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EEUU

Las investigaciones por conducta sexual inapropiada a menudo al que protegen es al acusado

abusos

Kevin Tsujihara, ex presidente y CEO de Warner Bros., renunció eventualmente tras las acusaciones de haber prometido roles de actuación a cambio de sexo. (Chris Pizzello / Invision / AP).

(Associated Press)

Doce días después de que WarnerMedia iniciara una investigación sobre una supuesta relación  entre el presidente de Warner Bros., Kevin Tsujihara, y una joven actriz, el ejecutivo parecía ser otra víctima del movimiento #MeToo: un poderoso magnate de Hollywood derribado abruptamente por afirmaciones impactantes pero creíbles de comportamiento sexual inapropiado.

Pero la destitución del ejecutivo no fue tan repentina como parece, Tsujihara había sido objeto de al menos otra investigación, aparentemente sin enfrentar las consecuencias, en poco más de un año. De hecho, sólo dos días antes de que surgieran esas afirmaciones, WarnerMedia, propiedad de AT&T, le otorgó a Tsujihara un ascenso importante. Después de que se conoció la noticia, la compañía anunció que una investigación anterior no había encontrado evidencia de mala conducta y que investigaría las “nuevas acusaciones”, lo que planteaba la duda sobre la minuciosidad de las anteriores investigaciones.

El estallido de reclamos de mala conducta sexual contra hombres poderosos, antes invencibles, han sido tantos que ha hecho público lo que solía ser una conducta privada indebida. Pero cuando se trata de cambiar la dinámica de poder de Hollywood y otras industrias, la investigación interna sigue siendo un instrumento turbio que a menudo favorece a la compañía y al acusado, dicen activistas.

“El sistema propaga el acoso en lugar de deshacerse de él”, dijo Nancy Erika Smith, socia de Smith Mullin en Montclair, N.J., quien ha litigado numerosos casos de acoso, incluido el de la ex presentadora de Fox, Gretchen Carlson. “Después de #MeToo hemos visto cambios pero no en estas investigaciones. Es porque hay una tendencia innata a favor de la empresa. Desafortunadamente, ahí es donde hemos fallado”.

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En 1998, la Corte Suprema tomó dos decisiones históricas que crearon un marco por el cual las compañías ahora podrían ser responsables del acoso sexual por parte de sus supervisores. Pero el tribunal también dijo, que un empleador puede no ser el responsable, si demuestra que “ejerció un cuidado razonable para prevenir y corregir con rapidez cualquier comportamiento de acoso sexual” y que “el empleado demandante hizo caso omiso de la prevención proporcionada por el empleador para evitar el daño”.

En otras palabras, una empresa está legalmente obligada a tomar medidas. Y aunque las corporaciones estadounidenses han creado  códigos de conducta, políticas de acoso sexual y capacitación, las compañías conservan una gran discreción al evaluar una demanda por mala conducta y determinar la respuesta adecuada.

“Una investigación será tan eficaz como la compañía que lo ha ordenado”, dijo Debra Katz, una destacada abogada de Washington que maneja casos de acoso sexual. “Si es una investigación real, no hay limitación. Miras alegaciones específicas y usualmente encuentras otras. Una mala investigación se limita a un alcance y un período de tiempo específicos, en los que, por supuesto, no tiene problemas en el lugar de trabajo. Si un investigador recibe carta blanca para investigar a fondo, entonces puede descubrir la verdad”.

Las investigaciones anteriores de WarnerMedia sobre Tsujihara incluyeron una investigación por parte de la firma de abogados Munger, Tolles & Olson. Su desplome se produjo hasta después de que la publicación de Hollywood Reporter publicara mensajes de texto entre el ejecutivo, que estaba casado, ​​y la actriz británica Charlotte Kirk, confirmando los rumores de que había tenido una relación sexual con la actriz a cambio de ayudarla en papeles para sus películas de cine y televisión. Kirk no acusó a Tsujihara de ningún delito o mala conducta. Un portavoz de WarnerMedia declinó hacer comentarios.

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Otra investigación sobre una poderosa figura de los medios comenzó a principios de julio de 2016, cuando 21st Century Fox contrató al bufete de abogados Paul, Weiss, Rifkind, Wharton & Garrison para examinar numerosas denuncias de acoso sexual y abuso contra el entonces presidente y director ejecutivo de Fox News, Roger Ailes . La firma dijo que entrevistó a docenas de mujeres y Ailes renunció después de 10 días. Recibió un pago de $40 millones y la empresa emitió un comunicado en el que alababa su “notable contribución a nuestra compañía y nuestro país”.

Inmediatamente, varias mujeres criticaron la investigación. A pesar de haber presentado quejas sobre Ailes y otros, a un grupo de ejecutivos de Fox, afirmaron que nunca fueron requeridas por los investigadores.

Una de esas mujeres era Julie Roginsky, la ex personalidad de Fox News. En septiembre de 2017, demandó a la empresa por discriminación de género y represalias. Ella alegó que su rechazo a los avances sexuales de Ailes hizo que perdiera su lugar en el programa “The Five”, y que sus quejas, entre otras, a Bill Shine, vicepresidente ejecutivo de programación, hicieron que su contrato no se renovara.

En su demanda, Roginsky afirmó que varios ejecutivos conocían sus denuncias, sin embargo, nadie en Fox News le aconsejó que se pusiera en contacto con los abogados investigadores, ni que ellos se pusieran en contacto con ella. Roginsky presentó su demanda a la compañía Fox en diciembre de 2017. Ella firmó un acuerdo de confidencialidad y no puede discutir el caso. Un portavoz de Fox no respondió a una solicitud de comentarios.

Otro ejecutivo de los medios de comunicación que fue investigado antes de ser expulsado fue Les Moonves, CEO de CBS Corp. En medio de una tensa lucha corporativa, Moonves les informó a los miembros de la junta de la CBS sobre una denuncia criminal presentada contra él en noviembre de 2017 ante el Departamento de Policía de Los Ángeles alegando agresión sexual. La junta contrató a un bufete de abogados externo para investigar el asunto y luego concluyó que “no se justificaba ninguna investigación adicional”, dijeron las fuentes al Times.

Después de que el New Yorker publicara una escandalosa historia en agosto pasado, en la que seis mujeres acusaron a Moonves de una sucesión de acoso y abuso sexual entre los años 80 y principios del 2000, CBS contrató a dos firmas de abogados para investigar las acusaciones. En menos de una semana, después de que salieran a la luz las acusaciones adicionales, Moonves renunció.

El que no exista un protocolo establecido o un conjunto de criterios para evaluar una acusación de conducta sexual inapropiada en el lugar de trabajo, lo que le da a las corporaciones una amplia libertad, hace que las cosas sean más complicadas, dicen los abogados.

"¿Qué tipo de pruebas buscas para comprobar si las acusaciones son verdaderas o falsas?”, dijo Ally Coll Steele, un abogado y fundador de Purple Campaign, que busca acabar con la discriminación en el lugar de trabajo. “No hay un estándar para eso en el mundo corporativo como lo hay en el mundo criminal, donde hay un sistema legal e instrucciones para un jurado sobre lo que tienen que encontrar y cómo decidir que un testigo está hablando con la verdad.

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Así que es muy fácil para una empresa decir que algo no es creíble, especialmente si quieren retener a uno de sus empleados, como el jefe de un estudio”.

Pero muchos entienden mal el objetivo de una investigación, dijo el socio de una importante firma de abogados que representa a varias compañías de medios y entretenimiento.

“El propósito de una investigación interna es determinar, si los hechos encontrados respaldan, o no, una violación de la política de una organización”, explicó el abogado, quien se negó a ser identificado porque la firma ha liderado varias investigaciones recientes. “Si se produjo una violación de la ley, es para que lo decida un jurado”.

No obstante, los críticos dicen que las investigaciones siguen siendo una incógnita, envuelta en el secreto. Los hallazgos rara vez se hacen públicos, principalmente debido a problemas de privacidad.

Este mes, el National Geographic Channel y Fox Broadcasting anunciaron que el astrofísico Neil deGrasse Tyson volvería a la televisión después de haber completado su investigación sobre las denuncias de conducta sexual inapropiada. Habían detenido la producción de uno de los programas de Tyson y dejaron de transmitir otro en diciembre pasado después de que el sitio web Patheos informara sobre las acusaciones de tres mujeres, incluida una que alega que la había drogado y violado en 1984. Tyson negó estas acusaciones.

“La investigación se ha completado y ya hemos reiniciado la producción de ‘Star Talk’ y ‘Cosmos’”, dijeron las compañías en un comunicado. “No habrá más comentarios”.

Un portavoz de National Geographic Channel no respondió a la solicitud de comentarios.

Aunque las víctimas se inclinan por una mayor transparencia en estas investigaciones, una mayor claridad también beneficiaría a los acusados, particularmente cuando los hallazgos no revelan ningún delito, dicen los activistas.

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Aunque numerosas empresas apoyan públicamente la “tolerancia cero” y declaran categóricamente que “tomamos en serio todas las acusaciones”, los activistas dicen que el proceso está diseñado para proteger al acusado y los intereses de la empresa. Smith dice: “Lo que generalmente se encuentra en estos casos es ... a una mujer que no se le cree y a un hombre que es exonerado y la compañía dice que no hizo nada malo y así mantienen ellos el status quo”.

Los abogados de derechos de las víctimas han sostenido durante mucho tiempo que los acuerdos de confiabilidad y la guía forzada preservan aún más el estado de estas situaciones al proteger a los abusadores, al tiempo que ocultan las denuncias y los acuerdos.

El antiguo editor y CEO de Los Angeles Times, Ross Levinsohn, recibió una licencia de tiempo, no remunerada, en enero de 2018, después de un informe de NPR que describía una serie de denuncias en las últimas dos décadas sobre comportamiento inapropiado; la compañía contrató a la firma de abogados Sidley Austin para investigar. Levinsohn había sido acusado en dos demandas por acoso sexual, en estas testificó que, había calificado el “atractivo” de sus colegas mujeres y que especuló si una de las mujeres que trabajaba bajo su supervisión tenía un segundo trabajo como stripper. Un mes después, Tronc, que entonces era la compañía matriz de el Times, emitió un comunicado diciendo que “el Sr. Levinsohn no había cometido ningún delito”, y fue nombrado director ejecutivo de Tribune Interactive, el departamento de publicidad digital de Tronc. Levinsohn salió de Tribune en enero.

Durante décadas, la mayoría de las organizaciones han evaluado si vale la pena arriesgarse a mantener a un acusado de alto perfil. Eso está cambiando lentamente.

“La actitud hacia estos líderes intocables dentro de las empresas ha cambiado”, dijo el abogado que trabajó en varias investigaciones de la compañía, “en gran parte debido a #MeToo”.

Como muestra a lo anterior, considere la declaración de WarnerMedia al anunciar la partida de Tsujihara, diciendo que “fue en beneficio de WarnerMedia, Warner Bros., nuestros empleados y nuestros socios”.

 

 Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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