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No quieren que entierren en el olvido a comunidades que existieron antes de Dodger Stadium

May 8, 1959: A bulldozer razes the Arechigas family home  orcibly removed.
La casa de los Arechiga, una familia que se había negado a irse pero fueron sacados a la fuerza y luego vieron cómo su casa era arrasada. Las casas fueron removidas para dar paso al Dodger Stadium. La mayoría de las casas en Chavez Ravine fueron removidas a principios de la década de 1950 para un desarrollo propuesto que fracasó. Los Arechiga fueron de los últimos en ser retirados de ese terreno.
(Los Angeles Times Archive/UCLA)

Tanto Vincent Montalvo como Melissa Arechiga no son simpatizantes cada que ven a los Dodgers celebrar el “Mes de la Herencia Hispana” pues consideran que la gente, especialmente la joven, aún falta por educarse sobre la historia que existió antes de que se construyera Dodger Stadium.

La madre de Montalvo, Adela, nació en 1951 en uno de los tres vecindarios conocidos popularmente ahora como Chávez Ravine: Palo Verde, que junto a La Loma y Bishop conformaban ese territorio. En 1959, decenas de familias fueron desterradas, varias a la fuerza, para construir Dodger Stadium, que abrió sus puertas en 1962.

Adela, a sus ocho años, vio cómo su familia, que tenía cuatro generaciones viviendo en esas tierras, fue retirada para construir Dodger Stadium. Melissa vivió lo mismo con su familia Arechiga, quienes se resistieron a salir de ese territorio de Palo Verde en un caso muy controversial.

Alrededor de 2017, Vincent y Melissa decidieron comenzar un sitio llamado “Buried Under the Blue (Enterrados bajo el Azul)” en referencia al equipo de béisbol que construyó un estadio en la tierra donde vivieron varios de sus familiares.

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Vincent señaló que sus abuelitos, John y Adela, le contaban de pequeño que ellos vivían en Palo Verde, pero no se sumergió totalmente en el tema hasta que un día que trabajaba en un proyecto de la escuela compartió su rica historia con Melissa.

En 2000, los Dodgers y alrededor de casi 175 residentes de esos vecindarios tuvieron un evento en la Misión Católica de San Conrado en el que enmendaron diferencias, en una ceremonia en el que se repartieron ramas de olivo como un acto simbólico para hacer las paces con el pasado. Pero de acuerdo con Montalvo, muchos exresidentes de las comunidades afectadas no fueron invitados, incluyendo su familia.

“Les dieron literalmente una rama de olivo, pero ¿qué pasa con toda la generación que fue afectada?”, declaró Montalvo, de 43 años.

A fan who made his way on to the field is tackled
Uno de los manifestantes en Dodger Stadium carga una pancarta que dice “La Loma” durante el partido del 15 de septiembre.
(ASSOCIATED PRESS)

Por su parte, Arechiga dijo que comenzó a interesarse más en la historia de la familia cuando estudió en la Universidad de California, Berkeley, y quiso establecer en “Buried Under the Blue” una fundación para corregir lo mal que habían tratado a las familias de los desplazados.

El pasado 15 de septiembre, durante un juego en el que los Dodgers conmemoraron la historia de Fernando Valenzuela, como un instrumento que ayudó a atraer a la comunidad mexicana a Dodger Stadium, tres personas invadieron el campo de juego portando pancartas de “La Loma”, “Palo Verde” y “Bishop”.

Al fondo, en el último nivel de los asientos superiores en el jardín derecho de Dodger Stadium, otros individuos colgaron una pancarta gigante que decía “NotChavezRavine (No Chávez Ravine)”, precisamente el mismo slogan que tiene el sitio “Buried Under the Blue”. Montalvo argumentó que no aceptan el nombre Chávez Ravine pues es un término que los Dodgers decidieron ponerle a un territorio para comercializarlo y olvidarse de los tres vecindarios originales.

Gustavo Arrellano, columnista de Los Angeles Times, entrevistó a los manifestantes y sus motivos para invadir Dodger Stadium por una causa.

Ni Arechiga ni Montalvo dijeron estar asociados con esas demostraciones, aunque las redes sociales de “Buried Under the Blue” han promovido esas protestas por días. Sin embargo, ambos señalaron que estaban “honrados” de ver ese tipo de acciones, para demostrarle a las grandes corporaciones que “no nos hemos ido a ninguna parte”.

“Es lo que la ciudad necesitaba. Para demostrar que no nos hemos ido a ningún lado. Estamos aquí”, afirmó Montalvo.

Como resultado de la protesta del 15 de septiembre en el juego entre Dodgers y los Diamondbacks, varios familiares de los desterrados se les han unido, aunque han tenido todo tipo de respuestas de los aficionados de los Dodgers. Y no siempre ha sido positiva.

“Tenemos que entender la historia. Ellos trajeron a Fernando Valenzuela, lo cual fue algo muy inteligente para ellos. No queremos quitarle nada a Fernando Valenzuela. Es latino, es nuestro hermano. Es un indígena. Su talento no es falso, no puedes crearlo… esta pelea no es contra Fernando”, señaló Montalvo.

“Lo que estamos diciendo a los latinos viejos y jóvenes es que mira, esta gente fue abusadora. Nos explotaron, explotaron nuestras tierras. Las corporaciones nos ponen al frente no porque nos aman. Nos ponen en frente porque somos la mayoría y quieren nuestro dinero”.

Vincent Montalvo, creador de “Buried Under the Blue”

“Lo que estamos diciendo a los latinos viejos y jóvenes es que mira, esta gente fue abusadora. Nos explotaron, explotaron nuestras tierras”, aseveró Montalvo. “Las corporaciones nos ponen al frente no porque nos aman. Nos ponen en frente porque somos la mayoría y quieren nuestro dinero”.

Montalvo y Arechiga señalaron que pronto tendrán una lista de peticiones para los Dodgers y la ciudad, para asegurarse que su historia no sea olvidada. También tiene planeado escribir cartas para pedir apoyo de los políticos, además de crear juntas virtuales con la comunidad para hablar del tema.

“Queremos que nuestra historia nunca sea enterrada”, afirmó Montalvo.

Tres manifestantes querían recordar a Los Ángeles sobre las familias latinas desarraigadas para construir el Dodger Stadium. Pero incluso muchos fanáticos latinos simplemente no están interesados.


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