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Crece la frustración contra el gobernador porque muchos kits de prueba casera de COVID-19 no llegaron antes del reinicio de clases

A boy has a swab stuck up his nose by a health worker in protective gear
El técnico médico Claire Chou realiza la prueba del coronavirus a Matteo Rodríguez en la escuela primaria Heliotrope Avenue de Maywood.
(Al Seib / Los Angeles Times)

Las escuelas están lidiando con las consecuencias del retraso en el envío de las pruebas de coronavirus prometidas por el Estado en medio del aumento de las infecciones por Omicron.

Los estudiantes del Distrito Escolar Unificado de Burbank recibieron el miércoles un estuche de pruebas rápidas de coronavirus por parte del estado, pero para padres como Nicole Chancey fue demasiado tarde.

Ella envió a su hija de 14 años a la escuela el lunes después de las vacaciones de invierno sin haber recibido los test gratuitos en casa prometidas por el gobernador Gavin Newsom, que se retrasaron por la escasez nacional y las tormentas de invierno, según la oficina del mandatario estatal.

Después de asistir a las clases durante tres días, la hija de Chancey finalmente se sometió a una prueba de COVID-19 proporcionada por el estado el jueves por la mañana. El resultado fue positivo.

“Nunca la enviaría a la escuela enferma de COVID ni de ninguna otra cosa. Siento absolutamente que es culpa del estado, el condado y el distrito escolar por no proporcionar pruebas a los estudiantes antes de que el colegio reiniciara las clases después de las vacaciones”, dijo Chancey. “Sin los exámenes obligatorios en los planteles de nuestro distrito, no tenemos ni idea de cuántos estudiantes tienen COVID-19 y lo están propagando activamente”.

Con la variante Ómicron impulsando un aumento de la transmisión y haciendo que los suministros de pruebas sean escasos, los centros educativos y los padres acogieron con satisfacción el anuncio de Newsom el 22 de diciembre de que el estado proporcionaría 6 millones de reactivos -suficientes para cada estudiante de la educación pública K-12 en California- para que las familias pudieran examinar a los niños antes de enviarlos de vuelta a clases después de las vacaciones.

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Pero lo que siguió fue la frustración y la confusión sobre dónde estaban las pruebas y si llegarían a las escuelas antes de que los estudiantes regresaran a clases. Todavía no está claro cuántos estuches con reactivos se pusieron finalmente a disposición de las familias esta semana. Hasta el viernes, 17 condados aún no habían recibido ninguno, según datos de la oficina del gobernador.

Después del hospital, algunos pacientes de COVID-19 se enfrentan a una vida atada a máquinas de oxígeno y llevando tanques de repuesto para respirar.

Para los distritos que pudieron enviar a los estudiantes a casa con las pruebas antes de las vacaciones, los exámenes identificaron cientos de contagios que de otro modo podrían haber pasado desapercibidos, lo que plantea preguntas sobre el impacto de los envíos retrasados en las tasas de casos escolares.

La oficina del gobernador apuntó a las tormentas de invierno y a la escasez de la cadena de suministro como razones de los retrasos, y la portavoz, Erin Mellon, calificó el hecho de conseguir que millones de pruebas lleguen a los condados hasta ahora como “un gran logro a pesar de la lluvia y la nieve”.

“El gobernador se ha comprometido a apoyar a las escuelas para el aprendizaje en persona. Las pruebas son una parte importante de ese esfuerzo, pero no es la única herramienta. Las mascarillas y las vacunas siguen siendo clave para minimizar la propagación de COVID”, dijo Mellon a través de un correo electrónico, añadiendo que los protocolos estaban “destinados a complementar las acciones existentes por los condados y los distritos escolares”.

De los 6 millones de pruebas prometidas por Newsom, la mitad llegaron el lunes, cuando muchos distritos escolares volvieron de las vacaciones. Para el viernes, la oficina del gobernador dijo que el estado había entregado más test de los prometidos originalmente, con más de 7 millones enviados y otros 2.5 millones para su entrega. Pero eso no significa que cada uno de los más de 6 millones de estudiantes K-12 de California tuviera en sus manos un estuche para examinarse el viernes.

El recuento de la oficina del gobernador tiene en cuenta las pruebas individuales, contando las dos que vienen en cada caja. Si los distritos no separaron los dos reactivos en cada estuche, un proceso que consume tiempo y que los que hablaron con The Times dijeron que planeaban evitar, el suministro del estado todavía tiene un millón de test retrasados.

El proceso se prolongó porque las pruebas se enviaron a las oficinas de educación de los condados, que luego tuvieron que distribuirlas a los distritos escolares, encargados de hacerlas llegar a las familias.

Los datos proporcionados por la oficina del gobernador muestran que 40 condados recibieron parte de su envío. El estado envió 788.000 pruebas al condado de Los Ángeles, con más en camino, y otras 940.000 directamente al Unificado de Los Ángeles, el segundo distrito más grande de la nación.

El condado de San Bernardino no había recibido ninguna prueba hasta el viernes. La oficina del gobernador dijo que casi 400.000 reactivos estaban en camino a San Bernardino.

“Estamos preparados y listos, y lo hemos estado”, dijo la portavoz de la Oficina de Educación del Condado de San Bernardino, Jenny Owen. “Los kits de pruebas van a ofrecer una capa adicional de protección y son beneficiosos. Seguimos esperando ansiosamente el envío”.

Aunque no todos los distritos del condado de San Bernardino han regresado de las vacaciones de invierno, el Chino Valley Unified, sí, y cuenta con más de 27.000 estudiantes. Aproximadamente el 60% de los 6 millones de estudiantes de California volvieron a la escuela esta semana, según datos proporcionados por la oficina de Newsom.

Sacramento City Unified, que reanudó el lunes, dijo que los kits de pruebas en casa proporcionados por el estado han evitado hasta ahora más de 500 posibles “exposiciones”, calculadas a partir de 20.000 resultados de exámenes preliminares comunicados a principios de esta semana. El distrito escolar recibió 38.000 kits de reactivos por parte del estado antes de que los estudiantes se fueran de vacaciones de invierno, lo que no es suficiente para los más de 40.000 alumnos matriculados en allí.

“Desgraciadamente, el distrito no recibió suficientes kits para todos los estudiantes como esperábamos, por lo que la distribución se centró en asegurar que las poblaciones más jóvenes que no tenían derecho a recibir la vacuna fueran prioritarias”, dijo el miércoles el portavoz Al Goldberg. “Los 500 alumnos y el personal que han dado positivo están ahora en cuarentena para evitar una mayor propagación en nuestras escuelas, lo cual es un gran éxito para la estrategia de pruebas y mitigación del SCUSD”.

En el caso de los condados que sólo recibieron envíos parciales, la California County Superintendents Educational Services Assn dijo que los funcionarios escolares tuvieron que decidir qué estudiantes los recibirían primero.

“Pone a los superintendentes de los condados en una posición realmente difícil, porque tienen que decidir cómo distribuir estas pruebas en sus distritos”, dijo la portavoz Kindra Britt.

El Distrito Unificado de San Diego, que también recibió las pruebas antes de que los estudiantes se fueran de vacaciones de invierno, informó de que al menos 1.921 chicos dieron positivo y se quedaron en casa hasta el jueves. El distrito tiene más de 100.000 alumnos, y los resultados de los exámenes todavía se están recogiendo, dijo un portavoz.

El impacto de los retrasos en los envíos es difícil de cuantificar, dijo el doctor Jorge Luis Salinas, epidemiólogo del hospital Stanford Health Care.

“Incluso si se hubieran distribuido estas pruebas a tiempo, antes de que comenzaran las clases, eso habría evitado parte de la transmisión, pero ésta seguiría produciéndose”, dijo Salinas. “Muchos niños se infectarán en los próximos días y semanas y probablemente más en casa que en la escuela”.

Sin embargo, los problemas de entrega por parte del estado dejaron a las escuelas respondiendo las súplicas de padres y maestros ansiosos que querían saber cómo podían conseguir las pruebas gratuitas que Newsom había prometido entregar. Algunos distritos, incluyendo La Cañada Unified, retrasaron los horarios de reinicio de clases.

Aunque el gobernador Newsom no ha ordenado las pruebas, La Cañada Unified se unió a Los Ángeles Unified en la exigencia de que se las realicen a los estudiantes antes volver a clases después de las vacaciones. La medida se produce después de que La Cañada Unified realizó su propio examen basado en la escuela el lunes, que mostró una tasa de positividad del 10% en todo el distrito. La acción agotó los suministros de reactivos del área, y le faltaban 5.000 kits hasta el martes. Un portavoz dijo el jueves que la zona los había recibido.

“Tan pronto como las recibamos, tendremos un plan de distribución para hacerlas llegar a las familias de inmediato, pero reconozco que es muy difícil conseguir una prueba si uno no tiene acceso”, dijo la superintendente Wendy Sinnette en una reunión de emergencia de la junta escolar el martes. “Creo que es importante ser transparente: toda la comunidad dependerá en gran medida de que consigamos esos 5.000 kits”.

Oakland Unified dijo que las pruebas aplicadas durante las vacaciones de invierno ayudaron a identificar a más de 900 estudiantes y personal infectados antes de que las clases se reanudaran el lunes. Muchos de esos resultados positivos fueron de kits distribuidos por el distrito, quien envió 41.000 a casa con los alumnos y los trabajadores escolares antes o en el receso de las fiestas decembrinas, cuya mitad de los resultados fueron cargados voluntariamente en el sistema de seguimiento del distrito. Los exámenes en el hogar hallaron a 396 estudiantes y 64 empleados contagiados hasta el domingo, un día antes del reinicio del ciclo escolar.

“Aunque sabemos que la variante Ómicron se está extendiendo por todo el país, nos complace ver que este régimen de pruebas ha funcionado como esperábamos, manteniendo a los enfermos en casa”, dijo la superintendente Kyla Johnson-Trammell en un comunicado.

Cassondra Curiel, presidenta de United Educators of San Francisco, mencionó que la situación era diferente al otro lado del puente de la bahía. El Distrito Escolar Unificado de San Francisco, que no recibió un envío estatal antes de que se reanudaran las clases el lunes, está operando en la oscuridad, dijo Curiel.

“Así que tenemos una cantidad desconocida de individuos con COVID que pueden estar en las escuelas”, apuntó Curiel. “Y luego tienes los que se mantienen fuera del colegio debido a la ansiedad de las familias o los que tienen síntomas sin acceso a las pruebas para volver. Hay tantas variables en esto”.

Curiel, cuyo sindicato está en negociaciones con el distrito de 61.000 estudiantes sobre el aumento de las precauciones de seguridad y los días de convalecencia garantizados para el COVID-19, dijo que había tiempo suficiente para que la dirección de la escuela preparara los protocolos antes de las vacaciones de invierno. Añadió que la unión de trabajadores quería que el distrito siguiera al Unificado de Los Ángeles en exigir una prueba negativa para volver a la escuela.

Alison Collins, miembro de la junta directiva del Unificado de San Francisco, señaló que dos días después de la reanudación de las clases, recibió un aviso de unos 25 casos de coronavirus en la escuela de su hijo.

“Mi corazón está con todos los estudiantes y las familias que ahora están preocupados o preocupadas por si sus hijos han estado expuestos en los últimos días”, dijo Collins durante una conferencia de prensa el miércoles con United Educators of San Francisco. “Esto no es aceptable”.

El mes pasado, Newsom señaló la importancia de realizar pruebas a los estudiantes antes de volver al campus. Dijo que los 6 millones de pruebas gratuitas para las escuelas “asegurarían que cuando vuelvan en persona lo hagan de forma segura, sabiendo que no han contraído la enfermedad durante las vacaciones”.

El doctor Mark Ghaly, secretario de salud y servicios humanos de California, declaró el miércoles que las pruebas no son la única forma en que las escuelas pueden mitigar la propagación del COVID-19, pero que el estado consideró que era una buena idea tener “una idea, cuando se puede, de lo que está sucediendo con los estudiantes que acaban de pasar dos semanas haciendo cosas diferentes, tal vez viajando, quizá pasando tiempo con otras personas que no son normalmente parte de sus círculos cercanos”.

Aproximadamente el 40% de los más de 1.000 distritos escolares del estado -incluido el Unificado de Los Ángeles- no regresan a clases a los planteles hasta el lunes, lo que da al estado y a los funcionarios locales de educación más tiempo para distribuir las pruebas.

“Proporcionamos esas pruebas con la esperanza de que añadieran otra capa, otro manto de protección y apoyo a nuestras escuelas”, dijo Ghaly.

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