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En toda América Latina, se están flexibilizando las restricciones al aborto

Thousands of pro-choice activists outside Congress in Buenos Aires, Argentina.
Miles de activistas a favor del derecho a decidir, incluidos grupos feministas de EE.UU y Chile, agitan sus icónicos pañuelos verdes frente al Congreso en Buenos Aires, Argentina, el 19 de febrero de 2020.
(Natacha Pisarenko / Associated Press)

Una sentencia judicial en México es la última victoria de los defensores del derecho al aborto en América Latina. Pero el aborto legal sigue sin estar disponible para la mayoría de las mujeres.

Un fallo histórico de la Corte Suprema de México la semana pasada es la última de una serie de victorias para los defensores del derecho al aborto en América Latina, una región mayoritariamente católica romana que durante mucho tiempo ha tenido algunas de las leyes más restrictivas del mundo contra este procedimiento.

La gran mayoría de las mujeres de la región aún carecen de acceso a abortos legales, pero las restricciones se han levantado o relajado en los últimos 15 años en, al menos, media docena de países.

‘Esta es una lucha larga, se necesita mucho tiempo y trabajo para cambiar mentes y percepciones’, dijo Cristina Rosero, asesora legal para América Latina y el Caribe del Centro de Derechos Reproductivos, un grupo de derecho al aborto con sede en Nueva York. ‘Pero creo que estamos llegando a un punto de inflexión’.

El cambio en América Latina contrasta con Estados Unidos, donde varios estados conservadores han aprobado leyes contra el aborto en los últimos meses, y la Corte Suprema parece preparada para recortar la protección constitucional que tienen los procedimientos actualmente. Tanto en EE.UU como en América Latina, los poderosos oponentes de la legalización incluyen a: la Iglesia Católica Romana, las denominadas Cristianas Evangélicas y a los políticos conservadores.

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Pero los defensores del derecho al aborto se han visto animados por una ola de activismo feminista que se ha extendido por América Latina y el Caribe en los últimos años, sacudiendo las estructuras de poder históricamente dominadas por los hombres.

Women dance during a march in favor feminist movements
Mujeres bailan durante una marcha a favor de los movimientos feministas y contra el racismo, donde los manifestantes pidieron a las autoridades estatales que amplíen los derechos legales al aborto, en Santiago de Chile, el 25 de julio de 2019.
(Esteban Félix / Associated Press)

A través de campañas de presión política organizadas en las redes sociales y, a veces, protestas callejeras violentas, el movimiento ha logrado que los derechos a la procreación, junto con las cuestiones de la igualdad en el lugar de trabajo, la representación política femenina y los delitos contra las mujeres, estén al frente de la agenda política.

Los manifestantes, desde Chile a México, que exigen igualdad para las mujeres ahora agitan los pañuelos verdes que los manifestantes por el derecho al aborto en Argentina han ondeado como símbolos de su movimiento característico.

En enero, Argentina legalizó formalmente el aborto en las primeras 14 semanas de embarazo, luego de que el Senado aprobara una ley que permitía el procedimiento.

Los legisladores argentinos actuaron a pesar de un llamamiento del Papa Francisco, su venerado compatriota, para rechazar la expansión del derecho al aborto.

‘¿Es justo eliminar una vida humana para resolver un problema?’ preguntó el pontífice en una carta enviada a ex alumnos mientras se debatía el proyecto de ley del aborto en Buenos Aires. ‘¿Es justo contratar a un asesino para resolver un problema?’

En México, la Corte Suprema derogó un estatuto en el estado de Coahuila, que limita con Texas, que imponía penas de prisión de hasta tres años para las mujeres que se sometieron a abortos y para quienes las asistieran.

El presidente de la corte, Arturo Zaldívar, calificó la decisión como un “hito” que sienta precedentes para el país.

Hasta que se produjeron los cambios en Argentina y México, solo las naciones más pequeñas como Cuba, Uruguay y Guyana, habían despenalizado el aborto.

En otro caso potencial histórico, se espera que la Corte Constitucional de Colombia resuelva en las próximas semanas si ampliará drásticamente los derechos al aborto.

Como en muchos países de América Latina, las únicas excepciones que existen actualmente son los casos de violación, incesto, deficiencias fetales fatales y amenazas a la salud de la madre.

Abortion-rights activists outside Congress in Buenos Aires, Argentina.
Activistas por el derecho al aborto ven videos en vivo de legisladores en sesión, afuera del Congreso en Buenos Aires, Argentina, el 30 de diciembre de 2020. El Congreso aprobó un proyecto de ley que legaliza el aborto en Argentina.
(Natacha Pisarenko / Associated Press)

Antes de los cambios bruscos en Argentina y México, el giro en cuanto a la ley regional de aborto ha sido generalmente escalonado.

En abril, los jueces de Ecuador despenalizaron el aborto en todos los casos de violación. Anteriormente, solamente las víctimas de violación con discapacidades mentales podían calificar.

En Chile, los activistas inspirados por el cambio en la vecina Argentina esperan utilizar un proceso de reescritura constitucional - en curso- para ampliar el acceso. Hasta 2017, Chile prohibió, en gran medida, el aborto por completo. El cambio legislativo de 2017 permitió el procedimiento en casos de violación, fetos inviables y para salvar la vida de la madre.

El relajamiento de las restricciones en América Latina se produce cuando el debate sobre el aborto en Estados Unidos alcanza un nuevo nivel de polémica.

Este mes, en una votación de 5-4, la Corte Suprema de Estados Unidos se negó a anular una ley de Texas que prohíbe el aborto después de seis semanas, antes de que muchas mujeres sepan que están embarazadas, incluso en casos de violación o incesto.

Los magistrados dejaron en claro que no estaban decidiendo la constitucionalidad de la ley, que aún podría ser derogada. Pero la decisión planteó el fantasma de que la nueva mayoría conservadora de la corte podría eventualmente revocar Roe vs. Wade, la decisión de 1973 que garantiza el derecho de la mujer al aborto.

En América Latina, los defensores del derecho al aborto han recurrido tanto a los tribunales como a las legislaturas para promover su causa.

Los activistas a menudo han enfatizado los problemas de salud en un esfuerzo por esquivar las imponderables morales. Argumentan que debido a que las mujeres buscarán abortos independientemente de la legalidad (los procedimientos clandestinos matan a cientos de mujeres cada año en América Latina, según la Organización Mundial de la Salud), es mejor que tengan acceso a un proceso legal y seguro.

‘Nos enfocamos en cómo las mujeres de las comunidades más vulnerables -viven en la pobreza, sufren discriminación, probablemente no tienen acceso a recursos o educación- son las más necesitadas’, dijo Rosero.

Aunque el aborto es mayormente clandestino, está ampliamente disponible en América Latina y el Caribe.

El Instituto Guttmacher, un grupo de investigación con sede en Nueva York que apoya el derecho al aborto, estimó que, entre 2010 y 2014, casi un tercio de todos los embarazos en la región terminaron en aborto.

El escenario más grande para el debate sobre el aborto en América Latina es Brasil, albergue de la población católica más grande del mundo.

El tema apareció en los titulares en Brasil el año pasado, cuando se descubrió que una niña de 10 años del estado de Espírito Santo estaba embarazada, como resultado de una violación por parte de su tío, según Human Rights Watch. Aunque legalmente tenía derecho a un aborto, un hospital se negó, inicialmente, a realizar el procedimiento.

Finalmente tuvo el aborto, pero los manifestantes antiaborto, que publicaron el nombre de la niña, bloquearon la entrada del hospital donde se realizó el procedimiento. La niña, que sostenía dos peluches, tuvo que entrar escondida en una minivan.

En el frente legal, es un caso que potencialmente podría conducir a una despenalización más amplia pero ha estado pendiente ante el tribunal superior de Brasil desde 2017 y los expertos no esperan una decisión en el corto plazo.

‘La situación en Brasil, desafortunadamente, parece ser opuesta a la de México’, dijo Juliana Cesario Alvim -activista por el derecho al aborto y profesora de derechos humanos en la Universidad Federal de Minas Gerais-. ‘Tenemos un gobierno federal muy conservador que se opone abiertamente a los derechos procreativos y los derechos de las mujeres’.

Los defensores han puesto sus esperanzas en la posibilidad de que el presidente Jair Bolsonaro -un populista de derecha- pueda ser derrotado en las elecciones el próximo año.

Mientras tanto, Bolsonaro se ha comprometido a evitar cualquier flexibilización de las restricciones y ha denunciado el cambio histórico en la vecina Argentina.

‘Lloro por la vida de los niños argentinos, ahora sujetos a ser arrancados del vientre de sus madres con el consentimiento del Estado’, tuiteó tras la votación del Senado en Buenos Aires. ‘Si depende de mí y de mi gobierno, el aborto nunca será aprobado en nuestro suelo. Siempre lucharemos para proteger la vida de los inocentes’.

Otros oponentes también se están retirando.

Los legisladores en Honduras, que sufre una de las tasas más altas de violencia sexual del mundo, aprobaron una enmienda constitucional en enero, diseñada para bloquear cualquier esfuerzo futuro para legalizar el aborto, incluso para las víctimas de violación.

Honduras se encuentra entre las seis naciones de la región (las otras son El Salvador, Nicaragua, República Dominicana, Haití y Surinam) con prohibiciones generales del aborto, según el Centro de Derechos Reproductivos.

Aun así, los defensores del derecho al aborto han logrado sacar a algunas mujeres encarceladas o desestimar sus casos, especialmente en El Salvador.

Sara Rogel, una mujer salvadoreña, fue liberada de la cárcel en la nación centroamericana en junio, luego de cumplir nueve años de una sentencia inicial de 30 años por interrumpir su embarazo. Su abogado dijo que se había caído y sufrido un aborto espontáneo y que nunca debería haber sido procesada.

En México, donde el presidente de izquierda, Andrés Manuel López Obrador ha mantenido la neutralidad pública sobre la cuestión del aborto, la decisión de la Corte Suprema del martes no cambiará las cosas de la noche a la mañana.

Actualmente, los abortos legales dentro de las primeras 12 semanas de embarazo solo están disponibles en la Ciudad de México y los estados de Oaxaca, Veracruz e Hidalgo.

La implementación amplia del fallo judicial podría llevar muchos meses, si no más. La decisión anuló la ley en el estado de Coahuila, pero no derogó las leyes restrictivas sobre el aborto que aún están vigentes en otros 28 estados.

Los activistas prometieron ir “de estado a estado” en un intento por presionar a los legisladores locales para que cumplan con el fallo del tribunal superior, presentando demandas si es necesario.

‘Vamos a seguir trabajando para que se cambien los códigos penales en los estados, y luego podamos hablar de una despenalización del aborto en México’, dijo Isabel Fulda, activista por el derecho al aborto en la Ciudad de México. ‘Ese es el próximo paso’.

Contribuyeron para este informe, las corresponsales especiales Cecilia Sánchez y Liliana Nieto del Río.

Para leer la nota en inglés haga click aquí


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