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EEUU

Trump aún no ha ‘vendido’ su reelección a toda su base de electores

Trump

El presidente Trump habla a la multitud al final de su mitin en Panama City Beach, Florida, el 8 de mayo. 

(Gerald Herbert )

Al principio de su improbable candidatura a la presidencia en 2016, Donald Trump se jactaba de que podía disparar a alguien en medio de la Quinta Avenida de Nueva York y “no perdería ningún votante, ¿se acuerdan?”

El presidente Trump inicio su campaña de reelección el martes en un mitin en Orlando, Florida, y es probable que haga un lanzamiento a toda máquina para mantener en línea a sus ardientes seguidores. Las encuestas sugieren que tiene razón al no dar por sentado que tiene asegurada su base electoral.

Trump ganó la última vez al retener áreas republicanas en el sur y el oeste, y al desarticular fortalezas demócratas en un puñado de estados clave, al concentrarse en la inmigración, el comercio y las supuestas fechorías de su oponente. Es una gran interrogante saber si podrá hacerlo de nuevo.

“Nada está seguro del todo”, dijo Emily Ekins, directora de encuestas del Instituto Cato en Washington, acerca de la base política de Trump. “Nunca hay una coalición inquebrantable”.

“Siempre tienes que tener tu base, pero ayuda tener una mayoría de estadounidenses en las elecciones”, dijo Whit Ayres, un encuestador republicano entre cuyos clientes se encuentra el senador de Florida Marco Rubio, ex rival de Trump.

El presidente está atrasado en las primeras encuestas, perdiendo en enfrentamientos teóricos con algunos candidatos demócratas en las primarias en los estados del campo de batalla, incluyendo Florida.

Trump habló el martes por la noche en el centro de Orlando, una ciudad considerada el eje del corredor Interestatal 4, rico en votantes que cruza ese diverso estado. Algunos seguidores del presidente hicieron fila frente a Amway Center, con capacidad para 20.000 personas, un día antes de que el mandatario subiera al escenario.

Trump ganó en Florida la última vez, pero en las elecciones presidenciales casi siempre la decisión es por un margen muy pequeño. Ha pasado tanto tiempo cortejando a los votantes en Florida, sugiriendo que los directivos de su campaña creen que el estado volverá a estar en juego.

El mandatario comenzó a hacer campaña para la reelección días después de que ganara en 2016, celebrando nueve mítines de victoria antes de mudarse a la Casa Blanca. Todas esas reuniones fueron en estados que había ganado -incluyendo Florida, Iowa, Pensilvania y Michigan- prediciendo la estrategia política que adoptó desde que asumió el cargo.

Desde entonces, rara vez ha tratado de ampliar su base de votantes, como han hecho otros titulares de la Casa Blanca. En cambio, el presidente ha orientado su retórica, sus políticas, sus viajes y su aparato de campaña casi exclusivamente hacia los votantes que inesperadamente lo llevaron al poder.

Es una estrategia de alto riesgo, pero Trump puede tener pocas opciones.

Perdió el voto popular frente a Hillary Clinton, pero ganó las elecciones al convertir un puñado de condados demócratas tradicionales en Michigan, Wisconsin y Pensilvania. Ganó los tres estados por un total combinado de 77.780 votos.

Algunos de esos votantes presumiblemente han muerto en los últimos dos años, o se han vuelto opositores, lo que significa que Trump necesita encontrar reemplazos y esperar que pueda explotar los defectos del candidato demócrata, como lo hizo contra Clinton.

Ekins, el encuestador del Instituto Cato, ha escudriñado a los electores de Trump desde 2016 utilizando datos recopilados por el Grupo de estudio de votantes, una coalición de analistas bipartidistas.

Inicialmente dividió la base de Trump en cinco segmentos, desde votantes ‘desinformados’ que no sabían o no les importaba mucho la política hasta un grupo duro al que llamó “conservadores estadounidenses”, cuyos puntos de vista nativistas sobre la inmigración y el comercio coinciden con los del mandatario.

Aunque Trump ganó a sectores de demócratas obreros, también necesitaba a los republicanos tradicionales para vencer a Clinton.

Como resultado, Ekins encontró que muchos de los votantes de Trump tienen puntos de vista contradictorios sobre temas clave, incluyendo si dar o no beneficios fiscales a los ricos, como lo ha hecho el presidente en su legislación de reforma tributaria, y sobre inmigración y comercio, sus causas principales.

Alrededor de 1 de cada 5 votantes de Trump que estudió Ekins, un grupo al que llamó “antielitistas”, estaba alarmado por los supuestos cargos de amiguismo y corrupción de Clinton - pero ahora ven los mismos problemas en la presente administración.

Muchos votaron por los demócratas en el pasado y tienen opiniones más moderadas sobre la economía y el gasto en servicios sociales que otros votantes de Trump. Ekins dice que el presidente está en peligro de perder al menos a alguno de estos sectores.

Después de que Trump había estado en el cargo un año, cerca del 20% de los votantes dijeron que se arrepintieron de haber votado por él. Eso no significaba que hubieran elegido a Clinton, pero sugería que otro demócrata podría ganar sus votos.

En encuestas más recientes, la mayoría de estos votantes dijeron que no les gustaba el presidente, subrayando su apertura a otros candidatos.

Aunque las multitudes en los mítines de Trump se alegran cuando se burla de la supervisión del Congreso de sus finanzas, sus negocios y su administración, este grupo de votantes aparentemente no está convencido.

Sólo 1 de cada 4 dijo que sería “apropiado” que Trump ignorara las citaciones del Congreso que exigen documentos y testimonios de la administración. Otros votantes del mandatario son más indulgentes con sus intentos de frustrar al Congreso.

Trump está convencido totalmente de que los votantes no están preocupados por sus lapsus éticos y su comportamiento poco convencional.

La semana pasada, le dijo a ABC News que no veía nada malo en aceptar la información sucia de sus oponentes políticos por medio de gobiernos extranjeros, a pesar de que los contactos de su campaña de 2016 con operativos y funcionarios rusos desencadenaron una investigación especial que condujo a que se formularan acusaciones o cargos contra 34 personas en Estados Unidos.

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