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Entretenimiento

Adolescentes amantes de lo retro están creando un nuevo pop latinx, que va directo de sus dormitorios al tuyo

Jasper Bones
El joven cantante y compositor Jasper Bones, en su habitación/estudio, compone delicadas canciones de amor en una mezcla de inglés y español.
(Robert Gauthier/Los Angeles Times)

Un día, hace unos cuantos años, Mauri Tapia, cuyo nombre artístico es Los Retros, recorría Oxnard junto con su padre. El estéreo del automóvil estaba encendido, y de él sonaba lo que sus padres solían oír en casa, cuando Tapia tuvo un descubrimiento. “Yo escuchaba Los Angeles Negros y Los Terrícolas” (bandas de baladas de finales de los años 1960 de Chile y Venezuela, respectivamente) “y tenían un sonido de batería que me gustó".

El tono, comprendió el joven Tapia, sonaba similar a lo que los productores electrónicos contemporáneos Daft Punk y Justice empleaban en algunos de los éxitos favoritos de Tapia para las pistas de baile. Para su sorpresa, Tapia, ahora de 19 años, tuvo otra epifanía: "¡Estas canciones no son tan malas!”.

Si eres un aspirante a músico que busca consejos de estrellas del rock o quieres presumir a tus amigos de que Joe Perry (Aerosmith), Vince Neil (Mötley Crüe) y Lou Gramm (Foreigner) tocan en tu nueva banda, el campamento de fantasía Rock ‘n’ Roll Fantasy Camp de Las Vegas puede hacer que ambos sueños se conviertan en realidad, si tienes 5.000 dólares en tu cuenta bancaria de la vida real para financiarlo. 

Durante los últimos años, un movimiento musical vagamente conectado comenzó a germinar en los dormitorios y salas de estar bilingües de todo el sur de California. Inspirado por las híbridas baladas vintage y canciones de amor conmovedoras -aunque no comprometido específicamente con estas- el sonido es impulsado por jóvenes cantantes latinxs que recurren a los viejos tiempos en busca de inspiración.

En el norte de Pasadena, Jasper Bones, de 21 años, crea sus autodenominados sonidos de “soul ondulante” -y versiones de canciones de Ritchie Valens- para una base de fanáticos cada vez más devotos. El artista recientemente agotó las localidades para un concierto en el Roxy del Sunset Strip.

La estrella del pop, Ariana Grande, apareció en Chicago con su ídolo Barbra Streisand en su dúo sorpresa “No More Tears (Enough Is Enough)” (No más lágrimas (Ya es suficiente)).
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La etiqueta de “soul ondulante” de Bones podría conferirse a un buen número de artistas que mezclan estructuras de canciones clásicas con letras suaves y amables, cantadas en inglés y español; casi pensadas para no molestar al resto de la familia.

En Koreatown, Ámbar Cruz, de 18 años, quien graba bajo el nombre artístico de Ambar Lucid, aprovechó la atención obtenida por su éxito en SoundCloud “Letter to My Younger Self” para crear R&B analógico hacia una nueva generación. Las hermanas Emily y Sheyla Rosas, de San Marcos, California, de 22 y 17 años respectivamente, se presentan como el Dueto Dos Rosas y vienen lanzando un repertorio constante de impactantes interpretaciones armonizadas de oscuras rancheras mexicanas clásicas. Su próximo proyecto es componer y cantar canciones bilingües, con un estilo similar.

LALIFF se estrena con el documental híbrido “The Infiltrators”, de Cristina Ibarra y Alex Rivera, que ganó dos premios cuando se estrenó a principios de año en Sundance.

El más famoso en los últimos tiempos, el artista pop Cuco, de 21 años, se convirtió en un éxito viral en 2017 gracias a su versión del clásico instrumental de Santo & Johnny Farina “Sleepwalk”, de 1959, y firmó un contrato de siete cifras con Universal Music.

La semana pasada, el álbum debut de Cuco, “Para mí", entró en la lista de álbumes de Billboard en el número 94.

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Una muestra estelar de esta evolución, que incluye a Dueto Dos Rosas y Los Retros, se presentará en el festival anual de música ¡Viva! Pomona, una fiesta comunitaria del Inland Empire que celebra la avalancha de sonidos del underground latinxs salidos de la región.

Quizás el hecho más notable sea que el apuesto joven cantante de norteña Ed Maverick, cuyas dulces interpretaciones en español lo impulsaron a las listas mexicanas, hará su primera actuación en Estados Unidos. Pobre del ejecutivo de la música que no esté sintonizado con la frecuencia del ¡Viva!

Aunque no llega a ser Coachella, el encuentro, del 24 al 25 de agosto, se ha convertido en una incubadora para jóvenes y talentos veinteañeros, menos interesados en el pop latino rítmico y en su contraparte estadounidense y más en hurgar en las cajas de discos de sus padres e incluso abuelos.

“La cultura está inculcada con esa música, lo sepas o no”, afirma Raúl Campos, programador y DJ de KCRW, quien creció hablando español antes de aprender inglés. “Lo escuchas y quedan en tu subconsciente estos artistas de antaño que son tradicionales y clásicos. Es muy fácil que ello se traslade a la música”.

Sentado a una mesa de picnic en el patio trasero de la casa en la que creció, Bones duda mientras trata de caracterizar el sonido que escucha emerger del sur de California. “Es nuevo pero al mismo tiempo nostálgico; eso contribuye como motivo de su aparición”.

En el amplio patio está el garaje de sus padres, que se está convirtiendo ahora en el futuro espacio de trabajo y vivienda de Bones, quien ahora graba tanto en su habitación azul como en el estudio de un amigo, en el valle de San Fernando.

El artista, de herencia mexicana y guatemalteca, lidia desde su música con lo que él llama “la lucha constante de ser demasiado estadounidense para la familia tradicional, pero también demasiado mexicano o guatemalteco para la sociedad estadounidense de hoy en día”. Así, funcionó perfectamente bien como parte del ¡Viva! Pomona de 2018.

Mientras trabaja en su primer material nuevo desde su EP “Cruise Control”, lanzado en noviembre pasado, Bones cita a los sencillos clásicos de Motown como una influencia clave en su obra. “Lo que nuestros padres y abuelos escuchaban es totalmente transparente en lo que componemos ahora”.

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Esa vibra que conecta las culturas no es nueva, pero impregna “Oscuridad”, el éxito revelación del artista, en 2017, que suena con un estilo de casual fluidez. El apuesto joven canta, con versos en español e inglés, sobre un deseo de amor que “me muerde el corazón y me consume”, y lo hace con el acompañamiento de una guitarra eléctrica rasgada al estilo samba, sin mucho más. La canción recientemente superó el millón de escuchas en Spotify.

Para llegar a su sonido, Tapia, de Los Retros comenzó por realizar una ingeniería inversa de sus canciones favoritas de hip-hop y dance, hasta descubrir el material fuente sampleado (muestreo), dice, sentado a una mesa en El Taco de México, en el centro de Oxnard. Este multiinstrumentista, que vive con sus padres y hermanos a una milla de distancia, aprendió a tocar la batería y la guitarra en su dormitorio, que es también la sala de estar de su casa.

Después de haber aprendido de forma autodidacta técnicas básicas de grabación, Tapia formó su equipo con una vieja grabadora de cuatro pistas y un software de uso libre, y se puso a trabajar. Su epifanía fue: “Puedo hacerlo yo mismo. No necesito de otra gente para realizarlo. Lo tengo todo aquí en casa”.

Su primer lanzamiento, “Retrospect”, acaba de editarse por el sello Stones Throw, de Highland Park. Con seis temas tranquilos sobre varios tópicos del amor, la lujuria y la soledad, el disco mezcla líneas de guitarra casuales, una percusión amortiguada y teclados de segunda mano. El resultado son canciones que hacen referencia al doo-wop (“Never Have Enough”) y suenan a lo que la leyenda de los oldies, Art Laboe, podría haber usado durante un baile lento para un sábado por la noche (“Nostalgic Vibrations”).

Llegada desde Nueva Jersey, Ambar Lucid, canta en dos idiomas y compone letras con base en su experiencia como mexicoamericana de primera generación, cuyo padre fue deportado cuando tenía cinco años. Después de tener contacto con su primera guitarra acústica, en el garaje de un pariente, a los 11 años de edad, comenzó a compartir versiones de temas de Sia, Radiohead, Pierce the Veil y Selena Gomez.

“La música siempre fue mi manera de hacer frente a las cosas”, afirma Lucid, sentada en su espacio de escritura en su departamento de Koreatown, “y quería hacer algo para retratar mis sentimientos un poco más”. La joven artista escribió su primera canción a los 15 años y, cuenta, “sentí una oleada de satisfacción creativa. Nunca me había sentido tan bien haciendo algo. Pensé, ‘voy a seguir adelante con esto’”.

Lucid las grabó en privado: “Literalmente me sentaba en la bañera con mi guitarra y grababa los temas en un memo de voz”. Después de subir algunos de ellos a SoundCloud, notó que desconocidos la escuchaban. Muchos de ellos la contactaron cuando ella subió “A Letter to My Younger Self”, una confiada oda a la paciencia y el destino. Lo mismo le ocurrió a muchos artistas independientes que han tenido éxito en la plataforma, que les permite encontrar su audiencia sin pasar por los guardianes de la industria. Si, al igual que Cuco, acumulan suficientes fanáticos, la puerta se abre sola.

Entre quienes escuchaban a Lucid había algunos espíritus afines de la costa oeste, y después de visitar Los Ángeles junto con su madre, ella argumentó a favor de dejar la preparatoria, aprobar su examen de desarrollo de educación general (conocido como GED) y mudarse, narra, para encontrar “la libertad creativa que podía tener aquí”.

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Después de cruzar el país, el año pasado, Lucid se unió a una comunidad que quería -como dice Jaz Vargas, de Mija Management- “fomentar a los creativos latinxs. Y eso ni siquiera es exclusivo para las personas morenas, sino como un espacio general que lo alentara”.

El domingo, Kali Uchis -la cantante y compositora nominada al Grammy-, Cuco, Jasper Bones, Ambar Lucid y otros, tocarán en un espacio particularmente destacado: el Central Park de Nueva York, como parte de la serie de conciertos SummerStage. Un beneficio para apoyar a organizaciones sin fines de lucro de derechos de los inmigrantes, el evento de alto perfil, llamado Selena for Sanctuary, es una de varias iniciativas para beneficiar a los afectados por las estrictas políticas de inmigración del gobierno. El año pasado, un evento similar tuvo lugar en el Lincoln Center.

El concierto es un indicio para Bones de que tuvo razón al confiar en su instinto. Hace menos de tres años, dice, señalando a su vieja camioneta, “literalmente iba al estacionamiento en ese Volvo -aún no tenía mi auto nuevo- y simplemente me sentaba en la parte de atrás y tocaba la guitarra en la escuela, porque no quería que mis padres supieran que no iba a clases”.

Desde entonces, sus padres han aprobado su trayectoria profesional. Bones ya no tiene que interpretar su música desde el asiento de un vehículo. En cambio, se ha enfocado a tiempo completo en traer al mundo esa mezcla de sonidos que le atraviesan la cabeza. “Está bien que no encaje en una sola categoría”, concluyó, “y últimamente, muchos otros chicos que están en el mismo carril se sienten orgullosos de ello. Sólo estamos haciendo algo que es nuestro”.

¡Viva! Pomona

Cuándo: 24 y 25 de agosto, 4:30-11:30 p.m.

Precio: $25 por día

Información: VivaMusicFestival.com

Viva! Pomona

When: Aug. 24 and 25, 4:30-11:30 p.m.
Price: $25 per day
Info: VivaMusicFestival.com


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