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Legisladores demócratas examinan centros migratorios en frontera con México

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EFE

Un grupo de senadores y congresistas del partido demócrata de los Estados Unidos visitaron hoy varios centros de inmigración en la frontera con México, en el área de Texas, para comprobar, sobre el terreno, las condiciones y los procedimientos de dichas administraciones.

La delegación liberal estuvo encabezada por el senador del estado de Maryland, Chris Van Hollen, el senador por Oregon, Jeff Merkley; y los miembros de la Cámara de Representantes Filemon Vela, Peter Welch, David Cicilline, Mark Pocan y Vicente González.

Ante la política de “tolerancia cero” propuesta por el Gobierno del presidente Donald Trump, con medidas como redadas masivas y la imputación de cargos penales a todos los inmigrantes capturados, el grupo demócrata busca conocer la situación real, en especial, de la separación familiar.

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Según cifras ofrecidas por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) el viernes 15 de junio, el gobierno estadounidense apartó a casi 2.000 niños de sus padres desde finales del mes de abril.

Tras visitar uno de los centros de detención hoy, Merkley insistió en que se calcula que, además de esos 2.000 niños separados de sus padres en las primeras seis semanas de esta política, se calcula que otros mil niños hayan sido separados de sus familias desde entonces.

“Lo que estamos haciendo como país está causando un daño enorme estos niños y sus padres, cuando es totalmente innecesario mientras están esperando por su audiencia para obtener asilo”, aseveró Merkley ante la prensa.

Por su parte, Van Hollen llamó al presidente Trump a que ponga fin a la práctica, especialmente hoy, que se celebra el día del padre en Estados Unidos.

“Acabamos de hablar con una madre. Su hija ha sido separado de ella en ese centro de procesamiento. Ha sido encausada por entrada ilegal bajo la nueva política y han sido separadas deliberadamente”, dijo Van Hollen.

“Esta es una elección que la Administración Trump ha hecho, es inhumana, es cruel y estamos llamando al presidente Trump, quien tiene el control total de esta decisión, hoy en el día del padre, para que ponga fin a esta política y permita a estas familias que se reúnan”, agregó.

Estos menores son enviados a albergues o centros de acogida mientras los adultos enfrentan cargos judiciales; aunque muchas familias inmigrantes denuncian que la reagrupación posterior es casi imposible debido a la falta de registro.

La Administración Trump tiene previsto abrir un refugio temporal, en el puerto de entrada de Tornillo del sector oeste en la frontera texana, para niños no acompañados con capacidad para 360 personas.

Pese a ello, la tensión en la zona fronteriza va en aumento, tal y como reflejó la primera visita del senador Merkley a un centro de menores migrantes en Brownsville (Texas), el pasado 3 de junio, ocasión en la que se le denegó la entrada al edificio.

Finalmente, la administración permitió que un grupo de periodistas accediera al interior del centro donde se encuentran 1.469 niños, de edades comprendidas entre 10 y 17 años, repartidos en 313 habitaciones sin o techos, puesto que se trata de un antiguo almacén de la cadena de supermercados Wallmart.

Las instalaciones están decoradas con murales que incluyen uno en el que aparece Donald Trump con una cita escrita tanto en inglés como en español, en la que, paradójicamente, se puede leer: “A veces, al perder una batalla, encuentras una nueva forma de ganar la guerra”.

En el día de hoy, la comitiva demócrata acudió a los puertos de entrada de Hidalgo y McAllen (Texas), visitando el centro de menores de Brownsville y el centro de procesamiento de inmigrantes de la Patrulla Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) de McAllen.

Diversas organizaciones expertas en asuntos migratorios aseguran que la política de “tolerancia cero” está provocando que los inmigrantes, que huyen de la violencia en sus países, sean tratados como “criminales”.

Por ello, la directora del Centro Regional de Derechos Fronterizos de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés), Astrid Dominguez, asevera que la zona vive una “crisis creada por el propio Gobierno” que, con sus acciones, trata de “atemorizar” a las personas.

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