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Emprendedor mexicano cautiva a Los Ángeles con tacos de masa azul utilizando ‘el secreto de la abuela’

Villa's Tacos owner Victor Villa makes a batch of the unique cheese and blue corn tortilla tacos.
Victor Villa coloca queso en las tortillas de masa azul con las que preparan sus originales tacos.
(Raul Roa/Los Angeles Times)

Con una agilidad increíble, Víctor Villa toma bolitas de masa de maíz azul y todas salen del mismo tamaño. Una tras otra, después de pasarlas bajo una prensa de madera, las va sacando convertidas en tortillas, las cuales tira a una plancha de metal caliente. Solo levanta la cabeza para verificar las nuevas órdenes, que llegan de clientes que acuden interesados en saborear sus afamados tacos.

“Imagínate cuando tengamos el restaurante, se va a poner hasta las chanclas”, dijo el joven emprendedor, al darse cuenta que hay una línea de aproximadamente 15 personas esperando sobre la acera, mientras les llega su turno para pasar a la caja registradora, cuando llevan tan solo un par de horas de la jornada de trabajo.

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“Con tacos todo es posible”, se lee en un rótulo pequeño, colocado en una de las mesas de la venta ambulante, que durante cuatro días a la semana se instalan frente a Block Party, un bar situado en la esquina de la avenida 51 y el bulevar York, en Highland Park, hasta donde llegan personas de diferentes ciudades a comprobar qué es lo que tienen estos tacos.

“Mi abuelita materna cocina mucho”, afirma el emprendedor de 29 años.

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“Ella me enseñó el secreto de la comida buena”, agregó.

Adriana González completa la preparación de los tacos siguiendo las órdenes de los clientes que llegan a Villa’s Tacos.
(Raul Roa)

Parece que ese secreto tiene algo especial, porque en el 2021 Villa’s Tacos salió campeón de la competencia de los mejores tacos de Los Ángeles, la cual organiza anualmente L.A. Taco, una plataforma especializada en comida. Y en este 2022 van en busca de repetir la hazaña.

No solo eso, en poco tiempo quiere dejar la calle e instalarse en un local, en el mismo vecindario, para que su negocio se convierta en una cadena de restaurantes, porque recientemente salió ganador de otro concurso, impulsado por la empresa Estrella Jalisco, que le entregará a finales de mayo un premio de $100 mil.

“[El premio] me va a acelerar el tiempo para agarrar el restaurante”, dijo agradecido por el estímulo económico que le van a dar.

Este emprendedor, nacido en Los Ángeles, es hijo de inmigrantes originarios de Michoacán, México. Cuenta que por ocho años trabajó de mesero, mientras estudiaba su licenciatura en negocios, la que obtuvo en el 2015 en la Universidad Estatal de California en Northridge (CSUN).

Pero lo que tenía en su mente desde niño era establecer su propio negocio, algo que hizo realidad el 2 de noviembre de 2018, cuando se colocó en la calle, frente a la casa de su abuela paterna en Highland Park. Ahí comenzó a vender tacos, en los que fusiona sabores, recetas y colores.

Villa asegura que él ofrece la salsa al estilo de su abuela materna, la salsa de su papá y la comida de su mamá, junto con su propio toque culinario. “Le nombré tacos estilo Los Ángeles porque yo los inventé, es mi creación; no vas a encontrar un taco como el mío en México y aquí tampoco”, dice orgulloso.

Sin revelar con exactitud la receta, detalla que sus tacos se han vuelto populares porque cuida la calidad de lo que vende y algunos ingredientes son diferentes a los tradicionales.

“Usamos maíz azul orgánico”, indica, algo que no es común en los tacos. Luego explica que las tortillas se elaboran en el mismo momento que el cliente solicita una orden. Asimismo, agrega que los tacos llevan guacamole hecho en 99.9% de aguacate, el que mezclan con jugo de limón verde natural, sal y aceite de oliva.

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Entre otros detalles, asegura que en el interior le ponen queso cotija y en la orilla lleva queso Monterrey, el cual se derrite sobre la tortilla antes de poner el pollo y la carne ranchera, ingredientes que se marinan desde un día antes durante 10 horas, para que tenga un sabor que disfruten los clientes.

“El chorizo lo hacemos en casa”, reveló, indicando que cada semana elaboran 150 libras, junto a un equipo de 8 colaboradores, quienes invierten alrededor de tres horas para hacer el chorizo, algo que realizan los días que se cierra la venta de tacos.

En los últimos dos años, este negocio abría viernes, sábado y domingo. Desde principios de abril, agregaron el martes también.

Roberto Romero, residente en Los Ángeles, considera que Villa’s Tacos es original, por eso la gente los busca. “He estado por todos lados y nunca he encontrado algo así. Es una tortilla azul con un estilo propio y diferente”, dijo mientras esperaba dos mulitas y dos tacos de asada.

El taco regular lleva cebolla, cilantro y guacamole, por $3. Mientras que al “queso taco” le agregan queso cotija y crema por $4 cada uno, por mencionar los más populares.

Cada semana, Marcela Esquivel trata de pasar por su “queso taco” de carne asada. A su juicio, es algo fuera de lo común por la dedicación en la elaboración y los ingredientes. “Tienen salsas especiales hechas en casa, tienen muy picantes y medianas, hay para todos los gustos”, aseguró.

Cuando el reloj marca las 5:30 pm, Villa levanta la mirada para ver la línea de clientes que esperan.

“Hay que movernos más rápido con las tortillas”, indicó, dando a conocer que debido a la ausencia de una empleada tuvo que cubrir él esa posición.

“Ahora ya no vamos a parar hasta que terminemos la venta de todo”, agregó.

Cada semana Salas & Son’s Food distribuye más de 40 mil libras de alimentos ayudando a más de 10 mil personas al mes.

Ahora, Villa vende todos los productos que lleva, pero afirma que no siempre fue así. En el primer o, a veces trabajaba 18 horas y regresaba a casa con menos dinero del que tenía al empezar la jornada, si en caso le iba bien, algo que no era la norma. “Había días que no se vendía”, confesó.

Esa etapa fue tortuosa. En esos primeros doce meses cuenta que pagaba tarde la renta, su refrigerador estaba vacío y su hija, entonces de 1 año de edad, lo esperaba en casa, pero solo Villa sabía la batalla interna que enfrentaba para automotivarse a pesar de la adversidad.

A finales de mayo de 2019, cuando el negocio llevaba tan solo seis meses, cuenta que iba con su parrilla a vender los tacos, cuando le cayó la llamada de una hermana. Ese día le avisaron que su abuelo materno, Alberto Pineda, había fallecido. “Era uno de mis mejores amigos”, dijo.

Los clientes disfrutan los tacos de este negocio ubicado en Highland Park, en la esquina de la avenida 51 y el bulevar York.
(Raul Roa)

La pérdida de su abuelo fue un golpe desgarrador, porque se había criado con él en Atwater Village. Estuvo deprimido por dos semanas. Luego recapacitó y buscó en esa situación una oportunidad para levantar su estado de ánimo y ver hacia el futuro.

“En vez de deprimirme, lo voy a usar para motivarme”, recuerda que se dijo a él mismo.

“El primer restaurante que abra va a ser en su nombre, con la banda tocando ahí”, agregó.

Esa experiencia le sirvió para sacar fuerza de flaquezas, también aprovechó para recordar los consejos de sus mentores y evocar las experiencias que en más de una vez había leído en libros de Napoleón Hill, Andrew Carnegie y Tony Robbins, entre otros autores.

“El primer día que vendí tacos supe que para llegar a mi meta iba a tardar. Uno debe tener paciencia y también trabajar sumamente duro, y no perder el enfoque”, reconoció.

“Si vas a hacer algo, debes aprender cómo ser el mejor”, reflexionó.

Aunque no sabía qué iba a lograr, Villa estaba convencido desde que era adolescente que lo suyo eran los negocios. En el 2005, cuenta que para su cumpleaños organizó una fiesta, en la que cobró la entrada: $2 los varones y $1 las chicas. Ese día salió con $500 en sus manos.

“Ahí fue cuando dije: ‘Yo tengo algo para los negocios’”, rememoró de lo ocurrido hace 16 años.

Al superar la muerte de su abuelo, la venta de tacos alzó vuelo. No solo eso, los seguidores comenzaron a llegar a su cuenta de Instagram en miles.

Cuando llegó la pandemia, cerró el negocio por dos meses. En mayo de 2020, regresó con un sistema de entrega “drive-thru” y captando las órdenes y pagos por medio de las redes sociales.

“Durante ese tiempo es cuando crecimos más”, aseguró.

Eso significa que tuvo que contratar más personal. Al principio eran tres empleados, en la pandemia se duplicó esa cantidad y como el negocio sigue avanzando, en la actualidad son nueve trabajadores. En su mayoría son hermanos, primos y amigos.

“Aquí somos una familia”, reconoció, destacando que por eso todos tienen un gran compromiso en lo que hacen.

En este momento, espera que los días pasen pronto para encontrar el local en donde instalará el restaurante, en donde seguirá ofreciendo la calidad que le ha caracterizado desde el principio.

Al perder sus empleos, Silvia Navas y Elba Argueta encontraron un trampolín para hacer fluir sus habilidades y crear su propio negocio de postres.

En su criterio, los clientes han entendido que los tacos que vende no los encontrarán en otro lugar, y en gran parte se debe a la receta de su abuela.

“Ella me enseñó el secreto de la comida buena, todo se cocina con amor; el secreto de la comida es el amor”, concluyó Villa.


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