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Educación

Hay que eliminar el SAT y el ACT como requisito de admisión, dicen los principales funcionarios de UC

Princeton Review SAT prep book
Un joven estudia para el SAT con un libro de preparación para el examen de Princeton Review. La Universidad de California está considerando la posibilidad de abandonar la prueba como requisito de admisión.
(Joe Raedle / Getty Images)

Rectores de Berkeley y Santa Cruz dicen que el SAT y el ACT no deberían ser requeridos para la admisión al primer sistema de universidades públicas de California.

Los cancilleres de UC Berkeley y UC Santa Cruz, junto con el director académico de la Universidad de California, dijeron que apoyan abandonar el SAT y ACT como un requisito de admisión, lo que seguramente impulsará el creciente movimiento nacional contra las pruebas como una barrera injusta para la entrada a la universidad de estudiantes con escasos recursos económicos.

La canciller de la Universidad de Berkeley, Carol T. Christ y el rector de la Universidad de California, Michael Brown, dijeron en un foro sobre admisiones a la universidad el viernes que la investigación los ha convencido de que el rendimiento en el SAT y ACT está tan fuertemente influenciado por el ingreso familiar, la educación de los padres y la raza, que usarlos para las decisiones en la admisión es simplemente incorrecto.

“Realmente contribuyen a las desigualdades de nuestro sistema”, dijo Christ en el foro de Berkeley, patrocinado por el Centro de investigación de Análisis de Políticas para la Educación de California y la Escuela de Graduados de Educación de la Universidad de Berkeley.

Brown dijo que no se oponía a todas las pruebas estandarizadas, sino que se opone a las pruebas como SAT y ACT porque sus resultados comparan a los estudiantes entre sí de una manera diseñada para producir puntajes altos y bajos. Prefiere los examenes estandarizados que miden a los estudiantes según cuánto hayan dominado el contenido académico prescrito.

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Una de esas pruebas es Smarter Balanced, que se usa en California para evaluar a los jóvenes de 11º grado en el plan de estudios Common Core del estado, pero Brown señaló que preferiría una prueba más estrechamente vinculada al contenido de los cursos requeridos para la admisión a UC.

Por otra parte, la canciller de UC Santa Cruz, Cynthia K. Larive, también manifestó el viernes que apoyaba abandonar el requisito de la prueba. “En Santa Cruz, utilizamos admisiones holísticas para tratar de evaluar al estudiante dentro de un contexto más amplio, que no puede reducirse simplemente a un número”, dijo al Times.

Las posiciones anunciadas por algunos de los líderes de educación superior más influyentes de California se produjeron cuando el sistema de UC y la Universidad Estatal de California están revisando si se deben eliminar los puntajes de los exámenes SAT y ACT como requisitos de admisión.

La decisión de los dos sistemas de abandonar las pruebas tendría una influencia descomunal en el futuro de las evaluaciones estandarizadas porque representan una gran proporción de clientes para las compañías de pruebas sin fines de lucro.

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El sistema UC de 10 campus y el sistema Cal State de 23 campus se unirían a más de 1.000 otras universidades que han pasado las pruebas opcionales, con 47 escuelas más agregándose en los últimos 12 meses, el doble que el año pasado, según FairTest, el Centro Nacional de Pruebas Justas y Abiertas.

A solicitud de la presidenta de UC, Janet Napolitano, el año pasado, el Senado Académico convocó a un grupo de trabajo para analizar la investigación sobre las pruebas estandarizadas y hacer recomendaciones sobre si retener las pruebas. El grupo espera emitir un informe preliminar a principios del próximo año.

Si bien el SAT y el ACT predicen en cierta medida el rendimiento universitario, particularmente en universidades selectivas, las calificaciones de la escuela preparatoria son el predictor único más fuerte del éxito de los estudiantes, según la investigación.

En el foro de Berkeley, Jessica Howell, vicepresidenta de investigación de College Board, propietaria del SAT, rechazó las críticas a las pruebas estandarizadas y dijo que simplemente reflejan las desigualdades sociales y educativas subyacentes. La organización de evaluación ha desarrollado una herramienta para ayudar a las universidades a comprender las características socioeconómicas de las escuelas preparatorias y los vecindarios de donde provienen los examinados, ayudándoles a ubicar los puntajes en el contexto adecuado.

“No deberíamos dejar de usarlas porque no nos gusta lo que vemos”, dijo Howell sobre las pruebas.

Agregó que una mayor dependencia de las calificaciones de la escuela preparatoria en nombre de la equidad fue “equivocada” porque la investigación ha demostrado que las calificaciones infladas ocurren con mayor frecuencia en las escuelas ricas.

Los educadores en el foro también discutieron cómo coordinar mejor el sistema K-12 con los colegios y universidades del estado, las formas de abordar la creciente demanda de cupos en las escuelas de UC y Cal State y los pasos para hacer que el sistema educativo sea más equitativo.

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El rector Brown, por ejemplo, dijo que el fracaso de algunas escuelas preparatorias de California para ofrecer la lista completa de cursos requeridos para la admisión a UC es una barrera de entrada más grande para los estudiantes desatendidos que el SAT y ACT. La supervisión más cercana de las escuelas y más fondos estatales destinados a contratar un mayor número de maestros para ofrecer las clases requeridas son necesarios, aseguró.

Algunos educadores instaron a los esfuerzos para revivir la acción afirmativa, que fue prohibida en California por la Proposición 209 en 1996. Señalaron que los esfuerzos para admitir a más estudiantes de bajos ingresos y de primera generación no han logrado asegurar que las poblaciones universitarias reflejen la diversidad del estado.

Pero las pruebas estandarizadas fueron el principal tema de interés.

Algunos investigadores, como Saul Geiser de UC Berkeley y Michal Kurlaender de UC Davis, apoyan el cambio de las pruebas SAT y ACT a las pruebas Smarter Balanced como un requisito de admisión porque la última prueba es igualmente predictiva del rendimiento universitario con un efecto mucho menos discriminatorio en los estudiantes desfavorecidos.

Entre los programas que han desarrollado sobresale uno llamado “Ford impulsando sueños”. Este programa fue creado para ayudar a los jóvenes a graduarse a tiempo y obtener una educación superior.

En sus comentarios, Christ dijo que era rectora de la Universidad de Berkeley cuando se aprobó la Proposición 209. Ese cambio, aseguró, obligó a la universidad a usar un enfoque de admisión “formulista” y “terrible” que equivalía a seleccionar a los estudiantes en orden descendente de puntajes SAT, favoreciendo a algunos de ellos sobre otros por diferencias en gran medida insignificantes. Los campus de UC ahora consideran 14 factores en un proceso de revisión integral.

Cuando Christ se convirtió en presidenta de Smith College en 2002, eliminó el requisito del SAT. Como resultado, dijo, el grupo de solicitantes creció tanto en tamaño como en diversidad sin disminución en la calidad de los estudiantes. De hecho, manifestó, el puntaje promedio de SAT de la universidad aumentó porque aquellos que tuvieron buen desempeño presentaron puntajes mientras que otros no.

Ella dijo que Smith pudo tomar decisiones de admisión de calidad utilizando sólo los registros de la escuela preparatoria. “Ese es un predictor de éxito mucho mejor que los puntajes de las pruebas”, aseguró al Times después de sus comentarios.

Otros cancilleres de UC no pudieron ser contactados el viernes para comentar sobre las pruebas estandarizadas, pero UCLA emitió un comunicado diciendo que los funcionarios esperarían el análisis del Senado Académico antes de opinar sobre la cuestión.

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Algunos de los 26 regentes de votación del sistema de UC han expresado un profundo escepticismo u oposición directa al uso continuo del SAT y ACT, incluido el presidente John A. Pérez, la vicepresidenta Cecilia Estolano y el regente Eloy Ortiz Oakley.

“La información inicial que he visto muestra que el mayor valor predictivo de un SAT no está en qué tan bien le irá a un estudiante en la escuela, sino qué tan bien pudieron aprovechar el material de preparación”, dijo Pérez recientemente al Times. “Y el acceso a ese material de preparación todavía está desproporcionadamente vinculado al ingreso familiar. Por lo tanto, si tiene material disponible pero no hay una vía para aprovecharlo, eso no es particularmente significativo”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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