Share
EEUU

Nativo López, un líder latino polémico y polarizador del sur de California, muere a los 68 años

nativo

Nacido como Larry López en 1951 en Boyle Heights, López creció en Norwalk en una familia que había vivido en Estados Unidos durante seis generaciones.

(Los Angeles Times)

Cuando la cineasta Mylène Moreno decidió buscar una historia en 2003 que ilustrara a una audiencia nacional acerca de cómo el condado de Orange había cambiado de ser la fortaleza conservadora y blanca de su juventud a algo más complejo, eligió a Nativo López.

El fideicomisario de la Junta Escolar Unificada de Santa Ana estaba enfrentando en ese entonces un proceso de destitución lanzado por padres de familia que se oponían a su apoyo a la educación bilingüe.

Los respaldaban demócratas y republicanos que despreciaban la larga defensa de López por los inmigrantes latinos y sus constantes ataques en contra aquellos que él consideraba como “vendidos”.

Moreno dice que el momento para el eventual documental, “Recordando al condado de Orange”, que se emitió en PBS en 2006, “fue algo perfecto... el hecho de que fuera elegido indicaba que se había operado un profundo cambio político en el condado de Orange. Sin embargo, todas estas fuerzas que él derrotó se unieron en su contra porque estaba enseñando [a los latinos] que tenían algunos derechos que podían reclamar”.

Anuncio

López falleció el pasado domingo después de una breve batalla contra el cáncer. Tenía 68 años.

Nacido como Larry López en 1951 en Boyle Heights, López creció en Norwalk en una familia que había vivido en Estados Unidos durante seis generaciones. Su activismo comenzó temprano: en 1970, cuando tenía 18 años en la Escuela Preparatoria Excelsior, López y sus hermanos llevaron a cabo una huelga con más de 200 estudiantes mexicoamericanos para protestar por lo que afirmaban que eran condiciones racistas en su escuela.

Cambió su nombre a Nativo y comenzó a impulsar un departamento de Estudios Chicanos en Cerritos College y se especializó en literatura española en Cal State Dominguez Hills antes de encontrar trabajo como intérprete judicial en el Condado de Los Ángeles. Pero encontró su verdadera vocación en el Condado de Orange a principios de la década de 1980, en una época en que el área comenzó su transformación demográfica y política.

Después de trabajar con el American Friends Service Committee, López fundó una sección en Santa Ana de Hermandad Mexicana Nacional, un grupo que se enfocó en los inmigrantes que se encontraban en el país ilegalmente en un tiempo en que la mayoría de los activistas latinos los ignoraban. Para entonces durante una década había recibido entrenamiento con Bert Corona, el legendario líder del grupo.

Anuncio

López fue noticia nacional en 1985, cuando ayudó a más de 500 familias de Santa Ana a organizar una huelga de alquileres exitosa. Él perfeccionó una campaña agresiva que repitió durante décadas: López congregó a cientos de personas en las reuniones del Concejo de la Ciudad, llevó protestas a las casas de los dueños de viviendas y ofreció jugosas declaraciones a una prensa que no podía tener suficiente de un latino que se atrevía a enfrentar con un ejército de inmigrantes indocumentados a los grupos de poder político del Condado de Orange.

Todo esto sin mencionar que un icono como César Chávez llegó a asegurar que López estaba “muy por delante del resto de líderes latinos”.

Pronto, Hermandad recibió millones de dólares en subvenciones estatales y federales para clases de ciudadanía e idioma inglés. López aumentó su activismo en OC, hablando a favor de los presos en la cárcel que se declararon en huelga, en contra de la Proposición 187 (la medida electoral que habría impedido que los residentes del estado obtuvieran educación pública y otros servicios) y bombardeara a políticos latinos como el alcalde de Santa Ana, Miguel Pulido, y el supervisor del Condado de Orange, Gaddi Vásquez, por usar su identidad étnica para obtener beneficios políticos e ignorar a los electores latinos.

Su activismo le valió críticas de todo tipo, entre ellas que utilizaba a los inmigrantes para burlar la ley sobre organizaciones sin fines de lucro y promover sus causas políticas. El punto dramático lo alcanzó en 1996 cuando Loretta Sánchez derrotó al congresista Robert K. Dornan (R-Garden Grove) por menos de 1.000 votos después de una campaña masiva de registro de votantes que llevó a cabo Hermandad Mexicana.

Dornan acusó a López y a sus voluntarios, de registrar ilegalmente a residentes sin ciudadanía para ayudar a Sánchez a ganar. La oficina del fiscal de distrito del Condado de Orange, el secretario de estado de California y el Congreso investigaron, mientras que la prensa local asignó múltiples reporteros para investigar las acusaciones.

López se mantuvo desafiante.

“Este es el último acto desesperado de los elementos más conservadores y extremistas del Partido Republicano para mantener el monopolio del control político que han tenido hasta ahora en el Condado de Orange”, dijo al Orange County Register en 1997. Ese mismo año, docenas de activistas protestaron frente a la oficina del condado de Orange de Los Angeles Times por su cobertura sobre López.

Se demostró que tenía razón. Aunque un subcomité de la Cámara de Representantes encontró que Hermandad había registrado votantes equivocados, ni el grupo ni López se enfrentaron a ningún cargo.

Anuncio

Para entonces, López, que había ganado una posición en la Junta de Fideicomisarios del Distrito de Santa Ana, se convirtió en una persona muy conocida en el Condado de Orange. Siempre se le veía con sus elegantes trajes y el cabello muy bien peinado.

Se convirtió en uno de los favoritos de la radio y la televisión en inglés y español, y escribió frecuentes columnas en periódicos. Sus seguidores lo elogiaron como un hombre valiente que luchó contra la bestia; los detractores lo describían como un estafador corrupto.

Mientras tanto, Hermandad enfrentaba problemas. El Departamento de Educación ordenó que devolviera millones de dólares en subvenciones por supuestamente abusar de ellas; La Franchise Tax Board suspendió su estatus como corporación en 2000 por no presentar declaraciones de impuestos estatales.

Esos problemas, junto con las acusaciones de tender a favorecer sin justa razón y las irregularidades en el financiamiento de campañas, llevaron a un proceso de destitución en febrero de 2003.

Su marca se había convertido en una historia de advertencia: el mexicano se atrevió a enfrentarse a los señores del Condado de Orange y perdió.

Pasó los siguientes 15 años en activo, organizando casi en todas partes, excepto el Condado de Orange. López ayudó a planificar las marchas masivas de amnistía de 2006 en Los Ángeles, y estuvo en McAllen, Texas, a principios de este año para protestar por las condiciones en la frontera de EE.UU y México. Se asoció con el entonces senador estatal Gil Cedillo (D-Los Ángeles), a quien había conocido desde la década de 1970, para que se aprobara una ley que permitiera a los inmigrantes ilegales solicitar licencias de conducir.

“López fue el campeón indiscutible de los derechos de los inmigrantes”, escribió Cedillo, ahora concejal de Los Ángeles, en una publicación en Facebook el pasado domingo por la noche. “Su completa vida adulta se centró en una causa noble: garantizar que los trabajadores inmigrantes y sus familias, con o sin documentos, fueran tratados con la dignidad y el respeto que merecían”.

Pero la controversia persiguió a López incluso en L.A. Él y su familia comenzaron a rivalizar con la Hermandad Mexicana después de dividirse de la original, que aún está a cargo de la viuda de Corona. En 2009, la oficina del fiscal del distrito acusó a López de nueve delitos graves de votar ilegalmente en Los Ángeles mientras seguía viviendo en Santa Ana. Finalmente se declaró culpable de un cargo de fraude en el registro de votantes y fue condenado a tres años de libertad condicional y 400 horas de servicio comunitario.

Anuncio

A López le sobreviven sus hijas Taina Reyes, Xel’ha López y Hayme López; además de cinco nietos. Los servicios funerarios están pendientes.

Encantador en persona, tanto con amigos y enemigos por igual, López tomó todas las críticas con honor.

“Dijeron [cosas malas] acerca de Jesucristo, ¿verdad?”, le dijo López al Times en una entrevista en 1990. “Dijeron lo mismo de César Chávez. Dijeron lo mismo de muchas personas que tal vez son obstinadas en cuanto a la búsqueda de sus derechos”.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


Anuncio