Advertisement

Cinco de las seis ciudades más violentas del mundo están en México, según nuevo informe

Cinco de las seis ciudades más violentas del mundo están en México, según nuevo informe
Cadáveres apilados en una unidad de refrigeración en la morgue de Tijuana, el 11 de mayo de 2018 (Gary Coronado / Los Angeles Times). (Los Angeles Times)

Tijuana fue la ciudad más violenta del mundo en 2018, según un nuevo informe de un grupo sin fines de lucro mexicano que clasificó las urbes según sus índices de homicidios.

El informe del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal reveló que, en 2018, cinco de los seis municipios más violentos del mundo se encontraron en México, donde los homicidios aumentaron a niveles históricos en los últimos años en medio de la guerra militar contra los grupos delictivos.

Advertisement

En Tijuana, donde las pandillas locales se enfrentan por el lucrativo mercado nacional de drogas, el informe registró 138 asesinatos por cada 100.000 residentes el año pasado, o aproximadamente siete homicidios en promedio por día. La ciudad turística mexicana de Acapulco se ubicó en el segundo lugar, con 111 asesinatos cada 100.000 personas. Caracas, la capital venezolana, afectada por la delincuencia y la escasez de alimentos en medio de la crisis política del país, ocupó el tercer lugar, con 100 homicidios por cada 100.000 personas.

Según el Consejo Ciudadano, la cuarta y quinta ciudades más violentas se encontraron en dos de los estados de la frontera norte de México: Ciudad Victoria, en Tamaulipas, y Ciudad Juárez, en Chihuahua. Irapuato, una urbe en el estado de Guanajuato que ha sido escenario de feroces batallas por el control de la gasolina robada, es la sexta en la lista. Hay 15 ciudades mexicanas entre las 50 del listado; el país tiene más urbes violentas que cualquier otro del mundo.

Advertisement

El informe pinta la imagen de una nación en crisis y cuestiona la eficacia del enfoque militarista de esa nación para combatir el delito.

Desde 2006, cuando el entonces presidente Felipe Calderón declaró la guerra a los narcotraficantes, una combinación de soldados, infantes de marina y policías federales salieron a las calles para destruir a los cárteles poderosos. Si bien la llamada estrategia central (kingpin strategy) resultó exitosa para debilitar a algunos grupos, también generó involuntariamente nuevos clanes, que intentaron aprovechar la situación.

Las ciudades más violentas del mundo en 2018

Por promedio de homicidios, por cada 100.000 habitantes.

Advertisement

Tijuana (México)

138

Acapulco (México)

111

Caracas (Venezuela)

100

Victoria (México)

86

Juárez (México)

86

Irapuato (México)

81

Guayana (Venezuela)

78

Natal (Brasil)

75

Fortaleza (Brasil)

69

Ciudad Bolívar (Venezuela)

69

Advertisement

Fuente: Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal.

Muchos de esos grupos más nuevos se ramificaron en otros negocios más allá del narcotráfico y ahora están involucrados en el robo de combustible, el tráfico de migrantes, la venta local de drogas y otras formas de actividad ilícita.

El nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, hizo campaña con la promesa de pacificación, y criticó a Calderón por convertir "al país en un cementerio". La estrategia comandada por los militares continuó durante el mandato de Enrique Peña Nieto, sucesor de Calderón y mandatario antes de López Obrador.

Como candidato, López Obrador se comprometió a utilizar el desarrollo económico, no al ejército, para abordar las causas fundamentales del crimen. También propuso un polémico plan de amnistía que permitiría a algunos delincuentes no violentos salir en libertad.

López Obrador llegó a los titulares poco después de asumir su cargo, cuando declaró que "oficialmente no hay más guerra" contra los grupos criminales. Sin embargo, recientemente envió un gran batallón de soldados a Tijuana e impulsó la creación de una guardia nacional de 70.000 miembros para restaurar la seguridad pública.

Los críticos señalan que una guardia nacional, que estaría compuesta por ex soldados e infantes de marina, e informaría en parte al Ministerio de Defensa, sería simplemente una continuación de la estrategia militarista criticada por López Obrador. Lo que se necesita, sostienen, es más capacitación para la policía e inversiones en el sistema judicial. Las estadísticas del gobierno muestran que sólo alrededor del 7% de todos los delitos son investigados adecuadamente, y cerca del 2% resultan en condenas efectivas.

Sin embargo, para López Obrador, la guardia nacional sería una estrategia distinta de los militares, porque a diferencia de las fuerzas armadas, tendría el mandato y la capacidad de asistir en las investigaciones criminales.

Advertisement

La atención sobre la violencia en México creció en los últimos meses, desde que Estados Unidos comenzó a enviar de regreso a ese país a algunos inmigrantes centroamericanos que solicitan asilo político, para que esperen allí el fallo sobre sus casos. El programa comenzó en Tijuana y se espera que se expanda a otras ciudades fronterizas.

Activistas de inmigración a ambos lados de la frontera condenaron el programa luego de que dos adolescentes hondureños fueron asesinados en Tijuana, a fines del año pasado, mientras esperaban cruzar a Estados Unidos, y después de que más de dos docenas de inmigrantes fueran secuestrados de autobuses en Tamaulipas, no lejos de la frontera con Estados Unidos, en las últimas semanas.

En los últimos meses, el presidente Trump ha señalado el aumento de los niveles de violencia en México como una justificación para construir un muro fronterizo entre los dos países.

Estados Unidos desempeñó durante mucho tiempo un papel prominente en el enfoque militarista de México para combatir el delito. Desde 2008, asignó más de $2.600 millones para la Iniciativa Mérida, una asociación con el gobierno mexicano destinada a desarticular la delincuencia organizada y reformar los sistemas policiales y judiciales mexicanos, en crisis.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí

Advertisement
Advertisement