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EEUU

Cómo la sangrienta campaña de la pandilla MS-13 llegó a una preparatoria del Valle del San Fernando

 Panorama High School
Los estudiantes llegan para una sesión de verano a Panorama High School en el Valle de San Fernando el 22 de julio.
(Al Seib / Los Angeles Times)

La preparatoria Panorama High School ya estaba al límite después de la desaparición de un estudiante de décimo grado.

Posteriormente, seis alumnos fueron arrestados, en febrero de 2018, sin ninguna explicación. Había rumores de que el chico desaparecido había sido asesinado, pero el campus desconocía el posible móvil y al sospechoso.

Las autoridades ahora afirman que varios de los estudiantes están vinculados con el asesinato de su compañero de clase, Brayan Andino, y de otro hombre, entre siete asesinatos presuntamente cometidos por una pandilla local de MS-13.

La preparatoria emergió como un trasfondo inquietante de lo que las autoridades describen como un reinado de terror en el Valle de San Fernando, a manos de esa tristemente célebre y violenta pandilla callejera, que tiene fuerte presencia tanto en EE.UU como en El Salvador.

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Pero los maestros, estudiantes y padres aseguraron que recibieron poca -o ninguna- información de la policía o los funcionarios escolares sobre las supuestas operaciones de la banda en el campus hasta la semana pasada, cuando los fiscales anunciaron los cargos de asesinato y extorsión contra casi dos docenas de adultos que presuntamente son pandilleros.

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El secreto sobre el asesinato de Brayan y sus supuestos vínculos con varios de sus propios compañeros de clase generó preocupaciones sobre cómo se manejó la investigación, y si se debería haber divulgado más información con anterioridad.

La camarilla MS-13 tenía una “presencia considerable” en la escuela, de acuerdo a un oficial con conocimiento de la investigación, que habló bajo condición de anonimato para discutir el caso con franqueza. La autoridad se negó a dar una cifra exacta de pandilleros que, se cree, están vinculados con Panorama High School.

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Algunos maestros notaron que ciertos estudiantes estaban vestidos al estilo de la MS-13, pero no necesariamente sospechaban que fueran miembros de la pandilla.

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Al parecer, dos jóvenes de la escuela colaboraron para atraer a Brayan, de 16 años, hacia el sitio de su muerte, en octubre de 2017, y fueron acusadas ​​en relación con el asesinato, señaló el capitán William P. Hayes, comandante de la División de Robos y Homicidios del Departamento de Policía de Los Ángeles. Los nombres de las niñas y los otros estudiantes no se dieron a conocer porque eran menores en el momento del homicidio.

A pedido de los investigadores, los funcionarios del distrito escolar no revelaron información sobre la muerte de Brayan ni los vínculos con otros estudiantes de la escuela, durante una indagación que se prolongó por más de 20 meses. El bloqueo informativo continuó incluso después de los arrestos, el 8 de febrero de 2018. “Tenemos que sopesar constantemente las necesidades de la investigación para no divulgar datos al público”, afirmó Hayes. “Nos preocupaba el riesgo de fuga de los sospechosos y la pérdida de información crítica”.

Avisar a la comunidad escolar no era esencial, porque nadie en el campus estaba en peligro después del asesinato de Brayan, agregó Hayes.

Después de los arrestos, a principios de 2018, otros miembros de la pandilla continuaron con su ola de violencia en otros lugares, presuntamente cometiendo asesinatos en Compton y Malibú, añadió el comandante.

Los funcionarios del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD) indicaron que no tuvieron más opción que cumplir con las instrucciones.

El distrito “preguntó sistemática y proactivamente a LAPD si los datos sobre diversos temas podía compartirse con los alumnos y el personal de Panorama”, afirmó una portavoz del distrito. “Nos indicaron que no debíamos brindar información públicamente, debido a la investigación en curso”.

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Cinco jóvenes, todos de 16 o 17 años de edad, fueron arrestados en relación con la muerte de Brayan en esa redada de 2018, durante un operativo conjunto entre LAPD y FBI, detalló Shiara-Dávila Moráles, vocera de la oficina del fiscal de distrito del condado de Los Ángeles.

Cada adolescente fue acusado de asesinato y conspiración criminal de pandillas callejeras en la corte juvenil, añadió.

El sexto joven arrestado durante esa operación fue acusado por el asesinato, en abril de 2017, de Germán Ochoa-Berrios, de 20 años, cuyo cuerpo fue descubierto en el Bosque Nacional de Ángeles con múltiples heridas de arma blanca, indicó Dávila-Moráles.

Uno o más de los estudiantes de Panorama también fueron vinculados con el asesinato de Ochoa-Berrios después de sus detenciones, añadió Hayes. Los estudiantes arrestados probablemente habían sido cómplices de crímenes adicionales.

Los siete terribles asesinatos vinculados con la camarilla de Fulton de MS-13 fueron cometidos en un lapso de más de dos años, según una acusación federal revelada la semana pasada, que nombró y acusó a 22 adultos, todos presuntos miembros o asociados de MS-13. Hayes dijo que los casos de menores se abordan por separado, y en gran medida están siendo manejados por fiscales estatales en lugar de federales.

Panorama High School se encuentra en un tramo congestionado de Van Nuys Boulevard, en Panorama City, un barrio de clase trabajadora en el Valle de San Fernando. El vecindario fue durante mucho tiempo el hogar de inmigrantes recién llegados de América Latina.

Casi el 91% de los alumnos de Panorama High School ingresaron a la escuela como niños con habilidades limitadas del idioma inglés. Incluso en la preparatoria, aproximadamente el 30% de ellos permanece en clases para hablantes no nativos.

La clase de historia de Brayan incluía a una de las jóvenes - una madre adolescente- quien está acusada de haberlo persuadido para que fuera al parque Lake Balboa, según la madre de Brayan, los relatos del personal de la escuela y los oficiales del orden. Su madre, Doris Andino, afirmó en una entrevista que leyó mensajes de texto enviados entre su hijo y la joven, en la computadora portátil de Brayan. El chico había sido un buen amigo de la niña desde su llegada a Estados Unidos, en 2013, indicó la mujer.

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Pero las lealtades de la menor aparentemente habían cambiado. Después de que el muchacho salió para encontrarse con ella, fue golpeado y apuñalado hasta morir. Su cuerpo fue abandonado en un cañón, alegan los fiscales. Las autoridades no brindaron ningún móvil para su crimen.

El novio de la chica estaba en la misma clase y se encuentra entre los arrestados, según el personal escolar.

En febrero de 2018, la maestra de 10º grado, Lorena Medina, y una colega, Cynthia North, fueron convocadas por el director de la escuela, Rafael Gaeta, después de la jornada escolar.

Durante meses, tras no saber sobre Brayan, Gaeta, de acuerdo a sus propias instrucciones, se refiría al estudiante como desaparecido, incluso después de que su cuerpo fue hallado, en diciembre, relató North, quien enseña francés y estudios sociales además de dirigir la sede del sindicato de maestros en el campus.

North recordó que Gaeta leyó a los maestros una lista de nombres de alumnos que habían sido detenidos por la policía. Uno de ellos estaba en su clase. Medina dice haber escuchado los nombres de seis estudiantes de su grupo de historia de décimo grado, donde también se incluía a Brayan.

Después de la muerte del chico, a fines de octubre de 2017, la asistencia de esos alumnos a la escuela se volvió irregular, comentó North. En su mayoría, los jóvenes dejaron de asistir a clases para el Día de Acción de Gracias, aunque permanecían en las listas. El arresto, en febrero de 2018, se concretó en relación con el asesinato de Brayan, dijo Hayes, de LAPD. Todos permanecen bajo custodia, en espera de juicio, agregó.

En ese día de febrero, Gaeta aconsejó a las dos maestras que estuvieran preparadas para afrontar una horda de medios de comunicación, una vez que se conociera el arresto de los estudiantes. También les informó que habría consejeros especializados para asistirlas. Pero nada de eso pasó; ni los medios de comunicación ni los consejeros adicionales se congregaron allí.

El distrito se negó a que Gaeta proporcionara comentarios para este artículo.

North recordó al estudiante acusado de su clase: “Si le pedías amablemente que hiciera una tarea y te sentabas junto a él, lo intentaba”, dijo North. A otros estudiantes les caía bien, a veces hacía sus trabajos escolares dentro de un grupo. De lo contrario, “simplemente desaparecía bajo sus auriculares”.

Aproximadamente un mes después, una joven angustiada se acercó a North y le contó que uno de los estudiantes arrestados le estaba enviando mensajes de texto, insistiendo en que él no había participado en el asesinato.

North alertó a los administradores que la niña necesitaba apoyo terapéutico. “Dile que no hable más con él al respecto”, le respondió un administrador, según comentó.

Medina se negó a hablar de los jóvenes de su clase. Sin embargo, afirmó que percibió un inquietante nerviosismo entre sus estudiantes. Después de enterarse del asesinato de Brayan, pudo entenderlo: “Sentí que había miedo entre los alumnos, porque nadie podía hablar de ello”.

Un ex profesor, Vincent Nicoletti, hizo comentarios después de escuchar los detalles de varias personas que sabían del tema. Así, llamó a un detective el 29 de mayo de 2018 para averiguar qué estaba pasando. Los funcionarios escolares lo suspendieron al día siguiente por “interferir con la investigación”, aseguró.

El distrito no comentó sobre el reclamo de Nicoletti, pero un funcionario sindical confirmó su suspensión en relación con el asunto. Nicoletti reconoció haber sido un profesor abierto con respecto a varios temas, y que había tenido problemas con los administradores. A partir de entonces, se ha jubilado.

Nicoletti sigue preocupado por algo que, según él, le dijo un detective sobre la necesidad de guardar silencio: los investigadores no querían que otros alumnos vinculados con la pandilla huyeran mientras la requisa estaba en curso. “Me inquietaba que la orden de silencio de LAUSD y LAPD pudiera poner en peligro a los estudiantes”, aseveró.

Según el capitán Hayes, los investigadores también consideraban esa posibilidad. “Ninguno de los asesinatos o delitos habían ocurrido en el campus”, dijo. “Todo fue fuera de la escuela”.

En el campus de Panorama, el lunes, los estudiantes y los padres se sintieron tomados por sorpresa acerca de los detalles del asesinato de Brayan. The Times entrevistó a varios; sus nombres no son revelados debido a la sensibilidad del caso.

Un estudiante de 16 años de edad afirmó que había escuchado rumores sobre la muerte de Brayan cuando estaba en segundo año, pero no había oído que MS-13 estaba involucrada. Tampoco conocía a Brayan. “Me pone un poco nervioso, pero al mismo tiempo, podría haberlo hecho cualquiera”.

Una chica de 16 años afirmó que la escuela “debería habernos dicho lo que estaba pasando”. Aunque entiende que sus padres estén preocupados, ella no se siente insegura en la escuela.

El incidente y su manejo generaron preocupación para uno de los padres, cuya hija de 12 años asiste a una escuela autónoma -operada por privados- para estudiantes más jóvenes, que funciona dentro del campus de Panorama. El hombre quería que su hija continuara sus estudios en Panorama High School. Ahora, no está tan seguro.

“Siento que debo ser más cauteloso al respecto al tomar mi decisión para el próximo año”, aseveró.

Los reporteros de planta Matthew Ormseth y Nina Agrawal contribuyeron con este artículo.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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