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EE.UU quiere que los padres vuelvan al trabajo, pero ¿está listo el país para subsidiar el cuidado infantil?

Kirsten Hove, right, talks to Leila Twitchell, age 4, at a daycare
En Ladybug Childcare/Preschool en el distrito de la marina de San Francisco, Kirsten Hove, a la derecha, habla con Leila Twitchell, de cuatro años, en la guardería que abrió su madre en su casa de San Francisco, hace más de 30 años.
(Carolyn Cole / Los Angeles Times)

Impulsados por la pandemia, los demócratas proponen un cambio fundamental en la forma en que la nación paga por el cuidado de los niños, colocando la responsabilidad principalmente en los contribuyentes más que en los padres.

Es una transición que ya han hecho decenas de países ricos. Pero a pesar de los repetidos intentos del Congreso, la idea no ha tenido éxito en EE.UU.

La pandemia de COVID-19 reveló cuán crítico para la economía es el cuidado infantil asequible y accesible. Cuando cerraron las escuelas y las guarderías, las empresas se toparon a gran escala con la dificultad de retener o contratar empleados, ya que estos no tenían a dónde enviar a sus hijos. “La pandemia finalmente quitó el velo y expuso cuán económicamente frágil es el sistema, cuán inestable es, y lo dependiente que resulta el trabajo esencial del cuidado infantil de alta calidad”, enfatizó Rhian Evans Allvin, director ejecutivo de la Asociación Nacional para la Educación de Niños Pequeños.

Activistas y demócratas en el Congreso ven este momento como una oportunidad para replantear el cuidado de bebés y niños pequeños como un deber de toda la sociedad, similar a la educación primaria.

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Según el plan que se está negociando actualmente, la mayoría de las familias no pagarían más del 7% de sus ingresos en cuidado de niños, y el resto estaría subsidiado por el gobierno federal.

El Crédito Tributario por Cuidado de Niños y Dependientes existente sería ampliado, para que los padres y cuidadores pudieran reclamar hasta $8.000 en costos por niño o adulto dependiente, con un tope de $16.000 al año por contribuyente u hogar. Sería totalmente reembolsable, por lo cual se pagaría en su totalidad incluso si alguien adeuda menos de esa cantidad en impuestos.

Además, todos los niños de tres y cuatro años tendrían acceso a un prejardín de infantes gratuito, en lugar de la actual serie estado por estado.

El proyecto de ley también exige un aumento de los salarios para los trabajadores de cuidado infantil en un intento por impulsar la industria, que perdió cientos de miles de puestos durante la pandemia y no se ha recuperado tan rápido como otros sectores, en parte porque muchos trabajadores ganan solo el salario mínimo.

Las propuestas son parte de la red de seguridad social de $3.5 billones y el proyecto de ley sobre cambio climático que se está considerando actualmente en Washington. El proyecto es uno de los más ambiciosos en décadas.

Se estima que proporcionar el servicio de guardería y prejardín de infantes costarán casi $450 mil millones durante 10 años.

“Esto es exponencialmente más que cualquier inversión que hayamos visto en la historia de Estados Unidos para el cuidado de niños”, enfatizó Allvin.

Los costos de guardería infantil aumentaron rápidamente en las últimas décadas a medida que se redujo el número de vacantes disponibles. En 32 estados, incluida California, el costo de brindar 40 horas a la semana de cuidado para un bebé menor de un año excede la matrícula estatal promedio para una universidad pública de cuatro años, según el Economic Policy Institute, un grupo de expertos vinculados con el sector laboral.

El costo promedio anual de atención infantil para un bebé en California es de $16.945, la tercera cantidad más alta del país, según el instituto. En California y muchos otros estados, el valor de este servicio excede los costos anuales promedio de vivienda, de acuerdo a la entidad.

Esos gastos afectan a toda la economía, privando a las familias de la posibilidad de ahorrar para la jubilación, comprar casas y educarse a fin de tener mejores trabajos, señaló la representante Katie Porter (D-Irvine), ex profesora de economía y una de las pocas madres solteras con niños pequeños en el Congreso. “El cuidado de los menores no se trata de ellos. Ni siquiera de los padres”, comentó Porter. “Se trata de tener una economía fuerte y estable [y] de asegurarse de que todos los estadounidenses tengan la posibilidad de ir a trabajar, de tener empleos de tiempo completo si así lo desean, y de llegar a fin de mes. Dejar de hacer que el cuidado infantil saque a las personas de la economía y las lleve hacia la red de seguridad social es una inversión económica”.

Alrededor del 60% de los padres admitieron que cambiaron algo en su trabajo, como recortar horas o rechazar un ascenso, debido a la falta de cuidado infantil durante la pandemia, según una investigación de Betsey Stevenson, quien fue miembro del Consejo de Economía en la presidencia de Obama, y economista jefe del Departamento de Trabajo de Estados Unidos.

La sociedad se está “dando cuenta de que no podemos hacer nuestro trabajo sin el cuidado de los niños”, añadió.

La propuesta de la Cámara está estructurada para que las familias trabajadoras que ganan menos del 200% del ingreso medio de su estado no paguen más del 7% de su salario en la guardería de un menor de cinco años.

El porcentaje del salario pagado disminuiría gradualmente para los ingresos más bajos, y las familias que perciben menos del 75% del ingreso medio de su estado no abonarían nada. Aun así podrían elegir a su proveedor de cuidado infantil, incluidas instalaciones del condado o privadas, el cuidado diurno en el hogar y el cuidado diurno religioso.

El ingreso familiar promedio en California es de $75.235. Por lo tanto, las familias que ganan menos de $150.470 no abonarían más del 7% de sus ingresos en ese servicio, y los que perciben menos de $56.426 no pagarían nada.

Los detalles pueden cambiar a medida que la Cámara y el Senado negocien. Se espera que la versión del Senado establezca el límite del 7% en el 150% del ingreso medio estatal.

Pero incluso si los detalles cambian, se espera que los cambios a gran escala para el cuidado de niños estén en el proyecto de ley final. Los partidarios señalaron que la reforma fue una promesa de campaña de Biden, quien fue padre soltero durante sus primeros cinco años en el Senado.

Los republicanos se resisten al precio de casi medio billón de dólares de la propuesta, que se extenderá a lo largo de 10 años. También cuestionan si el gobierno federal debería participar en las decisiones sobre el cuidado de los niños que históricamente se han dejado en manos de los padres y las comunidades locales.

“Debemos concentrarnos en asegurar que los contribuyentes que trabajan arduamente puedan encontrar el mejor cuidado para sus hijos, en lugar de arrojar dinero ciegamente al problema y llamarlo una ‘solución’”, destacó la representante Virginia Foxx (R-Carolina del Norte).

El representante republicano de Wisconsin Glenn Grothman intentó infructuosamente eliminar la disposición universal de prejardín de infantes del paquete en el comité, alegando que no cree que beneficie a los niños lo suficiente como para justificar el costo. “El preescolar no es todo lo que parece”, expuso. “Este es un gran paso para que el gobierno asuma más responsabilidad en la crianza de los pequeños”.

El gobierno ha coqueteado antes con asumir los costos del cuidado infantil y la educación de la primera infancia. En 1940, el Congreso aprobó la Ley Lanham, que proporcionó cuidados a bajo costo para cientos de miles de niños, para que las mujeres pudieran trabajar en las fábricas de la industria de defensa durante la Segunda Guerra Mundial. La financiación se agotó cuando terminó el conflicto.

En 1971, el presidente Nixon vetó la Ley de Desarrollo Infantil Integral bipartidista, ridiculizando el servicio de guardería universal como algo similar al comunismo.

Los demócratas tienen la intención de aprobar el paquete masivo a través de la reconciliación, un proceso que restringe lo que puede estar en el proyecto de ley pero permite que sea aprobado en el Senado sin la amenaza de obstrucción republicana.

Los desacuerdos entre los demócratas moderados que también cuestionan el precio y el alcance del proyecto de ley, y los demócratas progresistas que quieren que sea lo más amplio posible, podrían afectar la cantidad de dinero disponible para disposiciones populares como el prejardín de infantes universal. “Todavía estamos trabajando en los detalles finales”, reconoció la senadora Patty Murray (D-Washington), una ex maestra de preescolar que redactó la legislación en la que se basa la propuesta. “Una vez que aprobemos esto, vamos a hacer que el sistema de cuidados infantiles sea nuestro problema a nivel colectivo, y también nuestro desafío colectivo solucionarlo”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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