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Columna: Los Dodgers estaban acabados hasta la remontada del Juego 3. Ahora son los Bravos los que lo están

Cody Bellinger celebrates after hitting a game-tying, three-run home run in the eighth inning of a 6-5 win.
Cody Bellinger celebrates after hitting a game-tying, three-run home run in the eighth inning of a 6-5 win over the Atlanta Braves in Game 3 of the NLCS at Dodger Stadium on Tuesday.
(Robert Gauthier / Los Angeles Times)

La temporada de los Dodgers estuvo al borde de la aniquilación hasta que Cody Bellinger y Mookie Betts lograron una de las mayores remontadas en la historia de la franquicia.

Estaba acabado.

El juego, la serie, la temporada, estaba terminada.

Los Dodgers perdían por tres carreras que parecían 30, estaban en sus últimos cinco outs, los Bravos de Atlanta se encontraban al borde de una ventaja de tres juegos a uno en una pesadilla que pintaba hacia una barrida.

Entonces sucedió.

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Crac... rugido... crac... rugido.

Cody Bellinger lo hizo. Mookie Betts le siguió. El Dodger Stadium estalló.

Mientras el frío de la tarde descendía sobre Chávez Ravine el martes, con decenas de miles de sus fans y la esperanza más razonable habiéndolos abandonado, a los Dodgers les regresó el pulso, encontraron su magia, y estallaron a través de las sombras.

“A falta de un mejor término, nos resucitamos a nosotros mismos ... creo que es enorme”, dijo el lanzador Walker Buehler.

Cody Bellinger hit a tying three-run home run and Mookie Betts drove in the go-ahead run in the eighth to power the Dodgers to a 6-5 win over the Braves.

A falta de un término aún mejor, guau.

En lo que fue posiblemente la victoria más impactante de los Dodgers en la postemporada desde que Kirk Gibson bateó un slider hace 33 años, Bellinger bateó un jonrón de tres carreras con un out en la octava entrada para empatar la puntuación, luego momentos más tarde Betts golpeó un doble para anotar otra carrera y eventualmente ganar en una victoria 6-5 sobre los Bravos en el Juego 3 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.

Parecía una aparición. Sonó como un tren. Se sintió como una daga.

En un minuto, el relevista de los Bravos, Luke Jackson, estaba lanzando gas y los Dodgers estaban tomando oxígeno.

“Estábamos muertos, se podía ver”, dijo el mánager de los Dodgers, Dave Roberts.

Al minuto siguiente, Bellinger estaba golpeando la pelota lejos y alto en la niebla que se acumulaba, y Betts bateaba la pelota con gran potencia, mientras el grandioso y viejo estadio estaba temblando en su núcleo.

Cody Bellinger, who drove in the series-clinching run against the Giants after a dreadful season at the plate, sparks the Dodgers to victory over the Braves.

“Simplemente todo cambió”, manifestó Roberts.

Bellinger corrió las bases mientras estiraba los brazos y se volvía hacia el dugout de los Dodgers como si dijera: “¡Esto es lo que somos!”.

Los Bravos se quedaron congelados y se miraron desde el otro lado del diamante como diciendo: “Esto luce mal”.

Los Bravos todavía lideran la serie de siete partidos dos a uno, pero se siente como si estuvieran contra las cuerdas. Los Bravos aún son considerados favoritos en las estadísticas, pero se siente como si estuvieran condenados.

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VIDEO | 03:45
Cody Bellinger on three-run home run in NLCS Game 3

Dodgers players Cody Bellinger and Mookie Betts and manager Dave Roberts discuss Bellinger’s game-tying home run against the Atlanta Braves in NLCS Game 3.

Los Dodgers iniciarán a Julio Urías contra el bullpen de los Bravos hoy miércoles por la noche. Ventaja para los Dodgers.

Los Dodgers iniciarán a Max Scherzer y Buehler, en descanso regular en Atlanta, si pueden ganar uno de los próximos dos juegos aquí. Ventaja para los Dodgers.

“Sentir que esto es como una daga, no, esto es solo un bache en el camino”, afirmó Jackson de los Bravos. “Desearía que no hubiera ocurrido y que estuviéramos arriba 3-0 entrando al cuarto juego y teniendo la oportunidad de barrer, pero no tengo ninguna duda de que nuestro equipo regresará y ... estará listo para celebrar”.

After dropping the first two games of the NLCS in Atlanta, Walker Buehler and the Dodgers look to turn the series around Tuesday at Dodger Stadium.

Todo lo contrario, son los Dodgers los que seguramente no tienen dudas.

Pueden hacerlo. Lo harán. Ganarán tres de los próximos cuatro juegos y avanzarán a su cuarta Serie Mundial en cinco años, porque para vencer a estos Dodgers en octubre, no puedes simplemente golpearlos, o derribarlos, o dejarlos sin sentido.

Los Bravos aprendieron el martes lo que los Gigantes de San Francisco y los Cardenales de San Luis ya aprendieron a principios de esta postemporada. Para vencer a un equipo que ha ganado tres juegos de eliminación y un juego de eliminación no oficial este mismo mes – y tres más el año pasado – tienes que noquearlos de forma clara y rotunda.

Dos años, siete oportunidades, aún no ha sucedido.

“Hemos estado en esa situación antes”, dijo Bellinger. “Nunca va a ser fácil, ni nos lo van a regalar. Tenemos que luchar por ello”.

Los Bravos, de hecho, dieron una valiente batalla el martes frente a una multitud que, extrañamente, no agotó las entradas y se quedó en silencio al principio. Al entrar en la octava entrada, a medida que se acercaba la noche, los aficionados se iban, el aire frío azotaba y los Dodgers estaban claramente de espaldas. Cinco outs más y estarían abajo tres juegos a cero, un déficit superado solo una vez en la historia del béisbol.

Mookie Betts rounds first after hitting a go-ahead RBI double in the eighth inning Tuesday.
(Wally Skalij / Los Angeles Times)

Buehler no estuvo bien. Gavin Lux dejó caer una bola elevada en el jardín central. Corey Seager perdió una pelota de tierra en el shortstop. Solo tenían cuatro hits. Perdían 5-2. El final estaba cerca.

“Creo que todo el mundo está muy consciente de ello, es imposible no estarlo”, dijo Betts. “Pero pienso que es una manera derrotista de ver en las cosas. Creo que nuestra mentalidad ha sido que podemos ganar el juego ahora, y todo lo que se necesita es un batazo o dos, luego se obtiene un poco de energía, y después... te olvidas de que estás abajo 0-2”.

Entonces llegaron esos batazos, batazos inteligentes, el mejor tipo de batazos.

Will Smith comenzó el octavo bateando una bola por la línea del jardín derecho para un sencillo. Luego AJ Pollock, que estaba bateando .125 en esta serie, bateó una bola por el centro.

Atlanta’s Luke Jackson, who gave up a game-turning home run to Cody Bellinger, doesn’t consider the loss to be a ‘dagger’ to the Braves’ World Series hopes.

Bellinger, que ya había estado en medio de dos momentos de eliminación de juegos en este mes, se puso en marcha y bateó una bola rápida alta.

“Pura alegría”, dijo Bellinger.

Pura locura, dijo Chávez Ravine, mientras la multitud estallaba en un ruido tan retumbante y ensordecedor como el que puede hacer este lugar.

“Es difícil recordar un batazo más grande”, dijo Roberts, añadiendo más tarde, “El estadio enloqueció e hizo mucho escándalo”.

Luego se pusieron aún más ruidosos cuando Chris Taylor bateó un sencillo, se robó la segunda, llegó a la tercera en el grounder de Matt Beaty, y anotó la eventual carrera ganadora en el enésimo momento memorable de Betts en los Dodgers.

“Cuando Belli llega es una especie de suspiro de alivio como, finalmente lo hicimos, y ahora se vuelve contagioso”, dijo Betts.

Contagioso. Lo es. Esta magia de octubre se extiende. Comenzó hace dos semanas con el cuadrangular de Chris Taylor contra los Cardenales. Continuó con el eventual sencillo de Bellinger que ganó la serie contra los Gigantes.

Y ahora esto, cuatro carreras con cinco outs restantes, los Dodgers levantándose desde lo más profundo de la lona, más vivos y despiertos que nunca.

Se acabó, luego no se acabó, ni ahora, ni todavía, y tal vez, para este equipo especial en este momento extraordinario, nunca.

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After dropping the first two games of the NLCS in Atlanta, Walker Buehler and the Dodgers look to turn the series around Tuesday at Dodger Stadium.


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