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Un nuevo tinte fluorescente podría acelerar el diagnóstico de la tuberculosis

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EFE

Un nuevo tinte fluorescente podría acelerar y simplificar en gran medida el diagnóstico de la tuberculosis, permitiendo una detección más rápida de bacterias vivas en muestras de saliva en poco menos de una hora, según un estudio publicado hoy en la revista Science Translational Medicine.

Este tinte podría ayudar a los médicos a identificar cepas bacterianas susceptibles a los antibióticos, guiando de este modo las decisiones de tratamiento frente a la creciente resistencia a los medicamentos, indicó el equipo internacional de investigadores.

Los métodos que actualmente existen para identificar la bacteria M. tuberculosis en las muestras de esputo o saliva se han mantenido prácticamente sin cambios durante las últimas décadas.

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Además, los autores consideraron que los procesos actuales son “complicados, requieren mucho tiempo y, a menudo, son inexactos” y necesitan de un procesamiento extenso de la muestra para obtener los resultados.

Es por eso que la autora principal, Mireille Kamariza, de la Universidad de Stanford (California), y sus colegas, sintetizaron una molécula de colorante selectivo que denominaron “DMN-Tre” para acelerar este largo proceso.

Sobre la base de una nueva comprensión de la composición de la envoltura de grasa que rodea las células de M. tuberculosis, fueron capaces de desarrollar ese tipo de molécula.

Al penetrar esta membrana, “DMN-Tre” se volvió altamente fluorescente, permitiendo que las bacterias vivas dentro del esputo fueran visibles bajo un microscopio, evitando la necesidad de pasos adicionales de lavado.

Estos estudios preliminares sugieren que “DMN-Tre” podría acelerar las pruebas de susceptibilidad a antibióticos, que actualmente pueden requerir varias semanas para devolver los resultados, lo que permitiría a los médicos identificar cepas de M. tuberculosis resistentes a los medicamentos en cuestión de horas.

Además, Kamariza destacó que el enfoque “puede traducirse bien tanto en investigación como en aplicaciones clínicas en entornos de bajos recursos”.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1,8 millones de personas murieron por culpa de la tuberculosis en 2015 en todo el mundo.

Aparte de científicos de Stanford, la investigación contó con la colaboración de varios centros de investigación de Johannesburgo (Suráfrica) y la Universidad de Dusseldorf en Alemania.

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