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Lula recurre a China para revitalizar la industria brasileña

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva (derecha) pasa revista a una guardia de honor
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva (derecha) pasa revista a una guardia de honor con el presidente chino, Xi Jinping, durante una ceremonia de bienvenida frente al Gran Salón del Pueblo en Beijing, el viernes 14 de abril de 2023.
(Ken Ishii / Associated Press)
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El viaje del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva a Beijing ha dejado claro que él cuenta con China para que le ayude a revitalizar el alicaído sector industrial de la nación sudamericana, en especial al asumir el relevo de las empresas estadounidenses que se han ido.

Después de que Lula se reunió el viernes con su homólogo chino Xi Jinping, el ministro de Finanzas brasileño Fernando Haddad dijo a los reporteros que ambas naciones planean dar “un salto hacia adelante” en su relación.

“El presidente Lula quiere una política de reindustrialización. Esta visita inicia un nuevo reto para Brasil: traer inversiones directas de China”, declaró Haddad. Indicó que Brasil también quiere tener fuertes lazos con Estados Unidos, pero lamentó que recientemente “algunas empresas estadounidenses tomaron la decisión de salir de Brasil”.

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La política industrial le es muy querida a Lula, un exobrero siderúrgico que se convirtió en líder sindical. Décadas más tarde lanzó su candidatura a un tercer mandato presidencial en un barrio difícil de las afueras de Sao Paulo, frente a una fábrica de automóviles. Esa zona —y el país— producen cada vez menos productos manufacturados.

El Instituto Brasileño de Geografía y Estadística indicó en julio de 2022 que Brasil había perdido un millón de puestos de trabajo industriales durante la década anterior, lo que supone un descenso del 11,6%. El instituto señaló en 2021 que el sector industrial del país representaba el 18,9% del PIB brasileño, un descenso con respecto al 38% tres décadas antes.

Con el paso de los años, Brasil se convirtió en un exportador masivo de materias primas, que los chinos han consumido vorazmente. China superó a Estados Unidos como el mayor mercado de exportación de Brasil en 2009, y cada año compra decenas de miles de millones de dólares de soja, carne de res, mineral de hierro, aves de corral, celulosa, caña de azúcar, algodón y petróleo crudo.

El gigante asiático y la potencia latinoamericana tuvieron una relación algo gélida en los últimos cuatro años, cuando el derechista Jair Bolsonaro ocupó la presidencia en Brasilia. Incluso algunos de los partidarios de Bolsonaro en el sector agroindustrial criticaron los arrebatos que derivaron en antagonismos con China.

Lula se reunió el jueves con el director general del fabricante chino BYD, que produce autobuses eléctricos y está en conversaciones para iniciar operaciones en una fábrica en el estado brasileño de Bahía, señaló la oficina de Lula. El propietario anterior, Ford Motor Co, anunció en 2021 que cerraba la planta, junto con otras dos en Brasil.

El país sudamericano ya es el mayor receptor de inversiones chinas en América Latina, según medios de comunicación estatales chinos. Y Lula no sólo quiere más inversión; también busca alianzas que desafíen la hegemonía de las instituciones económicas y la geopolítica dominadas por Occidente, incluida la diplomacia sobre la guerra en Ucrania.

La visita de Lula incluyó la investidura el jueves de la expresidenta brasileña Dilma Rousseff al frente del Nuevo Banco de Desarrollo, respaldado por China, que financia proyectos de infraestructura en Brasil y otros países en vías de desarrollo.

El banco se presenta como una alternativa al Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial, que a menudo imponen condiciones para hacer préstamos que los países en desarrollo consideran punitivas.

En la ceremonia de investidura, Lula arremetió contra el FMI y contra el dominio del dólar estadounidense en el comercio internacional, elogiando un acuerdo entre Brasil y China para utilizar el yuan chino en su comercio bilateral.

Lula y Xi supervisaron la firma de acuerdos en 15 áreas, desde la agricultura hasta la aeronáutica, lo cual puso de relieve la mejoría en las relaciones desde que Lula asumió el poder en enero.

“Como socios estratégicos integrales, China y Brasil comparten amplios intereses comunes”, dijo Xi, según el Ministerio de Asuntos Exteriores chino.

“China... considera la relación como una alta prioridad en su agenda diplomática”, agregó.

Charles Tang, que preside la Cámara de Comercio Brasil-China, comentó a The Associated Press que prevé varios acuerdos nuevos para inversiones chinas en infraestructura después del viaje.

“China tiende a poner dinero en eso, como lo hizo en África. China está llena de reservas para invertir y puede asumir los riesgos actuales en Brasil”, dijo Tang por teléfono.

Esta fue la tercera visita de Lula a China, pero la primera con Xi como presidente. Los dos mandatarios se reunieron durante tres horas el viernes, mucho más de lo previsto.

“La duración de la reunión habla por sí sola”, declaró posteriormente el embajador brasileño Marcos Galvão en una rueda de prensa nocturna.

Xi recibió a Lula con todos los honores militares, incluida una salva de 21 cañonazos, en el Gran Salón del Pueblo a un costado de la plaza Tiananmen, en el corazón de la capital china. Los dos líderes caminaron al son de la canción brasileña “Novo Tempo” (“Nuevo Tiempo”).

El gobernante brasileño está tratando de reconstruir los lazos con China después de una relación turbulenta bajo Bolsonaro, que mostró poco interés en los viajes al extranjero.

El viernes, un hijo del expresidente, el senador Flávio Bolsonaro, criticó a Lula por acercarse a China.

“Lo único que falta es librar una guerra directa contra Estados Unidos... Lula está caminando por una senda peligrosa junto a dictaduras y enemigos de la democracia, como Venezuela, Cuba y Nicaragua”, declaró en redes sociales.

En febrero, Lula viajó a Washington, donde él y el presidente estadounidense Joe Biden subrayaron la importancia de defender la democracia y preservar la selva amazónica. Sin embargo, el viaje no produjo el esperado compromiso financiero para el Fondo Amazonia de Brasil.

En sus conversaciones, Lula y Xi abordaron el conflicto en Ucrania, y los mandatarios coincidieron en la necesidad de una solución negociada, según la cadena estatal china CCTV.

Una pieza clave de la política exterior de Lula es su propuesta de que Brasil y otros países en desarrollo, incluida China, sean mediadores por la paz. Sin embargo, su sugerencia de que Ucrania ceda la península de Crimea ha irritado a Kiev y a sus principales aliados, Estados Unidos y Europa.

Uno de los cerca de 50 documentos confidenciales estadounidenses filtrados en la plataforma Discord que han sido vistos por la AP decía que, a finales de febrero, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia apoyaba el plan de Lula de establecer un club de mediadores supuestamente imparciales, ya que “rechazaría el paradigma ‘agresor-víctima’ de Occidente”. El artículo citaba como fuente la vigilancia electrónica.

China también ha intentado desempeñar un papel en lograr que el conflicto llegue a su fin, aunque de una manera muy favorable a Moscú. Se ha negado a condenar la invasión, ha criticado las sanciones económicas a Rusia y ha acusado a Estados Unidos y a la OTAN de provocar el conflicto.

El viaje de Lula a China marca un contraste significativo con su “visita de bajo perfil a Washington” y proporciona una forma de presionar a Europa, dijo Oliver Stuenkel, politólogo de la universidad y centro de investigación Fundación Getulio Vargas.

“Este acercamiento a China podría hacer que los europeos se muestren más dispuestos a llegar a un acuerdo con Brasil, de forma que no pierdan más participación de mercado frente a China en Sudamérica”, señaló Stuenkel.

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Savarese informó desde Sao Paulo. El periodista de The Associated Press Frank Bajak en Boston, y el productor Wayne Zhang en Beijing contribuyeron a este despacho.

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