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EEUU

Trump retrocede en su lucha por incluir la pregunta sobre ciudadanía en el censo

mRCHA

El presidente Trump y el procurador general William Barr en un evento en el Jardín de Rosas de la Casa Blanca en el que Trump anunció que el gobierno renunciaría a su esfuerzo por añadir la pregunta sobre la ciudadanía al censo. (Olivier Douliery / TNS)

(TNS)

El presidente Trump se retractó el jueves de su lucha por añadir una pregunta sobre ciudadanía al censo de 2020, denunciando a los demócratas y a los tribunales como “extremadamente hostiles”, mientras que esencialmente concedía la derrota en un tema prioritario para su administración y su campaña de reelección.

Los esfuerzos adicionales para agregar la pregunta sobre ciudadanía retrasarían el censo legalmente obligatorio debido a las batallas que se esperan en la corte, dijo Trump en el Jardín de Rosas de la Casa Blanca.

En cambio, dijo, emitirá una orden ejecutiva para que el Departamento de Seguridad Nacional, la Administración del Seguro Social y otros departamentos federales compartan los registros con la Oficina del Censo para permitirle desarrollar cálculos del total de la población no ciudadana, algo que la mayoría de esas agencias ya hacen.

Incluso si el gobierno federal recopila tales datos, no tendrá el mismo impacto que los números del censo, que se utilizan para determinar dónde gastar los dólares federales y cuántos miembros del Congreso recibe cada estado.

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En un comunicado, el Departamento de Justicia reconoció oficialmente la derrota, diciendo que “informará sin demora a los tribunales que el gobierno no incluirá la pregunta de ciudadanía en el censo decenal de 2020".

Trump, que odia admitir el fracaso, insistió en que “no nos estamos echando atrás”, al tiempo que insistía en que el exitoso desafío legal era “parte de un esfuerzo más amplio de la izquierda para erosionar los derechos del ciudadano estadounidense”.

No es la primera vez que Trump se compromete a pelear una batalla campal, y luego dar marcha atrás al tiempo de proclamar victoria. El presidente también se retiró después de un paro parcial del gobierno de 35 días en una pelea con el Congreso por la construcción de un muro fronterizo y en varias disputas con México cuando amenazó con cerrar la frontera o imponer aranceles punitivos.

Hablando bajo un cielo nublado, Trump prefiguró su intención de utilizar el tema en su campaña de reelección de 2020, considerando que los tribunales no eran lo suficientemente conservadores y necesitaban una nueva revisión.

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"¿Es usted ciudadano de Estados Unidos?” dijo Trump sarcásticamente, imitando a un censista. “Oh, Dios, lo siento, no puedo responder a esa pregunta”.

El procurador general William Barr también trató de ofrecer una retirada victoriosa dando a Trump una generosa alabanza.

“Felicitaciones, una vez más, sr. presidente, por haber tomado esta medida”, dijo.

Los críticos de Trump estaban proporcionalmente jubilosos al enojo del presidente.

“El intento de Trump de convertir el censo en un arma política no termina con una explosión triunfalista, sino con un gemido”, dijo Dale Ho, jefe del Proyecto de derechos de voto de la ACLU, quien argumentó el caso en la Corte Suprema.

“Está dando marcha atrás y tomando la opción que rechazó hace más de un año. Trump puede reclamar la victoria hoy, pero esto es nada menos que una derrota total y humillante para él y su administración”, añadió.

La Corte Suprema dictaminó hace dos semanas, en una decisión 5-4, que la justificación de la administración Trump para añadir una pregunta sobre ciudadanía al censo era “inventada”.

El tema tiene una enorme importancia para California y otros estados con una gran población de inmigrantes.

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Los expertos habían advertido que añadir una pregunta sobre ciudadanía probablemente causaría que muchos inmigrantes no respondieran al censo en absoluto, disminuyendo los conteos de población en los estados donde su número es alto y dando relativamente más poder a los estados donde las cifras de habitantes inmigrantes son más bajas.

En los días transcurridos desde el fallo de la Corte Suprema, Trump utilizó un tono desafiante, insistiendo en que encontraría la manera de añadir la controvertida cuestión al censo.

Sin embargo, el tiempo dificultó ese esfuerzo. La administración le había dicho a las cortes que necesitaba comenzar a imprimir los formularios del censo para el 1 de julio, y el Departamento de Comercio, que supervisa el censo, anunció la semana pasada que había comenzado a imprimir los formularios sin la pregunta de ciudadanía.

Trump ha sido reacio a abandonar la lucha -una importante para su base política- no sólo porque podría ayudar a los estados republicanos a ganar más influencia, sino también porque toca el tema de la inmigración en el corazón de su campaña de reelección.

Los funcionarios de la administración han explorado una variedad de maneras de tratar de revivir la cuestión de la ciudadanía, pero los abogados del Departamento de Justicia han dicho a la Casa Blanca que es poco probable que sus propuestas funcionen.

Y las cambiantes estrategias legales del primer mandatario han frustrado a los jueces de los tribunales inferiores, que han exigido respuestas más consistentes de los abogados de la administración sorprendidos por los tweets publicados por Trump.

La opción que el presidente promocionó durante su discurso en Rose Garden -utilizando registros oficiales para determinar cuántos no ciudadanos viven en Estados Unidos- es precisamente lo que los funcionarios de la Oficina del Censo propusieron hace más de un año cuando el Secretario de Comercio Wilbur Ross, cuyo departamento supervisa la oficina, sugirió que se agregara una pregunta sobre ciudadanía al conteo de la población.

Usando los registros de la Administración del Seguro Social, el IRS y otras agencias federales, los estadísticos del gobierno pueden estimar alrededor del 90% de la población no ciudadana, rivalizando con la exactitud que el censo proporcionaría, dijo el jefe científico de la oficina a Ross en un memorándum que se convirtió en parte de los registros de la corte.

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Ese enfoque sería rentable y proporcionaría la información que el gobierno podría necesitar sin causar que algunas personas se nieguen a responder al censo, dice el memorándum. Ross rechazó ese enfoque.

Los críticos de la administración han citado el memorándum desde entonces como evidencia de que lo que en realidad la administración Trump quería lograr: un sub conteo de inmigrantes legales e indocumentados y otros grupos minoritarios.

Trump describió su orden ejecutiva como necesaria para permitir que las agencias federales compartan datos con la Oficina del Censo. La mayoría ya lo hace, aunque el censo ha estado negociando con el Departamento de Seguridad Nacional sobre el acceso a algunos registros de ciudadanía y naturalización.

Al defender la necesidad de contar con datos precisos sobre el número y la ubicación de los no ciudadanos en el país, tanto Trump como Barr aludieron a la posibilidad de que algunos estados pudieran trazar distritos del Congreso sobre la base de sólo la población ciudadana.

Según la Constitución, el número de distritos del Congreso asignados a cada estado se basa en “contar el número total de personas”, y actualmente se utiliza el mismo conteo de la población total para trazar las líneas de distrito en todos los estados.

Pero algunos conservadores han defendido que los estados cambien a un recuento de la población basado en los ciudadanos para trazar los límites de los distritos.

En estados como Texas, donde la idea ha sido considerada activamente, tal medida cambiaría drásticamente el poder político de las ciudades con grandes poblaciones de inmigrantes - y en su mayoría representantes demócratas - a favor de más áreas rurales y republicanas.

Alrededor de una hora antes del momento en que se suponía que iba a hablar, Trump mostró su frustración sobre el tema durante un discurso ante activistas conservadores de los medios sociales.

“Gastamos 20.000 millones de dólares en un censo”, dijo. "'¿Cuántos baños tienen? ¿De qué está hecho su techo?’'.... Lo único que no podemos preguntar es, '¿eres ciudadano de Estados Unidos?’”.

A principios de ese día, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (demócrata de San Francisco), anunció que la cámara votaría la próxima semana para mantener a Barr y Ross en desacato por su negativa a entregar documentos relacionados con los esfuerzos de la administración para agregar la pregunta de ciudadanía al censo.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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