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Vendedores desalojados del corredor salvadoreño crean movimiento en redes sociales que revira a Gil Cedillo

En los últimos tres años, Dora Pérez se ha dedicado a vender en el corredor salvadoreño.
En los últimos cinco años, Dora Pérez se ha dedicado a vender en el corredor salvadoreño. En esta imagen de archivo aparece desenvainando frijoles.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

La solidaridad llegó como corriente de agua a la causa que enarbolan los vendedores que fueron desalojados del corredor salvadoreño, en el vecindario Pico Union. Y es que en el debate sobre el futuro de sus puestos de trabajo, los comerciantes han canalizado el apoyo de personas que suman sus firmas a una petición en el portal Change.org.

La iniciativa que arracó la noche del jueves, creada por la joven comerciante Brenda Montoya, ha logrado en cuatro días más de 4 mil 900 firmas después de compartir la petición a través de las redes sociales, en cuentas de Instagram y Facebook; dichas expresiones de apoyo no paran al ver la desventaja en la que se encuentran los vendedores.

“Estoy viendo buenos resultados. Va a seguir creciendo más y más, espero en menos de una semana tener 10 mil firmas”, aseguró Montoya, una de las vendedoras que junto a un grupo de jóvenes, han organizado a la mayor parte de los aproximadamente 50 comerciantes afectados con la medida impulsada por Gil Cedillo, concejal del Distrito 1 de Los Ángeles.

Habitantes del vecindario Pico Union confirman la promesa del concejal en la búsqueda de votantes para las elecciones del 7 de junio

En las primeras 24 horas, la petición alcanzó un poco más de 400 firmas. Sin embargo, entre el sábado y el domingo se sumaron alrededor de 3 mil 400 más. En el transcurso del lunes, hasta antes del cierre de este artículo se contabilizaban arriba de 1.000 rúbricas electrónicas adicionales que seguían acumulándose a favor de la causa de los comerciantes.

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“Hemos movido la petición a través de las redes sociales, por medio de mensajes de texto con la familia y amigos, personas de alrededor que apoyan el movimiento que estamos haciendo. Hay muchas organizaciones que nos están ayudando”, detalló Montoya.

La petición lo que busca es presionar al concejal Cedillo y al alcalde Eric Garcetti para que los vendedores regresen a la esquina de la avenida Vermont y la calle 11, en donde han estado ofreciendo productos nostálgicos de El Salvador en los últimos 20 años, a donde llegan los consumidores desde diferentes ciudades y estados, porque aquí encuentran de todo.

“Devuélvannos la acera, necesitamos alimentar a nuestras familias”, se lee en el encabezado de la petición electrónica.
Los vendedores, desalojados el 9 de mayo anterior, ofrecían sus productos en la acera. Aquí los consumidores encontraban alimentos como pupusas, pastelitos, tamales y queso, al igual que frijoles frescos, flor de izote, loroco, pescado seco, mangos tiernos, semillas de paterna, nances, semitas y quesadillas, solo por mencionar algunos de los productos.

Las ventas inicialmente, allá por el 2002, se colocaban solamente los fines de semana. En el 2016, sin embargo, los comerciantes no solo aumentaron su presencia, sino que instalaban sus carpas, mesas y sillas todos los días, lo que ha causado malestar a los residentes de ese vecindario, debido al ruido, bloqueo de la acera, desperdicios e incidentes que se han generado.

Carolina López preparaba unas pupusas en la entrada de la plaza ubicada en la esquina de la avenida Vermont y la calle 11th.
Carolina López preparaba unas pupusas en la entrada de la plaza ubicada en la esquina de la avenida Vermont y la calle 11th, en el mero corazón del corredor salvadoreño.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español
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En las redes sociales, las reacciones han sido diversas. Algunos cibernautas se han plegado a la postura de los habitantes de esa zona, apelando a la higiene, medidas sanitarias y respeto a las leyes locales para generar negocios que paguen impuestos, al igual que el resto de establecimientos comerciales.

“Viva usted ahí en ese vecindario, a ver si le gustaría ese ambiente de desorden”, reaccionó Jeannette Muñoz.

“Deberían ubicarlos en un lugar donde no causen tanto desorden en las calles y que sea más digno y limpio. Sin molestar a los que viven a sus alrededores”, comentó Alicia Arango.

Los comentarios del público también han servido para señalar que en el Distrito 1, el cual representa el concejal Cedillo, existen otras concentraciones de ventas ambulantes en las calles como las que se identifican en los vecindarios Westlake y Highland Park, en donde los comerciantes son de otras comunidades latinas e incluso estadounidenses.

“Que cierren York Blvd. que es lo mismo, nomás que ahí los gringos son los que venden o que cierre la Avenida 26 que igual es lo mismo”, apuntó Alex Osorio.

En cambio, Lucero González aseguró que el problema es el uso del poder de los que se encuentran en el gobierno municipal. A su juicio, el cierre de esta acera “es un golpe directo a la gente de color” quienes no están haciendo nada en contra de la ley.

“Debe haber un cambio en la forma en que la ciudad de Los Ángeles maneja el poder que tiene para empoderar o marginalizar a la comunidad”, aseguró González.

En una publicación de la semana pasada, Los Angeles Times en Español divulgó que Cedillo se ha comprometido con los residentes del vecindario en limpiar esa zona a cambio de votos en las elecciones a realizarse dentro de tres semanas, en las que está buscando la reelección.

De acuerdo al estratega político, Luis Alvarado, lo ocurrido en el corredor salvadoreño ha obligado a la campaña de Cedillo a evaluar el impacto que han provocado los vendedores en los medios y en las redes sociales, debido a que el tema lleva 8 días y todavía no se resuelve.

El analista considera que todo lo que ha ocurrido quizás no le descarrile la reelección a Cedillo, pero destaca entre las secuelas el deterioro de la relación entre el concejal y la comunidad centroamericana, al mismo tiempo plantea que habrá un impacto para ejercer su gobierno.

“Siempre ha habido vendedores ambulantes en su distrito por años, pero nunca ha hecho nada”, valoró Alvarado, agregando que ahora Cedillo está cediendo a la presión de los votantes del vecindario y también al poder político que tienen los comerciantes coreanos.

En ese sentido, el experto sostiene que debido a que en otros vecindarios donde hay ventas ambulantes no le han presionado los votantes, por eso Cedillo los ha pasado por alto.

“El está castigando a la comunidad inmigrante centroamericana”, aseguró Alvarado, detallando que el problema con los comerciantes en el corredor salvadoreño es una olla de presión. “Si esto continúa, va a llegar a un punto que le va a lastimar políticamente para poder gobernar”.

Hasta el momento, las organizaciones locales salvadoreñas no se han pronunciado a favor de los comerciantes, en parte obedece a la cercanía que tienen con la oficina de Cedillo y con el gobierno municipal de donde emanan fondos para sus programas.

De igual manera, el concejal no se ha reunido con los vendedores, a pesar de que ya lo hizo previamente con los residentes del vecindario.

El público, sin embargo, está haciendo su propia lectura y las fisuras que se han generado están a la vista, algo que a lo mejor tome tiempo restaurar o quizás no se recupere.

“A él no le importa ninguna de las comunidades, solamente sus bolsillos”, escribió Giovanni Carranza en Instagram.

Hasta el cierre de esta nota, las firmas de la petición electronica ascendían a 4 mil 900, pero seguían agregándose otras como agua incesante.

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De acuerdo a Montoya, las acciones a favor de los vendedores van a moverse a otro nivel, pero quieren agotar el ofrecimiento de la oficina de Cedillo de sentarse a conversar con todas las partes involucradas, en donde van a presentar una propuesta para que se les otorgue una segunda oportunidad a los comerciantes.

“Todos cometemos errores y tenemos derecho a una segunda oportunidad”, dijo la comerciante.

“La comunidad salvadoreña y los que estamos aquí necesitamos el apoyo de Cedillo, pero si Cedillo no nos apoya, tampoco nosotros lo vamos a apoyar”, advirtió Montoya, asegurando que ella es votante del Distrito 1. “Voy a votar, voy a elegir, pero también voy a ver el bienestar de mi gente”.


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