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El COVID-19 sigue extendiéndose ampliamente en el condado de Los Ángeles, aunque ya hay signos de que empieza a disminuir

Una persona se somete a la prueba de detección del COVID-19 en Leimert Park, en Los Ángeles.
Una persona se somete a la prueba de detección del COVID-19 en Leimert Park, en Los Ángeles.
(Dania Maxwell/Los Angeles Times)

El condado de Los Ángeles informó de signos más alentadores de que la ola de Omicron puede haber pasado su pico, aunque el coronavirus sigue circulando ampliamente.

Las autoridades sanitarias informaron el sábado de signos más alentadores de que la ola de Ómicron puede haber pasado su pico en el condado de Los Ángeles, aunque el virus sigue circulando ampliamente y un gran número de personas están enfermando gravemente como consecuencia del COVID-19.

El sábado se produjeron 39.117 nuevas infecciones en el condado, lo que eleva el total de la semana por encima de la marca del cuarto de millón, según las autoridades. Se trata de un descenso de aproximadamente del 13% respecto a los 291.000 contagios de la semana anterior.

Las hospitalizaciones continuaron su tendencia a la baja, disminuyendo a 4.698 el sábado. Esta cifra es inferior a las 4.814 del jueves y a las 4.792 del viernes.

Los funcionarios además dieron a conocer 72 muertes por el COVID-19 el sábado, la segunda cifra más alta de los últimos siete días. El condado de Los Ángeles registró 415 fallecimientos en la última semana. Los decesos suelen ir varias semanas por detrás del aumento de nuevos casos y hospitalizaciones.

Estamos vacunados. Llevamos mascarillas. Y aún así estoy sentada en una silla en Echo Park escuchando a mi madre toser a través de la puerta, sabiendo que estamos solas.

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La tasa de positividad de las pruebas sigue siendo alta, del 16%, aunque está ligeramente por debajo de la cifra de la semana pasada, dijeron las autoridades.

Los pequeños descensos en los nuevos casos, las hospitalizaciones y la tasa de resultados positivos sugieren que el coronavirus ya no se está propagando de forma exponencial, según los funcionarios. Sin embargo, añadieron, la variante Ómicron es altamente transmisible y miles de personas siguen enfermando gravemente.

“Tendremos que seguir siendo cautelosos estas próximas semanas mientras la transmisión se mantiene en los niveles más altos que hemos visto”, dijo la directora de Salud Pública del condado de Los Ángeles, Barbara Ferrer, en un comunicado. “Con una media de 35.000 nuevos casos identificados cada día, es muy fácil que cualquiera de nosotros se encuentre con una persona infectada durante la semana”.

Ferrer aconsejó a los angelinos que eviten las aglomeraciones, se mantengan a una distancia segura de los demás, se laven o desinfecten las manos con frecuencia y lleven un cubrebocas de alta calidad: un N95, KN95 o KF94.

Un grupo de restaurantes del sur de California, incluidos varios del condado de Orange, han demandado a Farmers Insurance.

Las personas no vacunadas siguen corriendo el mayor riesgo de hospitalización y muerte a causa del COVID-19, aunque las que están inoculadas pueden seguir contrayendo infecciones y sufriendo enfermedades graves, sobre todo si tienen problemas de salud crónicos que las hacen más vulnerables. Los estudios demuestran que las dosis de refuerzo son esenciales para maximizar la protección contra el Ómicron.

Durante la semana que terminó el 9 de enero, el riesgo de contraer COVID-19 fue 4.1 veces mayor para los californianos no vacunados que para los inoculados. Además, los residentes no vacunados tenían seis veces más probabilidades de ser hospitalizados y 17.8 veces más posibilidades de morir como consecuencia de la enfermedad, según los datos más recientes del Departamento de Salud Pública del estado.

Desde el comienzo de la pandemia del COVID-19, el condado de Los Ángeles ha confirmado casi 2.5 millones de casos de coronavirus y 28.417 muertes como consecuencia.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí


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