a las métricas de trabajo en los almacenes.
(Allen J. Schaben / Los Angeles Times)

Pronto, sintió un dolor intenso en la muñeca. Sus supervisores, comentó, le dijeron que “comiera más proteínas”, estirara las articulaciones y volviera a trabajar.

Las computadoras del almacén, en las cuales debía registrarse tres veces al día, le indicaban que empacara un volumen de 70 a 80, una medida de velocidad que, según ella, nunca se le explicó, y que Amazon se niega a definir públicamente. La mujer trabajaba a un “ritmo” de entre 50 y 60.

Hawkes pidió un trabajo más fácil y les dijo a los supervisores que le dolían las articulaciones. No la cambiaron de puesto ni la derivaron a los médicos laborales, relató. En marzo, después de siete meses, la despidieron.

Ahora no puede conducir o llevar un carrito de compras sin sentir dolor, reconoció. Se especializa en arte en un colegio comunitario y se pregunta cuándo podrá volver a pintar en su tiempo libre. “Solo era una trabajadora”, dijo Hawkes. “Especialmente siendo afroamericana, no sabía cómo luchar contra una gran empresa”.

Amazon no respondió a preguntas sobre la experiencia de la exempleada.

La raza es parte del debate sobre la AB 701. Los empleados latinos y negros constituyen el 66% del personal de depósitos, aunque los trabajadores de color representan solo el 37% de la fuerza laboral total de EE.UU, según un estudio de UC Berkeley.

The Amazon Fulfillment Center bustles with activity on Cyber Monday
Un centro logístico de Amazon en San Bernardino. La empresa es el empleador más grande del Inland Empire.
(Gina Ferazzi / Los Angeles Times)

Estas condiciones agotadoras tienen implicaciones significativas para las comunidades de color”, escribieron a los legisladores la Federación Laboral del Condado de Los Ángeles y otros partidarios del proyecto de ley, este verano. “Muchos sienten que deben aceptar condiciones inseguras para mantener un techo sobre sus cabezas. [Ellos] tienen menos probabilidades de tener un seguro médico adecuado o un sistema de ayuda”.

Yesenia Barrera, una ex trabajadora de Amazon en Rialto, le dijo a un comité de la Asamblea: “Transportamos, doblamos, estiramos, movemos y empacamos artículos de 30 a 60 libras durante horas al día, sin un descanso adecuado”.

Después de una sola advertencia, relató, “El algoritmo me despidió a mí y a otros como yo, aunque trabajábamos tan duro como podíamos”.

Barrera, de 22 años, está empleada ahora como organizadora del Warehouse Worker Resource Center, una entidad sin fines de lucro, financiada por una fundación en Ontario que respalda la AB 701. “Las cuotas en el lugar de trabajo han existido durante siglos”, señaló Sheheryar Kaoosji, directora ejecutiva del centro. “También hemos visto altas tasas de lesiones en Walmart. Pero Amazon lo hace mucho más pesado con la vigilancia. A otras empresas les encantaría hacer lo mismo que Amazon: observar sus instalaciones de punta a punta”.

El estándar ergonómico general de California es débil y rara vez se aplica, destacó. En los almacenes sindicalizados, que cubren aproximadamente el 10% de los trabajadores, los problemas de seguridad se negocian con la gerencia, pero en Amazon y otros sitios no sindicalizados, “los trabajadores no tienen ningún recurso y simplemente se sienten afortunados de tener empleo”, reconoció Kaoosji.

En una demanda colectiva que Amazon resolvió en diciembre, Trevion Sherman y otros 26 demandantes de California describieron cómo el “reloj de producción de la empresa no se detiene cuando los empleados necesitan salir al baño”, por lo cual se privaban de ir, por temor a ser despedidos.

Amazon se negó a revelar los términos del acuerdo.

Yesenia Barrera, ex trabajadora de los almacenes de Amazon, se manifiesta a favor de la protección contra las lesiones.
(Courtesy of Christian Castro)

Una coalición de industrias liderada por la Cámara de Comercio de California pasó meses presionando contra la AB 701. “Los estándares de productividad no son inherentemente punitivos”, escribió el grupo a los legisladores, el 3 de agosto. No obstante, después de varias aclaraciones al proyecto de ley, la Cámara suavizó su oposición y lo eliminó de su lista anual de ‘asesino de empleos’, una etiqueta que a menudo condena la legislación.

En otros compromisos la semana pasada, los partidarios enmendaron la medida para eliminar el requisito de que Cal/OSHA, la agencia estatal de seguridad en el ámbito de trabajo, adopte una regla de lesiones específica para almacenes. Para los defensores, el proyecto de ley sigue siendo sólido porque intensifica la aplicación por parte del comisionado de trabajo del estado. El nuevo lenguaje también exime a las instalaciones agrícolas para evitar el deterioro antes del envío.

Los legisladores republicanos siguen oponiéndose al proyecto, aduciendo que elevará los precios al consumidor y cargará a las empresas con litigios.

El senador Brian Jones (republicano de Santee) lo llamó “parte de una campaña para inclinar la balanza a fin de obligar a los empleados a sindicalizarse”, y señaló que la AB 701 está respaldada por los Teamsters. Añadió que no se debe confiar en los demócratas para “microgestionar los almacenes privados”.

Amazon señala los beneficios que no siempre ofrecen los almacenes no sindicalizados, como el seguro médico desde el primer día de empleo.

Eso es lo que atrajo a Nathan Morin, de 33 años, a trabajar en un depósito de Amazon en Redlands durante tres años como empacador, conductor de montacargas y cargador de camiones, hasta diciembre pasado. Antes de eso no tenía seguro médico, y pudo inscribirse de inmediato en un plan a través de Kaiser Permanente.

Otro beneficio fue la política de Amazon de ajustar su horario para adaptarse a sus clases universitarias mientras estudiaba en Cal Poly Pomona. Desde el primer día, Amazon le dijo “que era un trabajo demandante desde lo físico, pero nunca nos hablaron de las cuotas”, recordó. “Se me permitía 30 minutos de ‘tiempo libre’ a la semana. Sin embargo, los baños están en los extremos más alejados del almacén. Si me tomaba 10 minutos para ir una vez al día cuando no estaba en un descanso, me dejaban una amonestación al final de la semana”.

La cuota de empaque de Morin era de al menos 70 artículos por hora durante las temporadas pico de Amazon. “Había cámaras en las estaciones de trabajo, en las salas de descanso, en los vestuarios”, comentó. “Los dispositivos marcaban a los gerentes si alguien se tomaba un ‘tiempo libre en medio de las tareas’. Era deshumanizante”.

Morin atestiguó lesiones en una docena de trabajadores, incluida una mujer a la que un médico laboral de la empresa le dijo que se había desgarrado un músculo, solo para descubrir más tarde que se había fracturado la rodilla. “Hasta el día de hoy, no puede caminar bien”, comentó Morin.

En un momento, Morin se desempeñó como “embajador de la enseñanza”, entrenando a los trabajadores con dificultades con consejos para evitar que los amonestaran. Si a los empleados lesionados se les concedía trabajar en tareas menos estresantes, “solo era por dos semanas aproximadamente, pero luego te pedían que volvieras a tu puesto”, agregó. “Y esperaban que pudieras hacerlo más rápido”, dijo. De lo contrario, te despedían.

Amazon no respondió a las preguntas sobre las experiencias de Morin. En retrospectiva, comentó, prefiere pensar que “Amazon no perjudica deliberadamente a la gente. Es un producto de la cultura laboral: hacer las cosas lo más rápido posible”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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