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Las consecuencias de la brutalidad policial son tratadas de modo original en esta cinta del PANAFEST 2019

Una escena de "Intolerance: No More", que forma parte del programa del Festival Internacional de Cine Panameño en Los Ángeles.
(Walter Giordani)

Sergio Guerrero no es nuevo en este juego. Además de haber sido uno de los guionistas y productores de “Un día sin mexicanos” (2004), la exitosa película de Sergio Arau que se inmiscuyó con éxito en las discusiones sobre el tema migratorio, el nativo de Ciudad de México ha participado activamente en otras producciones.

“Llegué a asociarme con [la famosa actriz uruguaya] Bárbara Mori para llevar a cabo su regreso a la televisión tras siete años de ausencia, que se plasmó en ‘Dos lunas’, una serie sobre salud mental que se vio a través de MundoFox”, nos contó el escritor y director, quien logró estudiar en la USC luego de ser rechazado dos veces gracias a una contundente carta que él mismo le escribió a la administración de dicho centro de estudios y en la que dejaba en claro que la falta de latinos en su escuela de cine mostraba síntomas de racismo. “Y también estuve involucrado en la serie [protagonizada por ‘El Dasa’] ‘El Vato’”.

Pero su debut como director de ficción en el largometraje llega ahora con “Intolerance: No More”, una contundente película que se exhibirá este sábado a las 7.15 p.m. en el Downtown Independent (251 S Main St., Los Ángeles, CA 90012) como parte de la quinta edición del Festival Internacional de Cine Panameño en Los Ángeles, y que a pesar de no ser una recreación de un hecho específico de la vida real, se siente como si lo fuera.

“Estaba viendo por televisión la noticia de una mujer afroamericana que era perseguida por la policía, y me di cuenta de que el narrador del canal asumía simplemente cosas -como decir que ella era peligrosa- con el fin de incrementar el rating”, retomó nuestro entrevistado. “Comencé a investigar sobre la brutalidad policial y descubrí que 175 personas habían sido afectadas por ella en California durante el año anterior, lo que nos convertía en el estado con más casos de este tipo en todo el país”.

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Carlos Carrasco es director del Festival Internacional de Cine Panameño, (PIFFLA por sus siglas en ingles) que hoy viernes inicia su quinta edición con la representación de 11 países y más de 40 películas

“Una vez que encontré el concepto para la historia, tenía que decidir cómo iba a contarla sin el apoyo económico de un estudio; y fue entonces que se me ocurrió no usar ninguna cámara profesional, sino las de los celulares, las que se llevan en el pecho y en el cuerpo, las de los establecimientos comerciales y las de los conductores de taxi”, prosiguió. “Metí todo eso dentro de la historia, lo que dio como resultado un lenguaje cinematográfico muy original y se convirtió de inmediato en un comentario sobre ‘Big Brother’, en el modo en que somos constantemente observados en la actualidad”.

Pese a la falta de presupuesto, el filme tiene escenas que insinúan las posibilidades de una producción mucho mayor, lo que se logró con una eficaz combinación de tomas nuevas y de material de archivo. “El rodaje duró 10 días, porque todo era pagado con mi tarjeta de crédito”, precisó Guerrero. “Y los sets eran de 360 grados, lo que significa que yo daba la orden de iniciar la toma y me escondía para no ser captado por alguna de las 20 cámaras empleadas. Rompí muchas de las reglas habituales en una filmación”.

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El relato tiene al frente a Lucretia (Paulette Patterson), una joven madre afroamericana que es intervenida de manera agresiva e innecesaria por un policía mientras se traslada por las calles de Sherman Oaks, y que se encuentra luego acusada de haberle disparado al mismo agente. En el camino, es ayudada de algún modo por Lola (Lizza Monet Moráles), una ‘influencer’ latina que aprovecha sus contactos con la fugitiva para atraer millones de seguidores a sus transmisiones de Facebook en vivo.

“Lola es interpretada por una ‘youtuber’ real que llegó tarde al casting, pero que apenas lo hizo no dejó de hablar; me di cuenta de inmediato de que ella era la persona adecuada para el papel”, recordó Guerrero, quien buscó diversidad al presentar un universo multicultural en el que aparecen también asiáticos y, por supuesto, blancos anglosajones, como es el caso del policía afectado (Drew Wicks) y de su compañera Sarah (Christina Morrell).

Sergio Guerrero es el director de la cinta.
(TODD CHENEY)

“Soy mexicano y me identifico con las minorías”, explicó Guerrero. “No hay que olvidar que el problema de la brutalidad policial afecta incluso más a los latinos que a los afroamericanos; 55% por ciento de sus víctimas son latinos y 45% afroamericanos. Lo que pasa es que los segundos están más organizados para protestar, mientras que nosotros no hacemos a veces ni siquiera las denuncias correspondientes”.

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Para este cineasta, la intención principal del filme (que se encuentra todavía en busca de distribución para su exhibición comercial) es generar cuando menos un poco de conciencia social. “Esto es algo que ha venido sucediendo en todo Estados Unidos”, afirmó. “Se tiene que entrenar de otro modo a las fuerzas policiales, y nosotros como sociedad debemos estar preparados para estos casos, porque se trata de un problema muy complejo”.


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