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Si alguien muere antes del día de elecciones, ¿cuenta su voto anticipado? Según el caso

A voter drops off his ballot during early voting Monday in Athens, Ga.
Una persona deja su boleta durante la votación anticipada, el lunes en Athens, Georgia.
(John Bazemore / Associated Press)

Los votos anticipados emitidos por personas que mueren antes del día de las elecciones se citan a veces como prueba de fraude electoral, pero en muchos estados son perfectamente legales.

A sus 90 años y en medio de una terrible pandemia, Hannah Carson sabe que el tiempo puede ser corto. Por eso no esperó mucho para enviar su voto en ausencia para las elecciones de este año.

Tan pronto como llegó la boleta a su comunidad de personas mayores, la llenó y envió a su oficina electoral local en Charlotte, Carolina del Norte. Si algo sucediera y ella no llegara al día de las elecciones, Carson espera que la boleta siga siendo válida. “Creo que debería contar, dados todos los años que he estado aquí", indicó.

Pero puede que no sea así. En Carolina del Norte, una boleta de votación anticipada emitida por alguien que muere de forma posterior puede anularse si se presenta una impugnación ante la junta electoral del condado antes del día de las elecciones.

Las preguntas sobre si tales boletas cuentan son especialmente urgentes este año, en medio de una pandemia que ha sido especialmente peligrosa para los adultos mayores. Las personas de 85 años en adelante representan casi una de cada tres muertes por COVID-19 en EE.UU. A medida que se avecinan las elecciones, las probabilidades de una infección con coronavirus asoman en la mente de los votantes mayores y sus familiares.

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Diecisiete estados prohíben contar los votos emitidos por alguien fallecido antes del día de las elecciones, pero 10 estados lo permiten específicamente. La ley no indica nada en el resto del país, según una investigación de la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales.

En California, es una cuestión de justicia contar los votos emitidos por individuos que luego fallecen antes del día de las elecciones, expresó el secretario de estado, Alex Padilla. Es igualmente concebible que alguien que vota de forma anticipada en persona también muera antes del día de las elecciones, y no hay forma de identificar y rechazar esa boleta, agregó. “El [tema] de los votantes fallecidos se usa como un falso discurso, un pretexto para los cambios en algunos estados sobre cómo se registra a los votantes o se cuentan las boletas cuando los datos muestran lo contrario”, indicó Padilla.

Incluso cuando una ley exige que se rechacen tales boletas, es probable que algunas puedan contarse dependiendo de cuándo la persona fallece y cuándo los funcionarios electorales se enteran de ello. “La ley puede decir que la boleta de una persona que muere en esa situación no puede contarse, pero es una norma una difícil de cumplir”, destacó Wendy Underhill, jefa de elecciones de la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales.

Cuando alguien muere cerca de una elección, se necesita tiempo para actualizar los registros de defunción, y hay un lapso estrecho entre el momento en que se emite el voto y se cuenta tal boleta. Colorado tuvo, en 2016, entre 15 y 20 casos de votantes que sufragaron por correo pero murieron antes del día de las elecciones. Todos fueron contados.

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Las últimas rondas de encuestas públicas han alentado las esperanzas demócratas de ganar la mayoría en el Senado, que perdieron en las elecciones de 2014.

En las primarias de Michigan a principios de este año, se rechazaron 864 boletas porque los votantes habían fallecido antes de las elecciones, a pesar de que estaban vivos cuando las completaron.

Donald Trump Jr. tuiteó un enlace a un artículo sobre los votantes muertos en Michigan, que luego fue desacreditado por tergiversar el tema. Como su padre, el presidente Trump, habló sin fundamentos acerca de un fraude electoral, la cuestión de si las boletas cuentan cuando los votantes fallecen poco después de sufragar podría alimentar más teorías de conspiración.

Estudios han demostrado que el fraude electoral es excepcionalmente raro. Hay numerosas salvaguardas integradas en el sistema para asegurar que solo las personas elegibles para votar puedan hacerlo, y que solo emitan un sufragio. Los funcionarios electorales expresan que cuando se verifica un fraude, los individuos son capturados y procesados. “Ha habido incontables ejemplos de algunos grupos que afirman que un montón de gente votó después de morir”, comentó Justin Levitt, un experto en leyes electorales que ha estudiado el fraude electoral en profundidad. “Estas cosas no dan resultado”.

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En la mayoría de los casos, las afirmaciones de los votantes fallecidos se basan en información deficiente o en un análisis defectuoso, que no tiene en cuenta las muchas personas que comparten el mismo nombre y la fecha de nacimiento, remarcó el especialista.

En un número excepcionalmente pequeño de casos, sí existe el fraude. Levitt dijo que esto generalmente involucra a alguien que desea honrar los deseos de un ser querido que murió recientemente y, a sabiendas o no, comete un delito al completar la boleta del fallecido.

Una jueza electoral del sur de Illinois fue acusada en 2016 de fraude electoral después de completar una boleta para su difunto esposo, quien deseaba que Trump fuera presidente.

Wisconsin, que al igual que Carolina del Norte es un campo de batalla para las elecciones de este año, se encuentra entre los estados que prohíben el conteo de una boleta si el votante muere después de enviarla. Cada mes, la comisión electoral del estado recibe datos de certificados de defunción del condado, y esos documentos son comparados con el sistema de registro de votantes a nivel estatal.

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Cualquier posible coincidencia se indica al secretario local donde está registrado el votante, y el secretario es responsable de verificar la coincidencia mediante la observación de obituarios y otras fuentes, antes de cambiar el estado del votante, indicó Reid Magney, portavoz de la Comisión Electoral de Wisconsin.

Pero eso también tiene sus límites. “No hay forma de verificar cada boleta de voto en ausencia para asegurarse de que el votante no haya muerto desde que sufragó”, resaltó Magney.

La oficina electoral de Iowa recibe los registros de defunción y los procesa a medida que llegan, incluso el día de las elecciones. Si alguien fallece después de solicitar o devolver una boleta para sufragio en ausencia, ésta se anula y no es contada, enfatizó Kevin Hall, vocero de la secretaria de estado de Iowa.

“Los votantes tienen que ser elegibles al día de las elecciones”, expresó Hall. “A pesar de que Iowa tuvo 29 días de votación en ausencia, sigue habiendo un solo día de elecciones”.

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