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La Virgen de Guadalupe regresa a la pantalla en dos idiomas

Guillermo Ivan (der.) en una escena de "Lady of Guadalupe".
Una escena de la nueva cinta, que se estrena en salas este fin de semana.
(Cortesía)

Este viernes, los Maya Cinemas de California se convertirán en escenario inicial de exhibición de “Lady of Guadalupe” (“Nuestra Señora de Guadalupe”), una película hecha originalmente en inglés que, sin embargo, se podrá apreciar también en una versión doblada al español una vez que se encuentre disponible en el formato de Video On Demand, a partir del 6 de abril.

En ella, Guillermo Iván interpreta dos papeles: el primero es el de John Martínez, un mexicoamericano de los tiempos actuales que se desempeña como reportero, y el segundo es ni más ni menos que el de Juan Diego, el indígena chichimeca del siglo XVI que, según las creencias católicas, fue testigo de tres apariciones de la Virgen en un cerro de Tepeyac.

“Este ha sido uno de los mayores retos de mi carrera, porque me atrevería a decir que la figura de Juan Diego es iconográfica para todos los latinos, no solamente para los mexicanos”, nos dijo recientemente el actor, que vive en Estados Unidos desde hace varios años. “Es una especie de Nelson Mandela o Mahatma Gandhi, porque más allá del aspecto de la fe, fue un indígena que vivió la etapa transitoria de la Conquista, cuando la zona mexica estaba en guerra”.

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“Miles de indígenas eran obligados a trabajar de manera excesiva, y había rebeliones al mismo tiempo. Juan Diego fue una figura que de una u otra forma unificó a los dos bandos, a través de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, y lo hizo a través de la paz, porque tenía una forma de ver el mundo muy interesante, a pesar de pertenecer a una familia que provenía de un linaje de guerreros”, agregó el intérprete, quien además de haber tenido un papel estelar en la exitosa telenovela “Al otro lado del muro”, ha sido visto en películas como “Vantage Point” y “El evangelio de las maravillas”.

En relación al personaje de John Martínez, Iván afirmó que uno de los grandes logros de la película es el paralelismo establecido entre este indígena tan particular y un hombre estadounidense de la actualidad (que es parte de la ficción).

“John está atravesando una crisis de identidad que existe realmente en muchos latinos de segunda o tercera generación que se olvidan de sus raíces y hasta se sienten avergonzados por algunas cosas de nuestra cultura”, precisó el actor. “No se da cuenta de que su mayor valía es justamente ser genuino, ser lo que es, algo que tendrá que aprender a partir del momento en que le dan una asignación periodística relacionada a la Virgen de Guadalupe”.

“En medio de esa investigación y de los problemas que se le presentan, comienza a verse a sí mismo como Juan Diego y a identificarse con ese personaje, lo que hizo que nuestro director Pedro Brenner decidiera que ambos fueran interpretados por el mismo actor”, prosiguió Iván.

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La cinta, que se filmó casi completamente en Nuevo México, está evidentemente dirigida a quienes son ya devotos de la ‘Guadalupana’, y es probable que ellos mismos sean únicamente quienes se animen a verla, ya que, si es apreciada desde una perspectiva diferente a la de la fe católica, se puede prestar a cuestionamientos que parten no solo de los recursos ficticios empleados para recrear la vida de Juan Diego (lo que es de hecho una práctica habitual en el cine no documental), sino también del rol heroico otorgado a un personaje que, según el guion mismo de esta cinta, fue acusado por miembros de su comunidad de ser un traidor y un colaborador de los invasores.

Y esto no incluye, por supuesto, la decisión de hacer que las apariciones luzcan como hechos auténticos. “Una de las virtudes que tiene la película es que termina por no tomar partido, y esa la universaliza, la vuelve accesible para cualquier ser humano en el mundo, sin importar su religión, su cultura y sus creencias”, opinó en cambio Iván cuando le planteamos la interrogante.

“El mensaje principal es la fe y la esperanza, y uno decide en qué poner su fe y su esperanza”, agregó. “Personalmente, yo no defino necesariamente la fe y la esperanza desde el punto de vista religioso. Para mí, la fe es la virtud de poder ver lo que no se ve, o poder saber a través de tu intuición que hay algo más, porque no somos entes separados, sino partes de un todo”.

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En palabras de Iván, la Virgen de Guadalupe es incluso un símbolo de nacionalidad, y lo prueba al recordar que, durante la Independencia de México -que se dio tres siglos después de los sucesos de Tepeyac-, el sacerdote rebelde Miguel Hidalgo no tomó como estandarte la bandera de México, sino la imagen de este icono religioso.

“Eso te habla del peso que tiene también como símbolo social”, comentó. “En la película, John Martínez no rechaza solo el aspecto religioso [de la historia], sino todo lo que rodea a la cultura de la que proviene, y a partir de lo que le pasa y de sus circunstancias, decide creer en algo. Nunca indicamos en qué. Y eso hace que esto no sea una propaganda”.


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