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El coronavirus ahoga el tráfico de drogas: desde Wuhan, a través de México y en las calles de EE.UU

Wuhan
Wuhan, China, es la capital mundial de la producción de productos químicos necesarios para fabricar fentanilo.
(Getty Images)

La pandemia de coronavirus ha perturbado muchas industrias, tanto legales como ilícitas. La producción de fentanilo, que depende de ingredientes químicos procedentes principalmente de Wuhan (China), se ha visto particularmente afectada.

Para los narcotraficantes interesados en ingresar al negocio del fentanilo, todos los caminos alguna vez llevaron a Wuhan.

La extensa ciudad industrial construida a lo largo del río Yangtze, en el centro-este de China, es conocida por su producción de sustancias químicas, incluidos los ingredientes necesarios para cocinar fentanilo y otros poderosos opioides sintéticos.

Los vendedores enviaban grandes cantidades a todo el mundo. Los mayores clientes fueron los cárteles mexicanos de la droga, que han abrazado el fentanilo en los últimos años porque es más barato y más fácil de producir que la heroína.

Pero el nuevo coronavirus que surgió en Wuhan a fines del año pasado y se extendió por todo el planeta ha interrumpido la cadena de suministro de fentanilo, causando un efecto dominó que ha reducido las ganancias de los traficantes mexicanos y ha elevado los precios de las drogas callejeras en Estados Unidos.

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Pocas industrias, ilícitas o no, han quedado ilesas por la pandemia que ha trastornado la economía global y ha matado a más de 190.000 personas en todo el mundo.

El comercio de narcóticos, que se basa en el movimiento constante de bienes y personas, se ha visto obstaculizado por cierres, prohibiciones de viaje y otros esfuerzos para contener el virus, según funcionarios gubernamentales, investigadores académicos y narcotraficantes.

La producción mexicana de fentanilo y metanfetamina parece especialmente afectada.

Pastillas de fentanilo disfrazadas de analgésicos recetados.
(Associated Press)

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Ambas drogas están hechas con productos químicos que generalmente se envían en aviones o buques de carga desde China, donde a pesar de la presión de EE.UU de prohibirlas, continúan vendiéndose legalmente.

Esa cadena de suministro se cerró en enero cuando las autoridades de Wuhan promulgaron un bloqueo que obligó a los residentes a permanecer en el interior durante más de dos meses.

En febrero, después de que un importante fabricante de productos químicos cerrara, los vendedores comenzaron a publicar disculpas en los sitios en línea donde se venden esos productos, comentó Louise Shelley, profesora de la Universidad George Mason que rastrea la producción mundial de fentanilo.

“Decían: ‘No estamos produciendo, vendiendo o enviando’”, dijo.

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Logan Pauley, investigador de C4ADS, un grupo de expertos con sede en Washington centrado en la seguridad transnacional, también notó una disminución en los anuncios de sustancias productoras de fentanilo. Señaló que los vendedores cambiaron sus productos de venta, ahora comercializaban mascarillas faciales y medicamentos contra la malaria que algunos médicos y políticos inicialmente esperaban que ayudara a tratar el coronavirus.

La caída en las exportaciones ha dejado a algunos productores mexicanos de drogas con menos acceso a los químicos necesarios.

Simultáneamente, los cárteles se han encontrado con otro desafío colosal: nuevas restricciones de entrada a Estados Unidos, el mayor mercado mundial de drogas ilegales.

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Normalmente, más de un millón de personas cruzan la frontera entre Estados Unidos y México legalmente a diario. Pero ese número ha disminuido significativamente desde marzo, cuando el presidente Trump cerró la frontera a todo el tráfico no esencial, reduciendo las oportunidades de los cárteles para contrabandear drogas hacia el norte.

Algunos cárteles están sufriendo daños financieros, señaló Falko Ernst, analista sénior del International Crisis Group. Reveló que ha entrevistado a miembros de pandillas que se quejan de que los jefes de los cárteles no han pagado sus salarios.

“Se les dice que el negocio está malo, que las finanzas no están fluyendo”, dijo.

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Otros factores también están perjudicando al crimen organizado. Los expertos dicen que las cuarentenas han frenado el movimiento de cocaína de América del Sur a México y han dañado las industrias legales, como el comercio de aguacate, de las cuales los cárteles se benefician. Mientras tanto, la caída de los precios mundiales del petróleo ha sido un duro golpe para las pandillas que revenden gasolina robada.

Esa pérdida de ingresos podría exacerbar la violencia en México, que registró 2.585 homicidios en marzo, más que en cualquier otro mes en casi dos años.

En Estados Unidos, la reducción de la producción de drogas y el menor tráfico a través de la frontera parecen haber resultado en un aumento de los precios minoristas.

Kameron Korte, una portavoz de la división de San Diego de la Agencia de Control de Drogas de EE.UU, dijo que las píldoras de fentanilo en su región ahora se venden a $7 cada una, comparado con $5 hace unos meses.

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El costo promedio de la metanfetamina ha aumentado de $1.000 por libra a $1.400 por libra, expuso.

Alzas similares de precios se han visto en otras partes del país.

Los usuarios de drogas se han quejado sobre el aumento de los precios en los foros en línea. En un tablero de mensajes en el sitio web Reddit, una persona se quejó de que los costos de las píldoras de fentanilo en Phoenix casi se habían duplicado. “Frontera cerrada = menos tráfico”, señaló.

A pesar de eso, los expertos en tratamiento de drogas dicen que están viendo un aumento en el uso de drogas.

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Jeffrey Holland, quien dirige una instalación de rehabilitación sin fines de lucro en Albuquerque, dijo que la ansiedad por la pandemia y la recesión económica es un potente detonante. Hizo hincapié en que no es una ayuda que las reuniones de Narcóticos Anónimos y otros programas de recuperación se hayan trasladado a Internet.

“Este es un trauma cultural a escala global”, dijo. “Y cuando las personas tienen más ansiedad, recurren al alcohol y las drogas”.

Los hogares de ancianos han sido especialmente afectados.
(Gina Ferazzi / Los Angeles Times)

La crisis de opioides en el país comenzó hace más de una década con analgésicos recetados y heroína, pero en los últimos años ha estado dominada por el fentanilo.

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En 2018, más de 31.000 personas en Estados Unidos murieron después de consumir fentanilo o uno de sus parientes químicos cercanos, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU. Ninguna otra droga en la historia moderna ha matado a más individuos en un año.

Holland dijo que no ha visto señales de desaceleración en Nuevo México durante la pandemia.

“Los traficantes de drogas todavía están operando, y aún siguen vendiendo desde sus casas”, reveló.

Jaime López-Aranda, un analista mexicano de seguridad, expuso que los narcotraficantes están acostumbrados a las interrupciones en la cadena de suministro y que se recuperarían de la pandemia de la misma manera que se recuperan de las luchas internas del cártel o las medidas represivas de la policía.

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“Es parte del ciclo económico”, dijo. “Este nunca ha sido un mercado estable. La regla es la lucha y el conflicto”.

En México, ha habido alguna evidencia de que los cárteles han estado tratando de adaptarse.

El programa había trabajado con laboratorios en Wuhan, China, y en todo el mundo para detectar virus mortales que pudieran saltar de los animales a los humanos.

Miguel Ángel Vega, periodista y experto en el cártel de Sinaloa, reveló que varios productores de drogas le han contado sobre los esfuerzos, hasta ahora infructuosos, para fabricar las drogas necesarias para producir fentanilo y metanfetamina en México.

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Wuhan finalizó su encierro de 76 días el 8 de abril, y muchos de los 11 millones de residentes de la ciudad han regresado a trabajar. Según Shelley, algunos sitios web en línea ya han reanudado la venta de ingredientes de fentanilo.

Ben Westhoff, quien viajó a Wuhan en 2018 mientras investigaba el comercio de opioides para su libro “Fentanilo, Inc.”, dijo que es probable que los cárteles mexicanos ya estén diseñando cadenas de suministro más resistentes.

La única razón por la que confiaron en los fabricantes chinos fue porque era fácil, dijo.

“La razón por la que compran estos ingredientes de China es la misma por la que todos compran cosas de China: porque es barato”.

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Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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