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EEUU

¿Cuánto dinero te debería Apple por aumentar el precio de las aplicaciones para iPhone?

Apple

Clientes entran en una tienda de Apple en Nueva York el 31 de mayo de 2018. El Tribunal Supremo permite a los consumidores entablar una demanda antimonopolio que afirma que Apple ha monopolizado injustamente el mercado de venta de aplicaciones para iPhone. 

(Mark Lennihan)

Un dividido Tribunal Supremo dictaminó que los usuarios de iPhone pueden demandar a Apple por supuestamente abusar de su control sobre las ventas de aplicaciones de iPhone. Sin embargo, al hacerlo, los jueces dejaron abierta la inquietante cuestión de cómo calcular el daño que Apple ocasionó a sus clientes.

Esa pregunta parece haber sido la razón por la cual la corte se dividió, con el juez Brett M. Kavanaugh uniéndose así a los cuatro jueces del Tribunal Supremo, demócratas en su mayoría. La cuestión ante el tribunal era si la ley federal antimonopolio y los precedentes del Tribunal Supremo permiten a los consumidores demandar a Apple por supuestas alzas de precios, aunque Apple no fije el precio de las aplicaciones vendidas a través de la App Store.

Pero decir “las aplicaciones vendidas a través de la App Store” son redundantes, ¿no? Apple no permite que las aplicaciones para iPhone se vendan en ningún otro lugar excepto en su App Store; sólo esas aplicaciones se pueden cargar en un iPhone sin eludir el sistema operativo. Y eludir el sistema operativo no sólo anula la garantía de Apple, sino que también tiene el potencial de convertir el extremadamente caro smartphone en un aparato no funcional por el apetito de riesgo de cada uno.

Ese es el centro del caso antimonopolio contra Apple, y el tribunal no se pronunció sobre los méritos de esa demanda. En su lugar, se trató sólo de la moción de Apple para que se desestimara la demanda de aumento de precios presentada por un usuario de iPhone llamado Robert Pepper y otros tres consumidores porque no fueron “compradores directos” perjudicados por el supuesto comportamiento monopolístico.

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La Corte de Apelaciones del 9º Circuito de los Estados Unidos rechazó el argumento de Apple, al igual que la mayoría de la Corte Suprema. Parece obvio que los consumidores compran aplicaciones directamente a Apple: la empresa decide lo que está disponible, cobra los pagos y entrega los productos de software. Y Apple impone lo que equivale a un impuesto del 30% y una cuota anual de membresía a los desarrolladores de aplicaciones, por lo que es justo asumir que los consumidores están pagando más por las aplicaciones de lo que pagarían si pudieran comprarlas en los sitios web de los desarrolladores.

Pero, ¿cuánto más? Apple no permite precios que no terminen en .99, por lo que es casi imposible para un desarrollador pasar el 30% de impuestos de Apple con precisión. También es concebible que simplemente estén absorbiendo el impuesto de Apple, como escribió el juez Neil M. Gorsuch en la opinión discrepante.

La verdadera víctima del comportamiento de Apple, argumentaron los disidentes, son los desarrolladores de aplicaciones, al permitir a los consumidores demandar hasta a los desarrolladores, escribió Gorsuch, la mayoría de la corte puede estar obligando a los tribunales a responder a una pregunta altamente especulativa, es decir, cuánto del 30% del impuesto de Apple se transfirió a los consumidores, al tiempo que se plantea la posibilidad de que Apple tenga que pagar dos veces (a los consumidores y a los desarrolladores) por el mismo daño.

¿Cómo se supone que un tribunal debe adivinar cuánto habría cobrado un desarrollador por una aplicación si hubiera podido venderla en otros mercados que no fueran la App Store?

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Pero eso realmente es un problema para los consumidores que quieran demandar a Apple. Los posibles demandantes tendrán que encontrar una manera no sólo de probar que el comportamiento de Apple fue ilegal y que fueron perjudicados, sino también de cuantificar ese daño.

Buena suerte con eso. Pero creo que el argumento de Kavanaugh es más fuerte que el de Gorsuch. Si el tribunal no permitiera a los consumidores demandar a Apple, no tendrían ningún recurso en absoluto, los desarrolladores de aplicaciones no son los supuestos monopolistas aquí. Sí, se puede decir que los desarrolladores están más perjudicados que los consumidores, pero todavía es difícil imaginar que el impuesto del 30% de Apple no le esté costando a la gente que compra en la App Store. Y esa situación sólo existe porque Apple obliga a la gente a comprar allí si quieren usar los smartphones.

Si quiere leer este artículo en inglés, haga clic aquí


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