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Vendedores inician ‘swap meet’ en el corredor salvadoreño. Otros insisten en volver a la acera

Víctor Galindo cree que el que no arriesga, no gana. Este joven emprendedor es uno de los primeros comerciantes
Víctor Galindo cree que el que no arriesga, no gana. Este joven emprendedor es uno de los primeros comerciantes instalados en el nuevo local del Mercado El Salvador.
(Soudi Jiménez/Los Angeles Times en Español)

En medio de la incertidumbre, provocada por el desalojo de las ventas ambulantes en el Corredor Salvadoreño, un puñado de comerciantes se aferran a la esperanza y a la determinación para levantarse de las cenizas. Y en vez de quedarse de brazos cruzados, han optado por comenzar el denominado Mercado El Salvador, cuya apuesta es que se convierta en un “swap meet” en un lugar permamente.

“Estamos empezando de cero, ahorita no hay nada”, comentó María, sentada a la espera de clientes en su venta de pupusas, en donde ofrece también refrescos de ensalada, horchata, cebada, maracuyá y guanábana. “Primero Dios va a funcionar”, subrayó la comerciante guatemalteca propietaria del negocio Pupusas Jazmín.

Más de 50 comerciantes fueron removidos el 9 de mayo en respuesta a las quejas de los residentes en el vecindario Pico Union

En vez de quedarse sin vender, debido al desalojo realizado el 9 de mayo pasado, un poco más de 40 comerciantes aceptaron esta propuesta para instalarse en el 1234 S. New Hampshire Avenue, casi en la intersección con el bulevar Pico. Sin embargo, otro grupo sigue martillando a Gil Cedillo, concejal del Distrito 1, para que les devuelva la acera en donde han estado los últimos 20 años.

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A pesar de que saben de los enormes desafíos por delante, los comerciantes creen en el adagio que dice que “en la unión está la fuerza”. En efecto, las personas aglutinadas en este grupo que comenzó a ofrecer sus productos el martes, 24 de mayo, cuenta con vendedores de diferentes nacionalidades, entre ellos hay de México, Nicaragua, Guatemala y El Salvador.

“Es una opción buena, es un proyecto que no lo estamos pensando para el momento, sino para el futuro”, aseguró Ricardo López, oriundo del estado mexicano de Oaxaca, quien vende tamales salvadoreños de elote, pisques y de gallina, junto a su esposa, Marisela Serrano, originaria de Usulután (El Salvador).

La venta de tamales era uno de los 10 negocios que se ubicaron el martes en las instalaciones que les está rentando, inicialmente por tres meses, la congregación coreana The Korean Sae Han Church. Los vendedores van a ofrecer sus variados productos de lunes a sábado, entre las 6 a.m. y las 6 p.m, en un espacio donde también hay dos baños, dos lavamanos y varios recipientes de basura.

“Si estamos aquí la gente nos va a buscar”, dijo Berta Méndez, mientras preparaba en una pequeña cocina semillas de marañón.

Méndez, originaria de El Salvador, asegura que en las dos últimas semanas no recibió ningún ingreso. Eso fue un golpe bajo a su economía familiar. “Yo le voy a echar ganas, venda o no venda”, admitió la comerciante que lleva 15 años con su negocio en la acera, en donde por un tiempo utilizó una carretilla para llevar sus productos que incluye mangos verdes, nances, miel, galletas y semillas de paterna.

“Tengo la esperanza que esto se haga como un ‘swap meet’, por eso es que yo me vine acá”, añadió la comerciante.

Las ventas en la acera, en la esquina de la calle 11th y la avenida Vermont, datan desde el 2002. En un inicio, los comerciantes pululuban durante el fin de semana, nada más. Sin embargo, a partir del 2016 los vendedores ocuparon esa zona todos los días, por lo que llegó a denominarse Mercadito Salvadoreño, ya que los inmigrantes de esa nación encuentran todo tipo de producto nostálgico.

Cada semana Salas & Son’s Food distribuye más de 40 mil libras de alimentos ayudando a más de 10 mil personas al mes.

El desalojo, promovido por el concejal Cedillo, golpeó a más de 50 familias. Esa iniciativa fue una respuesta al clamor de los residentes de la zona, quienes han expresado sus quejas debido a la basura, desorden, bloqueo de la acera y accidentes que se han originado debido a la proliferación de ventas.

“Lo único que nos molesta a nosotros es que ellos ocupan la banqueta; no nos molesta que vendan, porque hay millones de vendedores en Los Ángeles”, aseguró Andrea Castro, al referirse al sentir de los habitantes. “Lo malo es que ellos bloquean el paso y causan accidentes, no solamente uno, han causado demasiados accidentes, ese es el problema”.

La situación se complica porque uno de los grupos de comerciantes se resiste a dejar esa zona. Y plantean que más que un proyecto de embellecimiento de la avenida Vermont, es una medida electoral y política. Eso es lo que reportó Los Angeles Times en Español sobre la promesa de Cedillo de remover a los vendedores a cambio de votos para su reelección.

Los vendedores, liderados por Brenda Montoya y Ana Mendoza, presentaron una propuesta el pasado viernes, 20 de mayo, al concejal del Distrito 1. Este grupo insiste en regresar a la acera pero siguiendo nuevas normas, eso incluye la instalación de servicios sanitarios, lavamanos y mantener la zona limpia, sin bloquear el paso de los peatones.

“Necesitamos hablar con los residentes y garantizar que [el plan] respeta a los residentes”, señaló Conrado TerrazasCross, vocero de la oficina del concejal Cedillo, cuando fue consultado, hace dos semanas, sobre la petición de los vendedores de regresar a la acera. En esa entrevista, el funcionario dejó claro que las alternativas que se manejaban eran la reubicación.

La espera no será muy prolongada, dicen los comerciantes.

El grupo sostiene que no hay otra opción. Los líderes de ese comité plantean que hay vendedores en las calles y las aceras en diferentes puntos del Distrito 1. Por lo tanto, argumentan que si el concejal quiere dar un trato justo, debería embellecer todos los vecindarios, pero los comerciantes entienden que Cedillo ha tomado esa decisión para congraciarse con los votantes.

Los comicios locales se van a realizar el 7 de junio y Cedillo busca la reelección para su tercero y último mandato.

“Lo que quiere [Cedillo] es que no haya protestas”, aseguró Ana Mendoza, criticando al mismo tiempo al grupo que aceptó comenzar el nuevo Mercado El Salvador. A su juicio, al colocar a los vendedores en nuevo espacio Cedillo causó una división y debilitó el movimiento. Sin embargo, la activista considera que el concejal no va a callar a los comerciantes.

“Nos tiene que responder”, aseguró en referencia al concejal.

“El plazo es para el próximo martes”, añadió Mendoza, sin dar detalles de las acciones que tienen planeadas.

Habitantes del vecindario Pico Union confirman la promesa del concejal en la búsqueda de votantes para las elecciones del 7 de junio

El espacio que han encontrado, dijo Víctor Galindo, presidente del Mercado El Salvador, es una opción que aceptaron de la oficina de Cedillo porque considera que regresar a la acera no es una propuesta viable. A su criterio, aunque se modifiquen las normas y las autoridades acepten que vuelvan a vender en donde estaban antes, no podrían instalarse todos los comerciantes.

“Estamos en el plan que necesitamos vender”, dijo el comerciante, quien tiene un negocio de ropa para mujer.

“Esta es una oportunidad para estar todos juntos en un mismo lugar”, agregó.

Si bien estos comerciantes están cediendo a la propuesta de la ciudad, Galindo es consciente que Cedillo utilizó el desalojo para impulsar su reelección, y ahora lo que pide es que los apoyen para promover el nuevo establecimiento y que los clientes los visiten, porque ellos lo que desean es vender y reponerse de las dos semanas que han estado fuera.

“Creo que hay una parte política, porque se les está dando a los residentes lo que ellos quieren”, aseguró el comerciante.

En este momento, el Mercado El Salvador ha entregado 44 espacios a igual cantidad de vendedores. En el primer día solo se instalaron 10 y en el segundo día fueron 6. No obstante, esperan que cuando la comunidad lo conozca todos los comerciantes lleguen a ofrecer sus productos.

Cada espacio es de 10 por 10 pies, existe una separación de 2 pies entre uno y otro local.

“Lo tenemos que ver como un programa piloto”, dijo Jocelyn Duarte, directora ejecutiva de la Salvadoran American Leadership and Educational Fund (SALEF), entidad que ha recibido $50 mil de la ciudad para apoyar a estos vendedores. De estos fondos se van a ocupar $15 mil para pagar el alquiler de los primeros tres meses de las instalaciones que están ocupando.

Eulalia Chávez Huinac, originaria de Quetzaltenango, se coloca con hieleras y termos a vender sus productos en una acera del vecindario Westlake

La meta es conseguir la autorización para vender en la calle los domingos, ya que ese día no se puede utilizar las instalaciones rentadas. Asimismo, Duarte dijo que van a darles apoyo en promoción, camisetas y mesas que van a colocar para que los clientes puedan llegar a consumir en el mismo lugar los alimentos que compren a los comerciantes.

De igual manera, reveló que han creado una cuenta en Go Fund Me para colectar fondos que les sirvan para suplir las pérdidas que han sufrido los vendedores en los días recientes.

“Necesitan pagar su renta, su carro, darle de comer a sus hijos; ¿cómo les podemos apoyar? Es haciendo una donación”, aseguró Duarte, advirtiendo que los fondos que se reciban van a distribuirse entre los 44 vendedores. “Tienen tantas ideas y son tan vibrantes que nosotros lo que podemos hacer como comunidad es apoyar”, subrayó.

Detalles

El Mercado El Salvador abre de lunes a viernes de 6 a.m. a 6 p.m, se encuentran ubicado en el 1234 S. New Hampshire Avenue. En estas instalaciones cuentan con 35 espacios para que los clientes estacionen sus vehículos.


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