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Los trabajadores minoristas temen por su seguridad este Black Friday

Cashier Druhan Parker, right, works behind a plexiglass shield as he checks out shoppers at an Ulta store in Chicago.
La cajera Druhan Parker, a la derecha, trabaja detrás de un escudo de plexiglás mientras observa a los compradores Cassie Howard, a la izquierda, y Paris Black en una tienda de artículos de belleza Ulta en Chicago la semana pasada. El aumento de casos de coronavirus en EE.UU se produce mientras los minoristas se preparan para la temporada navideña.
(Charles Rex Arbogast / Associated Press)

El Black Friday deja sin aliento a Andrea Hernández.

Trabajó el día después del Día de Acción de Gracias en una zapatería de un centro comercial en Los Ángeles durante los últimos tres años, pasando su turno yendo y viniendo, transportando zapatillas desde el almacén hasta los pies de los clientes que esperaban, y tratando de mantener la calma cuando alguien inevitablemente le gritaba por tardarse demasiado tiempo.

Para los trabajadores minoristas, el Black Friday es, como dice Hernández, el “día más temido del año”. Pero este año, el día que odian también se ha convertido en uno por el que sienten pánico.

Con el aumento de las infecciones por coronavirus en gran parte de Estados Unidos, lo que históricamente es uno de los días de compras más ocupados de EE.UU conlleva un riesgo real. Algunas regiones han establecido restricciones de ocupación, incluida California, donde el número promedio de nuevos casos de coronavirus se ha triplicado solo en el último mes. Pero incluso aquí, donde las reglas de seguridad son más estrictas que en muchos otros estados, los trabajadores se están preparando para un gran volumen de compradores y el peligro que conlleva el tráfico.

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Con el virus infectando a más californianos todos los días que en cualquier momento anterior de este año, el gobernador Gavin Newsom apretó el “botón de emergencia” e implementó nuevas restricciones la semana pasada antes del feriado de Acción de Gracias. Vastas franjas del estado ahora caen en el “nivel púrpura” más estricto del plan de reapertura del estado. Las reglas permiten la apertura de tiendas minoristas y centros comerciales cubiertos en estos condados, pero con una capacidad limitada al 25%. Regulaciones adicionales que reduzcan la ocupación al 20% en tiendas minoristas no esenciales pronto podrían llegar al condado de Los Ángeles, donde los funcionarios comenzaron el martes a delinear una nueva orden de “Más seguro en casa”, a medida que las infecciones diarias por coronavirus aumentan a niveles récord.

A woman wearing a mask passes in front of the annual Macy's Great Tree at Union Square in San Francisco.
Una mujer con una mascarilla pasa frente al Árbol navideño de Macy’s en Union Square en San Francisco el 21 de noviembre.
(Jeff Chiu / Associated Press)

Un endurecimiento similar de las reglas está ocurriendo en otros estados, incluidos Nevada y Nueva York. El gobernador de Carolina del Norte reforzó las reglas sobre el uso de mascarillas, pero no endureció los límites de ocupación de las empresas. En Utah, donde se implementó un mandato de cubierta facial en todo el estado en respuesta a un aumento de casos este mes, el gobernador relajó las restricciones a las reuniones sociales justo antes del Día de Acción de Gracias. En otros lugares, la temporada navideña sigue como de costumbre. Florida y Georgia levantaron hace mucho tiempo las restricciones estatales a las compañías, mismas que son destinadas a limitar la propagación del coronavirus, y no les están requiriendo el uso de mascarillas.

Los expertos minoristas han dicho que las tiendas no deberían esperar las multitudes masivas que suelen ver el Black Friday. El atractivo del frenético día de compras ha disminuido a lo largo de los años, a medida que el comercio electrónico ha crecido. Y con el aumento de casos de coronavirus, es probable que más personas recurran a los minoristas en línea. Pero eso no significa que las tiendas no verán un incremento de clientes el viernes. Los trabajadores dicen que ya han visto un alza en el número de compradores a medida que se acerca la temporada navideña.

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Algunos minoristas importantes han introducido sus propias medidas de seguridad para la temporada navideña. Target, por ejemplo, implementó el autopago sin contacto, duplicó la cantidad de lugares de estacionamiento para su servicio de recolección en la acera y extendió sus ofertas durante noviembre para desalentar la aglomeración, expuso el portavoz Jake Anderson en un correo electrónico.

Pero a los trabajadores les preocupa que no sea suficiente para protegerlos.

Angel Ponce, de 22 años, se ha acostumbrado a usar dos mascarillas, una sobre la otra, porque lo hace sentir más seguro trabajando en el departamento de electrónica en un Target en Van Nuys. En un intento por detener el flujo de clientes, dijo que repetidamente les dice a los compradores que las ofertas navideñas ya se han lanzado en línea y seguirán disponibles después del Black Friday.

“Todos los días veo que más y más personas entran a la tienda en busca de sus nuevos dispositivos electrónicos”, expuso Ponce. “Eso me preocupa. A pesar de toda la información disponible sobre COVID y las precauciones que deberíamos tomar (quédese en casa, use una mascarilla, no salga si no es necesario), mucha gente simplemente no lo escucha”.

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Ya ha probado cómo se puede sentir la gestión de una afluencia de clientes. Con el lanzamiento de Xbox Series X y PlayStation 5 este mes, Ponce dijo que los clientes han venido a acribillarlo con preguntas sobre las consolas, a pesar de que se han agotado durante semanas.

“Todos los días se siente un ataque de ansiedad esperando que eso suceda”, manifestó Hernández, la empleada de la zapatería que habló con la condición de que el Times no identificara al minorista específico donde trabaja debido a preocupaciones de que podría poner su trabajo en peligro.

Los empleados de su tienda se lavan las manos, usan mascarillas, limitan la capacidad de la tienda y desinfectan los bancos y otras superficies con regularidad, dijo Hernández. Pero le preocupa el hacinamiento en el centro comercial. Ella dice que el equipo de seguridad no quiere largas filas fuera de las tiendas, por lo que ella y otros empleados se sienten presionados para dejar entrar a más clientes de los que deberían.

“Aunque se requieren mascarillas, las personas a menudo caminan con ellas colgando de las orejas, o simplemente hasta abajo de la barbilla porque están disfrutando de un pretzel caliente o un Frappuccino”, dijo Hernández en un correo electrónico.

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Cuando Hernández pide cortésmente a los clientes que se pongan la mascarilla, a menudo se niegan y, aunque se siente incómoda, no tiene más remedio que ayudarlos de igual manera.

Al comienzo de la pandemia, los empleados de GameStop en las tiendas de California acusaron a la compañía de permanecer abierta cuando se suponía que las empresas no esenciales debían cerrar y no proporcionar desinfectantes y otros suministros de limpieza adecuados.

Jacquelyn Frazer, de 25 años, dice que ella y GameStop se han adaptado a la realidad de la pandemia. Pero no tiene idea de qué esperar el Black Friday de este año. Por lo general, hay una fila en la tienda de Livermore, California, incluso antes de que abra. La idea de manejar multitudes ahora es aterradora, comentó, especialmente porque vive con alguien que tiene leucemia y, por lo tanto, es especialmente vulnerable al coronavirus.

“Hemos aceptado que existe la posibilidad de que estemos expuestos a él (virus), y tenemos que hacer todo lo posible para tomar precauciones”, dijo Frazer. “Pero el estrés sigue ahí".

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GameStop no respondió a múltiples solicitudes de comentarios.

Una tienda Nordstrom en el centro comercial Westfield Santa Anita en Arcadia comenzó a contar clientes en la puerta la semana pasada, cuando Newsom implementó nuevas restricciones de ocupación. El asociado de ventas Samuel Thorne, de 28 años, dijo que se ha cansado mucho mientras la empresa se prepara para las vacaciones debido a los despidos y recortes provocados por la pandemia.

Thorne a menudo se encarga del departamento de niños, lo que, según él, puede volverse “un poco loco” porque la gente ha estado encerrada en casa durante tanto tiempo.

“Las familias buscan cualquier excusa para salir de la casa”, subrayó. “Los niños tienen toneladas de energía reprimida y no entienden del todo las mascarillas y el distanciamiento social, por lo que resulta estresante y difícil de ver la falta de conciencia de las familias que vienen a comprar”.

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Además de los niños revoltosos, Thorne dijo que todavía no ha tenido clientes problemáticos. Si le pide a alguien que se arregle la mascarilla o le ofrece una a un comprador sin ella, lo aceptan.

Nordstrom no respondió a las solicitudes de comentarios sobre las medidas de seguridad COVID-19 de la compañía.

Thorne advierte que si los clientes quieren comprar en persona, deben hacer un plan con anticipación: crear una lista de los artículos y saber qué tamaños necesitan para poder entrar y salir rápidamente. Thorne también sugirió ir de compras solo, porque llevar a toda la familia a cuestas aumenta el riesgo.

“La terapia de compras es definitivamente algo que la gente parece estar aprovechando”, manifestó Thorne. “Espero que ellos entiendan que también somos personas”.

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