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Excompañeros en Dodgers, Cora y Roberts, se enfrentan en la Serie Mundial

Excompañeros en Dodgers, Cora y Roberts, se enfrentan en la Serie Mundial
(LA Times)

Los Dodgers habían llegado al primer lugar en la división del Oeste de la Liga Nacional, en un mes en el que habían ganado 21 partidos de los últimos 28. Estaban acercándose a su primer campeonato divisional en nueve años cuando el gerente general les arrojó una bomba en el vestuario.

¿El cátcher inicial y el líder del vestuario? Fuera.

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¿El relevista principal? Fuera.

¿Dos de los cuatro mejores jardineros? Fuera.

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"No hay muchos días más difíciles que esos", dijo Jim Tracy, el mánager de los Dodgers. "Porque hay muchas emociones que explotaron ese día en el vestuario".

En cuestión de 48 horas antes de la fecha límite del 31 de julio, el gerente general Paul DePodesta hizo cuatro intercambios.

Paul Lo Duca, el cátcher, fue a la oficina de Tracy y le dijo que no quería irse. Guillermo Mota, el relevista principal, fue a la oficina de Tracy y le dijo que tampoco se quería ir. Dave Roberts, uno de los jardineros, buscó consolación con Alex Cora, el segunda base.

"Estaba quebrantado", dijo Cora.

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Roberts y Cora habían sido compañeros de equipo por tres años. En ese último día de julio de 2004, Cora le dijo a Roberts que era tiempo de irse, que estaba bien si se iba. Los Medias Rojas de Boston estaban en camino a los playoffs, también, y querían a Roberts.

"Le dije que iba a una gran ciudad", dijo Cora. "Tienen chance de hacer algo muy especial".

Roberts robó la base que lo inmortalizó en la historia de los Medias Rojas, cinco meses después de que Cora pegó un jonrón que terminó una oportunidad al bate de 18 lanzamientos, 14 pelotas de foul, que el mismo Vin Scully nombró como "la mejor oportunidad al bate que ha visto".

Pero fue esa tormenta en los Dodgers que los ayudó a convertirlos en mánagers, y aprendieron a cómo manejar el vestidor cuando la oficina da de baja a un jugador o lo desciende a las ligas menores, y deja que el mánager se preocupe por el estado emocional.

Por primera vez en la Serie Mundial, los dos mánagers son provenientes de minorías, así que no debe ser raro que los dos jugaran en un equipo donde jugó Jackie Robinson.

"Siempre creía que esos dos hombres eran dos grandes compañeros de equipos y grandes líderes", dijo Dan Evans, quien fue el gerente general después de DePodesta en los Dodgers. "Eran buenos jugadores, pero eran mejores personas".

Tracy se acordó de cómo Roberts y Cora le preguntaban por qué los Dodgers hicieron ciertas jugadas, querían aprender de estrategias, y cómo esas decisiones que hicieron afectaban el papel de otros jugadores, no solamente la de ellos.

En ese entonces, Cora era el único que tenía un seguro como mánager en el futuro.

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"Hasta mi esposa me preguntaba sobre ello", dijo Tracy. "Cuando llegaba a casa, comenzábamos a hablar por la noche y me decía: 'sabes, el segunda base va a ser un mánager algún día'".

¿Y Roberts?

"Pensé que iba a ser una personalidad de televisión", dijo Shawn Green. "Es tan bueno, tan artículado".

Y sí lo fue. En 2009, el primer año después que se retiró como jugador, trabajó como analista de televisión de los Medias Rojas. En 2010, tomó el trabajo administrativo de los Padres de San Diego.

Cora estaba sorprendido. No estaba seguro de que Roberts quería ser entrenador o mánager.

"Pero si vive en San Diego, está teniendo la buena vida", dijo Cora. "¿Por qué no trabajar con los Padres?"

El trabajo en la administración llevó a Roberts a un trabajo de entrenador. En 2015, con los Dodgers contrataron a Roberts como mánager y este invitó a Cora a considerar el trabajo de entrenador.

Roberts había visto un potencial de entrenador en Cora.

A ese punto, Cora era el que tenía un trabajo de televisión, cuatro años después de su retiro, trabajando 70 días al año para ESPN, viajando ida y vuelta desde su natal Puerto Rico. Le dijo a Roberts, que gracias, pero no.

En las próximas vacaciones, cuando los Astros de Houston lo invitaron para convertirse en su entrenador de suplentes, Cora llamó a Evans. Cora entonces decidió que estaba listo para ser mánager y Evans le aseguró que tendría el puesto de entrenador de suplentes y que sería una buena preparación para ser mánager algún día.

Ninguno de ellos fue mánager en las ligas menores o en un mercado pequeño. En esta era, los managers pueden ser mánagers mediadores, como voceros corporativos que defienden los movimientos que hacen sus jefes. No pueden ordenar comida en los vestuarios, pero tampoco pueden ser muy emocionales o impulsivos. Tienen que atender dos conferencias de prensas todos los días y hablar con 25 jugadores en el vestuario. Tienen que hablar de cualquier polémica que suceda sin haber causado alguna de ellas, en muchas ocasiones.

En posiciones de ganar o ganar, en ciudades que están alocadas por el béisbol, sin tener experiencia como managers, Cora y Roberts han sacado muy buenas calificaciones.

Evans utiliza un término "dirigente de impacto" para describir a ambos.

"Creo que hay una gran diferencia entre hombres que dirigen y otros que son dirigentes de impacto", expresó Evans. "Un dirigente de impacto puede aprovechar el momento y hacer cosas fuera de lo ordinario, pero también no tienen miedo de enseñar emociones. No tienen miedo de meterse de lleno con sus jugadores. Creo que hay que tener un poco de carisma, un poco de pantalones".

"Estoy apoyándolos a los dos. Los apoyo mucho a ambos", expresó.

El exjugador de primera base de los Dodgers, Eric Karros, dijo que nunca pensó que sus dos excompañeros iban a ser mánagers.

"Al recordarlo ahora, todo tiene sentido", dijo Karros. "Son muy cerebrales. Ven el juego de muchos puntos de vista. No eran las súper estrellas, así que creo que entendieron muchas de las cosas que necesitan entender para ser exitosos", indicó.

"Lo más importante es que son unos seres humanos increíbles", expresó.

Todos los compañeros de los Dodgers en 2004, dijo Green, no hubieran visualizado a Cora o Roberts como los dos hombres más probables para dirigir.

Robin Ventura sí lo hizo. David Ross también, cuando quiera. Adrián Beltre sería maravilloso, pero Green sospecha que Beltré solamente "desaparecerá" cuando se retire.

Y el líder del vestuario, recuerden, era Lo Duca.

"Si yo estuviera encargado de un equipo, estaría en mi lista", dijo Green.

Esta serie se trata de Dodgers ante Medias Rojas, y Roberts ante Cora.

"Estaba apoyando a los Dodgers", dijo Green. "Pero también es un buen plan secundario el tener a un hombre que me cae bien dirigiendo el otro equipo".

Tracy muestra mucha neutralidad y no apoya a ninguno de sus exjugadores.

"Estoy apoyando", dijo, "para que sea una serie tremenda".

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