La apuesta peruana para el Oscar tiene relevancia histórica y social

Una escena de la cinta peruana "Manco Capac".
(V&R Films)
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‘Manco Capac’, de Perú, ha sido aprobada por la Academia para su consideración en el Oscar

Aunque la producción cinematográfica de Perú ha crecido de manera considerable durante los últimos años debido a las posibilidades ofrecidas por los formatos digitales y la difusión cada vez más grande de trabajos generados fuera de la capital, la misma nación andina ha tenido una presencia mínima en la competencia del Oscar.

De hecho, hasta el día de hoy, y a pesar de haber presentado numerosas propuestas ante la Academia de Hollywood desde fines de los ’60, Perú solo ha logrado una nominación en el evento, obtenida por “La teta asustada” (2009), de Claudia Llosa, dentro de la categoría de Mejor Película en Idioma Extranjero, llamada ahora Mejor Película Internacional.

Es en este mismo rubro donde pretende posicionarse “Manco Capac” (llamada “Powerful Chief” en inglés), un largometraje que acaba de ser incluido por la Academia en su lista de cintas aptas para la consideración en el rubro arriba descrito, lo que significa que tendremos que esperar hasta el 21 de diciembre para saber si figurará en la ‘shortlist’ de 15 títulos y, en el caso de que lo haga, hasta el 8 de febrero para confirmar que sea nominada.

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Uno de los aspectos más interesantes de “Manco Capac” es que responde justamente a la reciente clasificación de ‘cine regional’ de la que hablamos ya al ser una obra originaria de Puno, una ciudad de los andes que, a pesar de ser reconocida mundialmente por la presencia del Titicaca (el lago navegable más alto del mundo) y por la abundancia de sus expresiones folklóricas, tiene altos índices de pobreza y parece encontrarse a un mundo de distancia de Lima.

En ese sentido, se trata de una propuesta diferente en el sentido de que las instituciones culturales peruanas han favorecido habitualmente a las creaciones provenientes de la capital, al menos en términos de autoría, mientras que el presente filme fue no solo dirigido y coescrito por el puneño Henry Vallejo, sino que contó con la participación de sus hermanos en varios puestos importantes y atravesó un proceso ciertamente heroico, porque, debido a problemas económicos y el retiro intempestivo del actor principal que había sido inicialmente designado, tardó cerca de una década en realizarse.

Sin embargo, fuera de cualquier consideración social, la película se erige como una obra definitivamente valiosa en el más puro plano fílmico y expresivo. Se encuentra libre de grandes florituras visuales, sí, pero está muy bien filmada, con una puesta en escena que puede parecer funcional pero que termina siendo incluso contemplativa, mientras sigue al personaje de Elisbán (Jesús Luque), un joven proveniente de una zona rural que busca trabajo en medio de una gran ciudad provinciana que lo recibe frecuentemente con indiferencia (tanto por parte de personas de escasos recursos como de gente más acomodada), pero que le brinda a cambio grandes espectáculos callejeros de música, danzas y fuegos artificiales.

En el 2006, mientras se encontraba completando una maestría de cine en la Universidad de Columbia -tras haber estudiado en su ciudad natal de Lima-, Melina León recibió una llamada de su padre, el reconocido periodista Ismael León.

Además de no tener estudios superiores y de haber crecido en un medio en que el quechua es la lengua dominante, Elisbán es un muchacho tímido y de ademanes contritos que ha llegado prácticamente sin dinero a Puno, lo que complica todavía más su situación al momento de buscar trabajo; pero sus ganas de sobresalir y su ética de trabajo parecen ser indesmayables, incluso cuando se enfrenta a empleadores temporales que se niegan a pagarle por lo que ya ha hecho o prescinden de sus servicios tras una sola jornada de labores.

Claro que “Manco Capac” (que tiene diálogos en español y en quechua) no es una historia de buenos y malos; en la mayoría de los casos, las reacciones de quienes rodean al protagonista en su periplo provienen de motivos coyunturales o de supervivencia, y aparecen por aquí y por allá personajes que tratan de ayudarlo de manera desinteresada. Curiosamente, pese a su procedencia indígena, Elisbán (interpretado por Luque con una naturalidad impresionante) no es mostrado como objeto de racismo, lo que tiene que ver probablemente con el escenario en el que se desarrolla la historia.

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En cierto momento, el relato llega a un punto intencionalmente repetitivo debido al ciclo de decepciones en el que se encuentra inmerso su protagonista, haciendo temer que todo concluya con esa suerte de miserabilismo facilista que se emplea de manera frecuente en el cine latinoamericano cuando se plantean casos de desigualdad social. Pero -y no vamos a ‘spoilear’ nada- Vallejo se las arregla incluso en ese momento para sorprendernos con un giro que será motivo de discusión, y que le da una dimensión distinta a lo que parecía ser una línea narrativa sencilla y transparente.

Otro momento del filme.
(V&R Films)

“Manco Capac” tendrá un recorrido difícil en la ruta hacia el Oscar. Este año, las posibilidades de nominación favorecen enormemente a títulos como “Drive My Car” (Japón) -que muchos consideran la mejor película del año, más allá de esta categoría-, “The Worst Person in the World” (Noruega), “A Hero” (Irán) e incluso “Noche de fuego” (México) -que se puede ver actualmente en Netflix-.

Pero en un reciente artículo de pronósticos sobre las opciones de estos trabajos internacionales, Variety le da ha dado esperanzas, colocándola en un cuarto nivel de posibilidades que podría hacerse realidad. Habrá que ver.