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Columna de Adictos y Adicciones: Un milagro para Alma

Paquetes de heroína encontrados al interior de un vehículo que fue decomisado.
(Cortesía Patrulla Fronteriza.)

Alma tiene 27 años, es madre de una niña en edad preescolar y es adicta al cristal y la heroína desde hace tres años. ¿Cómo llegó a ser adicta? Igual que casi todos, empezó como una aventura y se convirtió en un infierno, del que está tratando de salir.

Hace tres meses intentó quitarse la vida. “Hice el intento de dejar las drogas, estuve dos días sin consumir, pero era tanta la desesperación y los malestares que no aguanté más y salí a buscar droga. Ese día estaba decidida a quitarme la vida, quería morir de sobredosis para no sentir dolor”.

“La verdad no pensaba en nada, ni en nadie, solo pensaba en mí y mi necesidad de conseguir una cura. Dejé encargada a mi hija, me despedí de mi niña con un beso frío en la frente y me fui en busca de una dosis que me quitara el sufrimiento; encontré lo que buscaba, pero era tanta mi desesperación que no podía preparar mi veneno, cuando finalmente lo conseguí, no encontraba una vena y me inyecté directamente en la yugular”.

“El efecto fue inmediato; me cuentan que me quedé doblada en el piso del baño con la jeringa en la mano, no sé cuánto tiempo estuve así, pero cuando me encontró mi hermana ya tenía espuma en la boca”.

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Estimados lectores, queridas lectoras, hace unos días conocí a Fer, un joven adulto que tuvo a bien compartir su testimonio conmigo, y quien me autorizó a darlo a conocer, con la esperanza de que otros adictos puedan sacar alguna lección de su experiencia.

Alma está viva por la gracia de Dios, y la oportuna intervención de su hermana y los paramédicos. Las consecuencias no se hicieron esperar, al salir del hospital le dieron la noticia que las autoridades habían recogido a su hija, su familia decidió no seguir apoyándola, a menos que se internara en un centro de rehabilitación; acorralada por las circunstancias, no le quedó más remedio que ingresar a una casa de vida, donde se encuentra internada actualmente.

Quienes han pasado por una adicción activa a la heroína y el cristal, saben que la recuperación es muy lenta y que los pensamientos obsesivos pueden llegar a ser un verdadero tormento, pero Alma estaba tan cansada que no tuvo fuerzas para escaparse y regresar a las calles. O quizá no fue el cansancio, tal vez fue la mano de Dios que la retuvo en ese lugar, donde poco a poco ha ido encontrando fuerza.

“Estoy segura que fue todo junto, mi cansancio, el ambiente limpio y seguro de este lugar, las oraciones de mis compañeras y mi encuentro con un Dios bondadoso”. Alma se sonríe y comenta con una sonrisa en los labios, “Jamás me imaginé hablando de esta manera, me caían tan mal las personas que se la pasan alabando a Dios, los consideraba hipócritas, y mírame ahora, agradeciendo a Dios y con ganas de vivir, si eso no es un milagro, entonces no sé qué es”.

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Alma dice estar dispuesta a cumplir un año en el programa, lo más terrible ya pasó; actualmente tiene actividades, duerme casi toda la noche y aprende a vivir con sus pensamientos obsesivos. Por fortuna, la juventud está de su parte.

Por primera vez en su vida, Alma está descubriendo a Dios, pero no el señor de barba larga que castiga, sino esa fuerza superior que nos sostiene y hace girar el universo.

Desde aquí hacemos oración para que Alma y su hija se reencuentren; esperamos de todo corazón que logre cumplir sus propósitos. Tomada de la mano de Dios, ¿Qué puede salir mal?

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Escríbame, su testimonio puede ayudar a otros. Todos los nombres han sido cambiados.

cadepbc@gmail.com


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