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La agenda de ‘EE.UU. primero’ de Trump, dejó al país prácticamente solo en la ONU

La agenda de ‘EE.UU. primero’ de Trump, dejó al país prácticamente solo en la ONU
El presidente Trump no pudo ganar el apoyo de los líderes mundiales para sus políticas de línea dura esta semana, en su segunda Asamblea General de la ONU. Arriba, Trump regresa a la Casa Blanca, el pasado jueves (AFP / Getty Images). (Getty Images)

La segunda aparición del presidente Trump en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) no obtuvo la respuesta que el mandatario probablemente esperaba de los 193 países que se reunieron en Nueva York a finales de septiembre.

Algunos líderes y diplomáticos se rieron abiertamente de sus alardes. No logró obtener apoyo para sus políticas firmes sobre Irán, Venezuela, un tribunal internacional de crímenes de guerra, el cambio climático y la inmigración.

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El presidente francés, Emmanuel Macron, lo regañó, acusándolo de abandonar los cimientos del orden internacional actual y la cooperación mundial consagrados por la propia ONU.

Al final, la agenda de "EE.UU. primero" de Trump dejó al país mayormente solo durante sus cuatro días en la ONU.

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Los líderes que alguna vez cortejaron a Trump, intentaron ganar su atención o trataron de persuadirlo para que apoye a las instituciones globales que durante mucho tiempo fueron prioridades de la política exterior de EE.UU., y dejaron claro que seguirán adelante sin él en múltiples asuntos de interés.

Cuando Trump y sus asesores buscaron unificar el mundo contra Irán, por ejemplo, los aliados europeos dejaron en claro que desaprobaban su retirada del acuerdo nuclear con Irán. Incluso se unieron a Rusia y China para anunciar un sistema de pagos destinado a eludir las sanciones de EE.UU.

Cuando Trump presidió una reunión del Consejo de Seguridad en la que inicialmente había querido enfocarse en las amenazas de Irán, permaneció en silencio mientras un líder tras otro elogiaban el histórico acuerdo de desarme que había abandonado y la necesidad de cooperación global.

En su discurso de la Asamblea General, Trump también criticó un nuevo pacto de la ONU enfocado en aliviar la crisis global de refugiados y migración, diciendo que "la migración no debería ser regida por un organismo internacional" sino por países individuales.

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Su postura casi no atrajo apoyo. Los funcionarios señalaron más tarde que prácticamente todas las naciones habían firmado el acuerdo, excepto Estados Unidos y Hungría.

Algunos rechazaron la exhortación de Trump al patriotismo y la soberanía nacional, priorizando el globalismo y los esfuerzos multilaterales para combatir los males del mundo.

"Este camino de unilateralismo nos lleva directamente a la retirada y el conflicto, a una confrontación generalizada entre todos, en detrimento de todos; incluso, eventualmente, de aquellos que creen que son los más fuertes", declaró Macron a la Asamblea General.

Trump ignoró en gran medida la crítica. Cuando se le preguntó, después, sobre la risa que había provocado su estilo de campaña ante la Asamblea General, el presidente estadounidense respondió que los otros líderes se estaban riendo con él, no de él.

La Casa Blanca afirmó el 28 de septiembre que Trump había promovido con éxito los intereses estadounidenses en la ONU, incluida la firma de un acuerdo comercial con Corea del Sur, el primer pacto de ese tipo desde que asumió su mandato.

"Urgió a los líderes mundiales sobre la contraproliferación de armas nucleares en lugares como Irán, Corea del Norte y Siria; los motivó a hacer más para contrarrestar la crisis de los opiáceos, e hizo su defensa de la paz a través de la fuerza en su discurso a la Asamblea General", informó Garrett Marquis, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional.

Trump hirió unas cuantas susceptibilidades diplomáticas mientras estuvo en Nueva York. Criticó públicamente a la ministra del Exterior de Canadá, Chrystia Freeland, y la definió como "alguien... que no nos gusta mucho", presumiblemente debido a la guerra comercial con ese país. Ello forzó al embajador de Estados Unidos en Canadá a disculparse con la "profesional consumada y buena amiga".

Trump acusó repetidamente a China -no a Rusia- de interferir en las próximas elecciones legislativas de Estados Unidos. Como evidencia citó un suplemento en un periódico de Iowa que fue claramente identificado como patrocinado por el China Daily, una publicación de medios estatal.

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Las autoridades chinas rápidamente remarcaron que muchos países compran avisos publicitarios en periódicos estadounidenses para promover bienes o políticas, y negaron cualquier actividad inapropiada para las elecciones del 6 de noviembre próximo.

Trump recibió elogios de numerosos líderes por su disposición a negociar con el líder norcoreano Kim Jong Un, un audaz -aunque infructuoso- esfuerzo por persuadir a Corea del Norte para que abandone sus armas nucleares y sus instalaciones de producción.

El mandatario afirmó que celebrará su segunda cumbre con Kim "muy pronto", y se espera que el secretario de Estado, Michael R. Pompeo, regrese a Corea del Norte en las próximas semanas para hacer los arreglos necesarios.

Trump no tuvo más que palabras cálidas para Kim, un agudo contraste con lo acontecido en 2017, cuando el presidente ridiculizó al joven dictador como "Rocket Man" (el hombre del cohete) y amenazó con "destruir totalmente" a Corea del Norte.

Lo que algunos líderes ven como un doble estándar en el tratamiento de Trump a Irán y Corea del Norte complica su capacidad de confiar en Washington como un socio coherente.

Desde que se retiró del acuerdo con Irán, en mayo, Trump revivió duras sanciones económicas a Teherán y planea imponer más en noviembre, lo cual dificultará que otros países compren su petróleo o emprendan negocios allí.

"La impetuosa decisión de Trump de violar el [acuerdo de Irán] -que ha funcionado eficazmente para restringir de forma verificable el potencial de armas nucleares de ese país- aisló a Washington y enojó a nuestros aliados europeos", explicó Daryl Kimball, un experto en el tema que dirige la Asociación para el Control de Armas, un grupo de políticas de Washington.

"La no proliferación es un desafío global, que requiere cooperación global, diálogo y un liderazgo constructivo en EE.UU.", agregó. "Desafortunadamente, las políticas de no proliferación y de reducción del riesgo nuclear de Trump son, hasta ahora, un desastre peligroso".

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.

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