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Columna: ¿Qué le espera a Gavin Newsom? Eso depende de Kamala Harris

Vice President Kamala Harris, California Governor Gavin Newsroom and First Lady of California Jennifer Seibel-Newsom
Las ambiciones presidenciales del gobernador de California, si existen, enfrentan un impedimento importante: su amiga y rival, la vicepresidenta Kamala Harris. Junto a ellos en una manifestación reciente estaba la esposa de Newsom, Jennifer.
(Kent Nishimura / Los Angeles Times)

El gobernador podría ser uno de los principales candidatos a la presidencia, si la también californiana Kamala Harris no fuera la número dos de Biden.

Recientemente, mientras disfrutaba de su trepidante victoria en la consulta por la revocatoria, al gobernador Gavin Newsom se le hizo la pregunta inevitable.

El gran resultado, deseaba saber Major Garrett, de CBS News, “¿Aceleraba o disminuía” las ambiciones de Newsom de ser presidente?

“Literalmente, eso nunca ha estado en mi mente”, respondió el demócrata vencedor, dando la respuesta inevitable.

“Quiero dejar claro: ¿entonces el gobernador Newsom no tiene ambiciones presidenciales?”, preguntó de nuevo Garrett.

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“No, ninguna, nunca”, respondió Newsom.

El gobernador debería ser un bien en alza en este momento, especialmente después de superar la potencial destitución por un margen tan grande. Podría, por ejemplo, encabezar la lista de posibles candidatos presidenciales demócratas promocionados por los chismes políticos y otros que establecieron las apuestas iniciales.

Pero algo se interpone en su camino: la vicepresidenta Kamala Harris.

Durante más de medio siglo, la oficina del gobernador de California ha tenido una especie de cualidad mágica, transformando incluso al ocupante más acartonado, como George Deukmejian o Gray Davis, en madera presidencial. Parte de esto es historia.

Ronald Reagan usó Sacramento como trampolín hacia la Casa Blanca, y otros lo intentaron. Jerry Brown se postuló para presidente tres veces, y probablemente lo hubiera hecho nuevamente en 2016 si su edad, 78 en ese momento, no se hubiese interpuesto. Pete Wilson también lo intentó.

En parte es la influencia, todo el asunto del estado-nación. Después de la presidencia, no hay trabajo más importante en la política estadounidense que liderar el estado más rico y poblado del país.

Para los demócratas, en particular, California es fundamental. El estado representa casi una quinta parte de los votos electorales necesarios para ganar la Casa Blanca, con la que el nominado del partido generalmente comienza y busca construir, y es de lejos la mayor fuente de efectivo de campaña para candidatos y causas demócratas en todo el país.

Pero a pesar de lo grande que es California, no hay espacio suficiente para dos aspirantes a la Casa Blanca de primer nivel, especialmente cuando uno ya está a un paso obvio de la presidencia.

Harris y Newsom surgieron juntos en la política de San Francisco, donde Harris fue elegida fiscal de distrito y Newsom, después de un tiempo en la Junta de Supervisores, tuvo dos mandatos como alcalde. Tienen, a la manera de muchos hermanos, un historial de amistad, rivalidad, envidia y ayuda mutua.

Cada uno apoyó al otro en un momento notorio de necesidad. Newsom respaldó públicamente la triste campaña presidencial de Harris. Ella voló al Área de la Bahía para un mitin antidestitución junto con el gobernador. En privado, a ninguno le molestó demasiado ver sufrir un poco al otro, dicen aquellos familiarizados con su dinámica personal.

Como vicepresidenta, Harris es la favorita indiscutible para suceder al presidente Biden, aunque en realidad, como ella misma insistiría, la Casa Blanca no es algo en lo que esté pensando. Eso no dice mucho; puede que no sea lo más importante ahora, pero en algún momento lo será.

Más allá de eso, el futuro político parece turbio.

¿Buscará Biden, a los 78 años, el presidente de mayor edad de la historia, un segundo mandato en 2024? ¿Se postulará Harris en 2028, cuando Biden podría estar terminando un segundo período o, tal vez, un sucesor republicano enfrente la reelección?

Si se postula en 2024, ¿se enfrentará Harris a un rival dentro del partido demócrata? Seguramente lo haría en 2028, si la nominación pareciera estar en juego.

Trabajadores de los sets de filmación están presionando a los productores para que les den más tiempo de descanso para responder a las persistentes quejas de que están trabajando peligrosamente muchas horas para cumplir con los programas de producción.

Aquellos que han pasado un tiempo considerable con Newsom aseguran que nunca escucharon al gobernador anhelar abiertamente la Casa Blanca. Sin embargo, eso no quiere decir que le falte ambición. “Desea estar en el escenario más grande, tener las conversaciones más importantes, tener las mayores apuestas”, expresó un veterano observador de Newsom, un exasesor principal que solicitó el anonimato para preservar su relación. Hay, señaló, solo un lugar donde se lleva a cabo ese tipo de toma de decisiones monumental: “El obvio ‘qué sigue’ para un gobernador de California es ser presidente de Estados Unidos”.

Quizá no sea así para Newsom. Al menos no todavía.

Parece un candidato para la reelección el próximo año a menos que, digamos, el gobernador regrese al polémico restaurante French Laundry para firmar una legislación que ponga plataformas petroleras frente a la costa desde San Diego hasta Crescent City.

Newsom puede estar en jaque mate por Harris en este momento, pero el tiempo está de su lado. Con solo 53 años, podría postularse a la presidencia en cualquier momento entre ahora y 2044, y aún ser más joven que Biden cuando asumió, en enero pasado.

En su conversación postelectoral, Garrett le preguntó a Newsom, ruborizado por la victoria, si definitivamente descartaba una candidatura para la Casa Blanca.

"¿Nunca va a postularse?”, lo presionó.

“Soy gobernador de la quinta economía más grande del planeta Tierra”, respondió Newsom, sugiriendo que su puesto era “tan bueno como es posible”, especialmente después de vencer al mayor candidato de la revocatoria, Larry Elder, provocador de radio y representante de Trump.

“A dos años y medio de mandato, estamos enfocados y con más energía y capacidad de hacer muchas cosas aquí en California”, expresó. “Es un entorno muy desafiante el de Washington, D.C., pero eso no está en mi cometido”.

Hay que escuchar atentamente. No dijo que no.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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