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Opinión

COLUMNA: La Doctrina Trump es simple: los aliados no pueden confiar en él

A U.S. officer talks with a fighter from the Kurdish People’s Protection Units, or YPG, at the site of Turkish airstrikes in northeastern Syria in April 2017.
Un combatiente de las Unidades de Protección del Pueblo Kurdo, o YPG, con un oficial estadounidense en el sitio de los ataques aéreos turcos en el noreste de Siria en abril de 2017.
(Delil Souleiman / AFP/Getty Images)

El presidente Trump traicionó a un aliado estadounidense esta semana. No fue la primera vez y probablemente no será la última.

Las víctimas esta vez fueron los kurdos, el grupo étnico minoritario que proporcionó la mayoría de las tropas terrestres para la guerra de Estados Unidos contra el grupo militante Estado Islámico en Siria. Más de 11.000 kurdos murieron en esa campaña. El número de decesos de combate de EE.UU reportadas en Siria: seis.

La traición de Trump fue su fracaso para defender a los kurdos contra uno de sus enemigos mortales: Turquía. El fin de semana pasado, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, le dijo al mandatario de EE.UU que tiene la intención de enviar a su ejército al noreste de Siria, donde los kurdos han forjado un enclave semiautónomo cerca de la frontera.

El presidente Trump estaba pasando página en la investigación de Rusia cuando inmediatamente se vio envuelto en un escándalo completamente nuevo.

La respuesta de Trump fue, en efecto, “está bien para mí". Quiere sacar de Siria a los últimos 1.000 soldados estadounidenses y no parece importarle mucho lo que suceda después de eso. Les dijo a los periodistas que era hora de salir y dejar que otros “resolvieran la situación”.

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Para sorpresa del presidente, los republicanos se rebelaron.

“La mayor mentira que dice la administración es que ISIS está derrotado”, dijo el senador Lindsey Graham (R-S.C.), uno de los socios de golf del presidente, usando un acrónimo para Estado Islámico. “Esto va a conducir al resurgimiento de ISIS”.

En posición y listo para pelear, el presidente Donald Trump enfrentó cuestionamientos...

Entonces, el presidente hizo retroceder su decisión a mitad de camino, aunque nadie en su administración parecía saber cuál era su nueva posición.

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“Puede que estemos en el proceso de abandonar Siria, pero de ninguna manera hemos abandonado a los kurdos, que son personas especiales y luchadores maravillosos”, insistió Trump en un tuit.

Dígale eso a los kurdos, que temen haberse quedado indefensos ante el ejército turco más grande y poderoso.

Luego explique a los kurdos por qué deberían continuar vigilando a 12.000 militantes del Estado Islámico encarcelados si los turcos comienzan a invadir las aldeas kurdas.

Mientras celebramos la Navidad en medio de un cierre innecesario e indefinido del gobierno, y en el peor diciembre para el mercado de valores desde 1931, recuerdo una vez más mi predicción de larga data: la presidencia de Trump terminará mal, porque ‘el carácter del hombre es su destino’.

Antes de reconsiderar, Trump argumentó que no le debe nada a los kurdos a pesar de las promesas que les hizo el Pentágono mientras ayudaban a evitar que el Estado Islámico se convirtiera en una amenaza directa para Estados Unidos.

“Los kurdos lucharon con nosotros, pero se les pagó enormes cantidades de dinero y equipo para hacerlo”, tuiteó.

Resulta que los kurdos no eran aliados; en opinión de Trump, eran subcontratistas.

Trump los despidió de la misma manera que despidió a los pintores, carpinteros, afinadores de piano y otros contratistas que pagó mal o se negó a pagar en proyectos de hoteles en Las Vegas y Atlantic City: deberían estar contentos de que les haya pagado algo.

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El desdén del presidente no es nuevo. Él ha abandonado aliados antes.

En diciembre pasado, anunció abruptamente que retiraría a todas las tropas estadounidenses de Siria, lo que provocó que el Secretario de Defensa James N. Mattis renunciara en protesta. “Tendrás que conseguir que el próximo secretario de Defensa pierda ante ISIS”, le dijo a Trump.

Este verano, el presidente bloqueó casi $400 millones en ayuda militar a Ucrania, un aliado de Estados Unidos que lucha contra una insurgencia respaldada por Rusia. Los demócratas de la Cámara de Representantes están examinando si retuvo las armas para lograr que Ucrania desenterrara a un posible rival político para 2020, el ex vicepresidente Joe Biden.

En Europa, Trump ha cuestionado repetidamente por qué Estados Unidos todavía está en la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la alianza de defensa de 29 naciones que ha protegido al continente durante 70 años, y que se apresuró a ayudar a Estados Unidos en Afganistán después del 11 de septiembre.

Ha cuestionado la alianza militar de Estados Unidos con Japón, quejándose de que Japón exporta automóviles a EE.UU, pero no está obligado a defender nuestras costas.

“Nuestros aliados se aprovechan de nosotros mucho más que nuestros enemigos”, dijo en camino a una cumbre reciente con nuestros aliados.

La lección, dijo la canciller alemana Angela Merkel el año pasado, es que Europa ya no puede confiar en Estados Unidos como socio.

Trump también trata a los aliados políticos nacionales de esa manera.

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En 2017, cuando su campaña para derogar Obamacare tuvo problemas, culpó a los líderes republicanos de la Cámara de Representantes por aprobar un proyecto de ley impopular que calificó de “malo”, a pesar de que lo aprobaron con su beneplácito.

Y esta semana, cuando Trump anunció su retiro en Siria, los senadores republicanos dijeron que ninguno de ellos había sido consultado de antemano, ni siquiera Graham, que servilmente se había convertido en una sección de vítores de un sólo hombre para la Casa Blanca.

A pesar de que estaban en un descanso y lejos de Washington, los senadores republicanos se tomaron el tiempo para tratar de tutorizar al presidente en algunos principios básicos de las relaciones internacionales.

“Las naciones honorables respaldan a sus amigos”, tuiteó el senador Ted Cruz (R-Texas). “Nuestros enemigos y rivales (Irán, Rusia, etc.) no abandonan a sus aliados. Si queremos que los aliados se unan a Estados Unidos en el futuro, tampoco deberíamos hacerlo”.

“Al abandonar a los kurdos hemos enviado la señal más peligrosa posible: Estados Unidos es un aliado poco confiable”, escribió Graham. “Esta decisión hace que sea difícil para EE.UU reclutar aliados contra el Islam radical”.

El presidente eligió un momento extraño para recordar a los legisladores republicanos su naturaleza voluble. El Senado pronto podría estar sentado como jurado en su juicio político y él deseará tener algunos aliados en los próximos meses.

En cambio, le ha enseñado a los senadores, así como a los kurdos, una lección útil: puede ofrecer su lealtad a Trump. Simplemente no espere nada a cambio.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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