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EEUU

El actor Ashton Kutcher testificó en el juicio del presunto asesino serial Michael Gargiulo

Abogado

Ashton Kutcher (izquierda) responde a las preguntas del fiscal Daniel Akemon (derecha) mientras testifica en el juicio de Michael Gargiulo quien es acusado de asesinato. (Genaro Molina / Los Angeles Times)

Cuando Ashton Kutcher fue a buscar a Ashley Ellerin para una primera cita, en la noche de los premios Grammy en 2001, y ella no respondió a la puerta, el actor pensó que había metido la pata.

Había llegado tarde y la chica no había respondido a sus llamadas. “Toqué a la puerta y no hubo respuesta. Toqué de nuevo, y una vez más, no hubo respuesta”, testificó Kutcher el miércoles. “En ese momento, asumí que se había marchado por el resto de la noche; que yo había llegado tarde y que estaba molesta”.

Pero antes de irse, se asomó por una ventana. Todas las luces estaban encendidas, se veía desordenado adentro y parecía que se había derramado vino tinto sobre la alfombra. Sin embargo, nada de eso le resultó alarmante. Kutcher acababa de asistir a una fiesta de inauguración en esa casa una semana antes, y la gente había estado bebiendo.

“Realmente no pensé nada sobre eso”, dijo.

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Kutcher presentó este testimonio en una sala del tribunal del centro de Los Ángeles, durante el juicio a Michael Gargiulo por asesinato, a quien los fiscales definieron como un “asesino en serie por excitación sexual”, alguien que obtiene placer al matar mujeres hermosas.

Cuando Kutcher descubrió, al día siguiente, que habían asesinado a Ellerin, habló con la policía.

“Me estaba volviendo loco”, afirmó durante el interrogatorio, notando que sus huellas dactilares estaban en la puerta.

“No se preocupe, usted no es un sospechoso”, le respondió el abogado de Gargiulo, Daniel Nardoni.

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“Gracias”, contestó el actor.

Gargiulo observaba a Kutcher con atención, a veces inclinado hacia adelante y con las cejas levantadas, mientras varios jurados tomaban notas. El sospechoso, que se ha declarado inocente, se enfrenta a dos cargos por asesinato y uno por intento de asesinato en ataques en el área de Los Ángeles entre 2001 y 2008.

Según los fiscales, la presunta serie de agresiones de Gargiulo comenzó en realidad en el área de Chicago, en 1993. Una noche de agosto de ese año, Tricia Pacaccio, de 18 años de edad, celebraba su graduación de la preparatoria con amigos, antes de que cada uno se marchara a la universidad. La joven dejó a un amigo cerca de la 1 a.m., antes de irse a su casa. Caminó hasta la puerta con la llave en la mano, pero nunca logró entrar.

Su padre la encontró en el umbral, más tarde esa mañana, con numerosas puñaladas en el pecho, los hombros y el cuello.

Con sólo 17 años, Gargiulo era amigo del hermano menor de Pacaccio. No fue sino hasta una década más tarde que los investigadores descubrieron que el ADN obtenido de las uñas de la chica era suyo.

Para entonces, explican los fiscales, Gargiulo se había mudado al área de Los Ángeles y había matado a Ellerin.

Gargiulo conoció a Ellerin, una estudiante de moda de 22 años, cuando se acercó y le ofreció ayuda para cambiar una rueda pinchada. Más tarde, le propuso solucionar un problema con su calentador y, a partir de ese momento, se presentó sin ser invitado y sin previo aviso en su apartamento.

Algunos informaron que lo veían estacionarse frente a su casa a toda hora, y que observaba la residencia de la joven durante largo rato. Su compañero de cuarto pensó que era un acosador.

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Los fiscales alegan que ingresó a la casa de Ellerin, en Hollywood, una noche en febrero de 2001, y que la apuñaló 47 veces, cortándole la garganta de forma tan severa hasta prácticamente decapitarla.

Gargiulo luego se mudó al área de El Monte, al mismo complejo de apartamentos donde residía María Bruno, de 32 años. En 2005, alegan los fiscales, Gargiulo atacó a Bruno mientras dormía y “literalmente la masacró”, cortándole la garganta y rebanando sus pechos.

Su último presunto ataque, en abril de 2008, fue diferente a los demás. Michelle Murphy sobrevivió.

Gargiulo y Murphy vivían uno frente al otro, en un callejón en Santa Mónica. En los meses previos al ataque, Gargiulo la saludaba en el exterior de su apartamento.

Una noche, indicaron los fiscales, ella se despertó mientras él le apuñalaba los brazos y el pecho. La joven logró zafarse con una patada, que le causó al agresor un corte en la muñeca y lo impulsó a huir. Los investigadores encontraron su sangre en la colcha y en el callejón.

Luego de su arresto, menos de dos meses después del ataque en Santa Mónica, los detectives lo vincularon con los homicidios de Ellerin y Bruno. Gargiulo no fue acusado por el asesinato de Pacaccio, en Illinois, hasta 2011. Será extraditado una vez que concluya el juicio de Los Ángeles.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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