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EEUU

Trabajadores federales se preparan para enfrentar la falta de pago

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La representante Mary Gay Scanlon (D-Pa.) habla durante una manifestación sindical federal contra el cierre parcial del gobierno en el Independence Hall, en Filadelfia (Matt Rourke / Associated Press).

(Associated Press)

Leisyka Parrott de Arcata, California, apeló a las tiendas de segunda mano para conseguir un par de zapatos de baloncesto de talla 15, para su hijo de 13 años.

Esta madre soltera fue suspendida de su trabajo en la Oficina de Administración de Tierras a fines de diciembre pasado, como parte del cierre parcial del gobierno. Su cheque de pago no llegará esta semana, y ella intenta ahorrar como pueda.

Parrott compró pocos presentes de Navidad, canceló una cirugía a la que debía someterse la próxima semana porque no puede pagar el deducible, y usa leña para calentar la casa, en lugar de la caldera. Habló con su arrendador sobre el pago tardío de la renta de febrero y ha solicitado el seguro de desempleo.

Pero, dice, explicarle a un niño por qué se lleva adelante el cierre y por qué no puede comprarle zapatos nuevos de baloncesto es desgarrador.

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“Trato de mantener una actitud positiva y de no asustarme. Simplemente salgo a caminar y veo muchas noticias”, contó Parrott. “Ese trabajo es realmente lo que nos sostiene. No tengo mucho margen para recortar”.

La revista Governing estima que 41,478 californianos trabajan para uno de los departamentos y agencias federales cerrados, y actualmente están en licencia o trabajando sin paga, una porción sustancial de los 800,000 empleados federales afectados por el cierre.

A pesar de las impresiones de algunos de que el cierre afecta principalmente a la élite de Beltway, dos tercios de los trabajadores federales se encuentran fuera de Washington. California, con aproximadamente 144,000 empleados federales, alberga a más de ellos que cualquier otro estado, o D.C.

Mientras el cierre de la administración se prolonga durante una tercera semana, los sindicatos de empleados federales hablan más abiertamente sobre cómo ello está afectando a los cientos de miles de trabajadores en nueve departamentos federales.

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“Esta es la semana en que la gente comenzará realmente a sentir el efecto”, consideró Jacque Simon, director de políticas de la Federación Estadounidense de Empleados del Gobierno. “Tienen facturas que pagar y familias para mantener, y no van a poder hacerlo”.

Si el cierre termina el viernes 11, algunas de las agencias cerradas podrían apresurarse a darle rápidamente los cheques a los empleados federales afectados. Pero, según Simon, no existe un sistema simplificado de procesamiento de nómina para el gobierno federal, y no está claro cuántos cheques podrían emitirse a tiempo.

Algunos empleados federales comentaron que, según se les informó, a menos que el gobierno retome actividades entre semana, lo más rápido que podrían recibir su cheque de pago es el 25 de enero.

Y no hay señales de que Trump o los demócratas en el Congreso estén cerca de resolver su disputa sobre la financiación de un muro a lo largo de la frontera sur. El primer mandatario remarcó que no firmaría ningún proyecto de gastos para reabrir las agencias cerradas, a menos que incluyeran más de $5 mil millones para el muro.

En el pasado, el Congreso aprobó el pago retroactivo de los trabajadores afectados por un cierre, cuando la administración retoma su actividad. Pero los trabajadores federales y sus familiares, que hablaron con Los Angeles Times, dijeron que ello no cubre los cargos por pagos atrasados ​​o los posibles daños a sus informes de crédito, y no ayuda con los gastos inmediatos e inevitables mientras tanto, como las recetas, matrículas, la gasolina o el cuidado de niños.

Al menos dos sindicatos de empleados federales ya presentaron demandas alegando que la administración está violando la Ley de Normas Laborales Justas al exigir que los empleados federales trabajen sin remuneración.

Jamie Rodny, de Aliso Viejo e investigadora de HUD, dijo que el cheque de pago que debía recibir esta semana estaba destinado al pago de la hipoteca. Ahora, no sabe qué hacer.

"¿Dónde conseguiré otros $3,000?”, se preguntó, al borde de las lágrimas.

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Rodny intentó reiniciar su negocio de fotografía, pensó en ser instructora de zumba o conducir para Uber. Sus padres se ofrecieron a ayudar a pagar la guardería de su hijo, pero no pueden cubrir la hipoteca.

También quiso solicitar el seguro de desempleo, pero ello requiere la búsqueda activa de otro trabajo. Según las reglas de ética de HUD, podría ser despedida si sus trabajos potenciales no son aprobados primero y se descartan posibles conflictos de intereses; el departamento que se encarga de esas autorizaciones está cerrado.

Perder su empleo en HUD significaría dejar de calificar para el programa de condonación de préstamos del servicio público, por el cual un día sus facturas de la escuela de leyes serán desestimadas.

La mujer está considerando abrir una página GoFundMe o solicitar un préstamo privado. Si lo hace, estaría entre los cientos de personas que apelaron a buscar la ayuda de extraños para poder pagar sus cuentas durante el cierre.

“Me parece muy humillante, pero si se trata de poder pagar nuestra hipoteca o no, tendré que ajustarme a la humillación. Eso es lo que el presidente me está haciendo. Eso es lo que mi jefe me está haciendo”, remarcó Rodny.

Mucho se ha comentado sobre los parques nacionales y los montones de basura y heces que los turistas dejan. La Casa Blanca se movió rápidamente para mitigar el efecto del cierre para el estadounidense promedio hasta cierto punto; por ejemplo, convocó a miles de trabajadores del IRS de licencia para asegurar que los contribuyentes obtengan sus declaraciones de impuestos rápidamente. Pero a muchos trabajadores federales, no les parece que la gente reconozca cómo el cierre afecta a los empleados de sus comunidades.

“Incluso mi propio suegro no estaba al tanto o no comprende esto que nos está sucediendo a nosotros”, afirmó Rodny. “Ochocientas mil familias están siendo llevadas al límite”.

Robyn Salzman narró que sus amigos de Facebook se sorprendieron al enterarse, durante el fin de semana, de que su esposo, quien trabaja para la Administración Federal de Aviación en Washington, D.C., está entre los 420,000 empleados considerados clave para la seguridad, y debe trabajar sin paga mientras la agencia está cerrada. “Hay personas que no tienen idea de lo que está sucediendo en este momento”, expuso.

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La pareja resistió el cierre de 16 días durante el mandato de Obama, en 2013, y tiene ahorros para cubrir uno o dos meses de gastos, advirtió Salzman, pero tomó seriamente al presidente, el viernes pasado, cuando dijo que está dispuesto a mantener el cierre por meses o años, si tiene que hacerlo en pos de obtener los fondos para el muro fronterizo. “Realmente lo comprendí después de [ese comentario]: esto es real ahora”, expresó.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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