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Guatemala sepulta docenas de muertos sin identificar

Tumbas recién cavadas para víctimas de COVID-19 en el cementerio de la Verbena, en la Ciudad de Guatemala.
Tumbas recién cavadas para víctimas de COVID-19 en el cementerio de la Verbena, en la Ciudad de Guatemala, el martes 28 de julio de 2020.
(Santiago Billy / Associated Press)

Docenas de víctimas de COVID-19 están siendo enterradas anónimamente en Guatemala

Los hospitales guatemaltecos dicen que han tenido que enterrar a docenas de víctimas de COVID-19 que no han sido identificadas, y un hospital está creando archivos con la esperanza de que una vez que pase la pandemia, sus familiares vengan a buscarlos.

Los trabajadores de uno de los hospitales públicos más grandes del país han comenzado a fotografiar pacientes que llegan solos y demasiado enfermos para dar sus datos personales. Los que mueren sin identificar se colocan en bolsas para cadáveres con ventanas transparentes sobre las caras en caso de que finalmente lleguen los familiares.

El protocolo de salud pública establece que si una persona fallece en una pandemia debe ser sepultado a lo sumo luego de seis horas de su muerte, lo que complica la situación.

Hasta el miércoles, las autoridades de salud guatemaltecas registraban 47.605 casos y 1.800 fallecidos.

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La primera víctima de COVID-19 en ser enterrada en una de las fosas solamente identificada con un número fue una mujer de aproximadamente 26 años.

Byron Fuentes, director de la Dirección de Administración de Cementerios Públicos del Ministerio de Salud Pública, dijo que hasta ahora nadie ha reclamado a ninguno de los 41 hombres y 22 mujeres enterradas como “XX”.

El Hospital declinó comentar sobre el trato de los fallecidos sin identificar.

En el Hospital Roosevelt, el jefe de patologías Luis Chávez dijo que buscan formas para que familiares puedan identificar en el futuro a algún fallecido.

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Los californianos de color tienen muchas más probabilidades de infectarse o morir por el coronavirus. El aumento más reciente de casos exacerba esas desigualdades.

Agregó que empezaron a usar las bolsas con ventanas con la esperanza de que los familiares llegaran en cualquier momento antes de ser enterrados y tuvieran la oportunidad de identificar a alguno porque por razones de salud las bolsas no pueden abrirse.

“Tuvimos hace unas semanas el caso de una persona que llegó en un taxi. Era una mujer, la ingresaron al hospital y falleció. Esta mujer fue llevada a la morgue como ‘XX’. Nosotros rompimos el protocolo para esperar a algún familiar”, relató.

El cuerpo de la mujer fue metido en una de esas bolsas y a través del espacio transparente se le tomó una fotografía con la cual la familia pudo identificarla, dijo el galeno.

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El hospital empezó a usar un contenedor frío para guardar por varias horas más algunos cuerpos debido a que muchas familias no pueden llegar dentro de las seis horas que establece el protocolo.

Para identificar a una persona, el hospital podría extraer las huellas de la persona fallecida y hacer un cotejo con el Registro Nacional de las Personas (Renap), pero la vocera Heydi Melgar aseguró que la institución sólo hace identificaciones con orden de un juez y por requerimientos de la fiscalía y medicina forense.

Salud

The Associated Press tuvo acceso a un acta de defunción emitida por el Renap de una persona enterrada como “XX”. Se trataba de una mujer de 52 años, según el registro. En el espacio donde debe aparecer su nombre y apellido colocaron “-XX XX, XX XX-”, en género: femenino, en su estado civil y profesión: No consta. La causa de su muerte fue síndrome de distrés respiratorio agudo y COVID-19.

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Por ahora, las víctimas no identificadas de COVID-19 están enterradas en un área designada en lo profundo del cementerio Verbena de la capital. Rodeadas de árboles y cerca de un asentamiento de viviendas improvisadas, las tumbas sin adornos simplemente están marcadas con un número.

Las autoridades estiman una edad, registran el sexo y el hospital donde llegaron los enfermos. Los familiares tendrían que proporcionar información que coincida con esos detalles limitados, dijo Fuentes. Incluso así la confirmación sería complicada.

“La ley establece que cuando alguien muere por una enfermedad en cuarentena, no puede ser exhumado”, manifestó. “La misma ley nos da una excepción, pero está bajo la orden de un juez; y el juez sería el responsable”.

“Desde que comenzamos a enterrar no hemos recibido ninguna solicitud de nadie que busque a su familiar”, afirmó Fuentes.

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