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Netflix, atraído por el talento, impulsa la producción en México de 50 películas y series

Netflix

“La Casa de las Flores” es una de las docenas de producciones de Netflix que se filman en México. Su creador, Manolo Caro, está detrás de la cámara. 

(Javier Ávila / Netflix)

Manolo Caro gritó “Corte”, se levantó de la silla del director y atravesó las puertas batientes de la cocina. Allí dio a los actores, Darío Yazbek Bernal y Arturo Ríos, sus notas sobre una escena de la segunda temporada de “La Casa de las Flores”: dónde deben pararse, qué frase debe ser pronunciada sin expresión, dónde evitar un eco de palabra.

La huella artística de Caro se podía sentir en todas partes dentro del set, en las líneas del diálogo inteligente, en las salas de color verde selva, vino y malva, en las impresiones gráficas de pájaros y flores que rayaban en lo psicodélico.

“La Casa de las Flores”, es una de las 50 películas y series que Netflix está produciendo o coproduciendo en México, convirtiendo al país en uno de los territorios internacionales más activos para el gigante del streaming con sede en Los Gatos, California.

“La riqueza de talento delante y detrás de la cámara, en México, fue clave en la decisión de comenzar nuestra estrategia de producción local... hace cuatro años”, dijo Ted Sarandos, director ejecutivo de Netflix, en un evento publicitario en la Ciudad de México el mes pasado.

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Mientras que los servicios de streaming en español han estado disponibles en el pasado, como FilminLatino y HBO Latino, la decisión de expandir radicalmente el contenido original en México marca el inicio de una nueva era para los cineastas y actores mexicanos, así como para el público que pronto verá su trabajo. Televisa Studios, también uno de los principales actores de contenido original en español, anunció el año pasado una asociación con Amazon Prime, para crear contenido original, después de lanzar su propio servicio de streaming llamado Blim en 2016, aunque también trabaja con Netflix.

Los proyectos de Netflix incluyen cuatro nuevas películas, incluyendo una comedia musical inspirada en las canciones de Pedro Infante, una serie de documentales sobre el ejecutivo fronterizo producidos por Gael García Bernal y una serie sobre la leyenda tejana Selena. El aumento es sustancial: a partir de 2017, sólo se realizaron siete producciones de Netflix en el país. Todas las series originales estarán disponibles para los suscriptores de Netflix en todo el mundo.

Erik Barmack, quien dejó Netflix, a principios de este mes, para comenzar su propia compañía de producción después de servir como vicepresidente de contenidos originales internacionales, dijo que más que volumen, estaba enfocado en la calidad del contenido que se estaba creando en México.

“Podemos profundizar tanto en nuestro desarrollo porque hay mucho talento”, dijo Barmack, citando a Alfonso Cuarón, Salma Hayek y Diego Luna como ejemplos de colaboradores recientes. El propio Luna bromeó recientemente en el evento publicitario de Netflix en México unos días antes de los Oscar de que “nunca había habido tantos nombres mexicanos mal pronunciados en ese programa”.

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(La nueva líder de series internacionales originales de habla no inglesa será Bela Bajaria, antes vicepresidenta de contenido).

La película “Roma” de Cuarón, que ganó tres Oscars el mes pasado, demuestra el éxito de la compañía en llevar una historia mexicana con actores, directores y equipo mexicano a una audiencia internacional que superó con creces el alcance de un estreno tradicional (la película fue transmitida a los 139 millones de suscriptores de la compañía y en 1.400 pantallas de cine en todo el mundo). Pero también son notables los programas que presentan talento mexicano que podría ser totalmente desconocido para los espectadores internacionales.

Los suscriptores de Netflix conocieron al actor Luis Gerardo Méndez a través de “Club de Cuervos”, una comedia sobre un equipo de fútbol profesional en el norte de México. La querida actriz y cantante de telenovelas, Verónica Castro, fue llevada a sus hogares en “La Casa de las Flores” de Caro, una comedia oscura sobre una familia disfuncional de la alta sociedad en la Ciudad de México.

“Club de Cuervos”, fue la primera producción original de Netflix en México, a partir de 2014. Barmack recordó su asombro cuando vino aquí un año después de su lanzamiento y vio en las calles camisetas de “Club de Cuervos” de fabricación local. El año pasado, también las vio en Hollywood.

Más de la mitad de la audiencia de Netflix es ahora internacional, y las suscripciones internacionales superan con creces a las nacionales. En el último trimestre de 2018, la compañía añadió 1.5 millones de suscriptores en Estados Unidos y 7.3 millones de suscriptores internacionales, un aumento récord. Los ejecutivos de Netflix se negaron a revelar el número de suscriptores en México.

“¿Qué tengo qué hacer para proponer algo a Netflix?” Luna le preguntó a Sarandos en el evento de publicidad en la Ciudad de México el mes pasado. La pregunta estaba seguramente en la mente de muchos cineastas de todo el mundo.

“Las cosas que son muy relevantes en el territorio nacional y las más propensas a trascender, son una gran ventaja”, respondió Sarandos. Este año se abrirá una nueva oficina en la Ciudad de México, con sus propios ejecutivos de contenido y equipos de marketing y relaciones públicas. La empresa ya tiene oficinas en Singapur, São Paulo y Tokio. “Ahora añadiremos a la Ciudad de México a esa lista”.

Barmack, que se centró en el desarrollo de series en el extranjero, dijo que se enfocó en encontrar cineastas como Caro, que cuentan historias muy locales de manera original, pero que hasta ahora no han tenido los recursos para crear una serie con libertad artística. Si bien los temas universales son importantes, cuanto más particular es la historia para un lugar, más probable es que encuentre una audiencia, a menudo una que trascienda el país y el idioma.

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“Todos somos fans del cine internacional”, dijo Barmack, “así que cuando pensamos en series, nuestro punto de partida es: “¿Quién haría una película interesante de siete, ocho o nueve horas? Cuando Caro fue contactado por Netflix en 2015, después de hacer varios largometrajes, la compañía le ofreció esa oportunidad.

“Era una propuesta increíble que ninguna persona creativa podía rechazar”, recordó Caro. Rápidamente, sugirió una serie sobre una familia adinerada empeñada en mantener las apariencias ante todo el mundo.

La decisión de Barmack de acercarse a Caro le cambió la vida al cineasta. En México, una serie como “La Casa de las Flores”, que trata temas como la homosexualidad y el suicidio de manera directa, probablemente nunca se habría hecho para la televisión local.

“Son temas arriesgados, temas que tal vez en la televisión abierta parecerían demasiado fuertes”, dijo. “Creo que ‘La Casa de las Flores’, tal y como se ha hecho, no podría ser transmitida por televisión abierta porque hemos arriesgado y sobrepasado los límites, y con esta serie no hemos creado algo que fuera apropiado para los niños”.

“La Casa de las Flores”, tiene un gran número de seguidores en México y Estados Unidos, pero también ha sido muy bien recibida por millones de personas en Portugal, Rumania, Holanda e Israel. El programa ha sido renovado por dos temporadas más.

Caro dijo, que su mejor consejo para otros aspirantes a cineastas en México, sería trabajar con honestidad e integridad artística si quieren captar la atención de Netflix, en lugar de tratar de proponer un concepto basado en las tendencias. “Lo importante es que el contenido sea auténtico”, dijo Caro.

Mientras que México ha exportado por mucho tiempo una gran cantidad de talento en la industria cinematográfica, cinco de los seis últimos premios Oscar a mejor director han ido a los cineastas mexicanos Cuarón, Alejando Iñárritu y Guillermo del Toro, muchos de estos creativos han trabajado históricamente en el extranjero. Ahora que se están haciendo más producciones en México, las producciones como las de Caro, se están enfrentando a una escasez de miembros experimentados de personal.

“Tenemos que cuidar a nuestro personal y mantenerlo cerca”, dijo. A corto plazo, eso presenta un problema, pero a largo plazo, es una oportunidad: “Sabemos que vamos a generar mucho trabajo y nuevas posibilidades para tener más productores, técnicos y cinematógrafos que antes”. Actualmente, en el equipo de “La Casa de las Flores” todos son mexicanos.

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Trabajar en México no está exento de desafíos. En 2017, un buscador de locaciones para “Narcos: México” fue encontrado muerto a tiros. Netflix hizo un análisis de seguridad en el período posterior, pero determinó que se sentían cómodos al seguir trabajando en el país.

Dentro de la mansión que se usaba como escenario para “La Casa de las Flores”, la actividad en el interior se había vuelto silenciosa, pero afuera, en una calle vecina, una carreta hizo estallar una oferta grabada para que los residentes fueran a comprar sus tamales al estilo oaxaqueño. Perros ladraban y un taladro en una obra de construcción zumbaba en la distancia. La productora ejecutiva, Mariana Arredondo, se encogió de hombros, era imposible escapar del buffet auditivo de la Ciudad de México, incluso aquí, en un recinto cerrado. Pero ser tan específicos en el lugar fue lo que hizo que la gente se sintonizara a través de la frontera o al otro lado del océano.

“La gente de todo el mundo está acostumbrada a ver cosas subtituladas y dobladas, sólo buscan historias”, dijo Barmack. “No están pensando, ¿qué viene de los Estados Unidos?, Sólo están preguntando, ‘¿Cómo encuentro las cosas más interesantes de todo el mundo?’”.

Si quiere leer este artículo en inglés, haga clic aquí


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