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Política

Siete lecciones del segundo debate demócrata: Chispas entre Biden y Harris, honestidad de Buttigieg

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Con la mano levantada, los candidatos demócratas indican que apoyan la atención médica para los inmigrantes indocumentados. (Wilfredo Lee / Associated Press)

(Associated Press)

¿Podríamos no volver a hacer esto pronto?

Incluso el más voraz adicto a la política puede sentirse abrumado después de atiborrarse en dos noches, cuatro horas de debate de 20 candidatos.

Con sólo un mes para la próxima ronda de debates, hay  mucho tiempo para digerir lo de estas dos noches.

He aquí siete conclusiones rápidas del segundo debate del jueves por la noche.

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Biden puede tolerar hasta cierto punto

Nunca hubo duda de que el favorito estaría en la línea de fuego, y en su mayor parte mantuvo su ecuanimidad cuando otros candidatos le dispararon sus ataques.

Biden sonrió y se lanzó a discutir sus planes de educación. Su tono de conversación modulado durante la mayor parte de la sesión de dos horas telegrafió la idea: “Yo soy el experimentado e imperturbable aquí en el escenario”.

Pero cuando la senadora de California Kamala Harris cuestionó el compromiso de Biden con los derechos civiles, citando su trabajo con miembros abiertamente racistas del Senado, su color aumentó junto con su temperamento. “Soy la persona que lucho para extender la Ley de Derecho al Voto hace 25 años”, gritó en una larga defensa de su historial en temas de igualdad.

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Ninguno de los dos candidatos se mostró satisfecho con la respuesta del otro, pero el apasionado intercambio entre Biden y Harris fue uno de los momentos más eléctricos de las dos noches de debate y es seguro que se repetirá próximamente.

Bernie va a ser Bernie

El senador de Vermont no ha cambiado ni un ápice desde el comienzo de la campaña, que en 2016 lanzó un desafío impresionantemente fuerte a Hillary Clinton. Como si fuera una banda de música tocando sus más grandes éxitos, arrojó ataques a Wall Street, a los intereses especiales, y a los grandes laboratorios farmacéuticos. Para los fans de Bernie, su discurso fue como música melodiosa.

Pero admitió, cuando se le presionó, que los contribuyentes de clase media terminarían pagando más para financiar el perdón de más de un billón de dólares en deuda estudiantil. “Pagarán más en impuestos, pero menos en salud” bajo el programa de salud universal dirigido por el gobierno que busca encabezar, dijo Sanders.

Harris en el papel de fiscal

La ex fiscal de distrito y fiscal general de California parece más cómoda en el papel de fiscal. Eso no siempre la ha ayudado con los votantes demócratas de izquierda en las primarias.

Pero en el escenario, ese rol le sirvió bien a Harris, ya que repetidamente desempeñó el papel de ‘adulto serio’ y encauzó las polémicas hacia una conversación sustantiva. “Los estadounidenses no quieren ser testigos de una pelea por la comida”, dijo en un momento dado, rompiendo abruptamente la conversación y llevando a sus rivales al borde precipicio. “Quieren saber cómo vamos a poner comida en sus mesas”.

El público del estudio la recompensó con uno de los mayores aplausos de la noche.

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Buttigieg es honesto

Los bailarines podrían aprender algunas cosas de la manera en que los políticos bailan en torno a los temas que se les proponen.

No es el caso de Pete Buttigieg. Al alcalde de South Bend, Indiana, le preguntaron sobre el reciente tiroteo de un hombre afroamericano por parte de un oficial de policía blanco y las problemáticas relaciones de Buttigieg con la comunidad negra de la ciudad.

Se le preguntó: "¿Por qué la policía es sólo un 6% negra en una ciudad que tiene un 26% de afroamericanos? “Porque no pude hacerlo”, respondió sin rodeos el alcalde.

Habló con evidente emoción del dolor de sus ciudadanos negros y dijo que estaba decidido a lograr un día en que la policía inspirara confianza en lugar de temor entre los afro estadounidenses, no sólo en casa, sino en todas partes.

La respuesta no calmará las tensiones que existen. Pero puede que se le reconozca el mérito de no disimular o tratar de culpar a otros.

Alimento para los republicanos

Los 10 candidatos dijeron que sus planes de salud cubrirían a los inmigrantes que viven en el país sin documentos. Tenga por descontado que el Partido Republicano dirá que los demócratas quieren fronteras abiertas y que recurrirán a numerosos gastos para consentir a esos inmigrantes.

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De hecho, poco después del intercambio, el presidente Trump, o alguien que operaba su cuenta de Twitter, tomó nota: “Todos los demócratas acaban de levantar la mano por dar a millones de extranjeros ilegales atención médica ilimitada. ¿Qué tal si primero se ocupan de los ciudadanos americanos?”.

Diez es una multitud

Otros candidatos trataron de participar en la conversación.

El representante de California, Eric Swalwell, hizo un emotivo llamado para el control de armas.

El ex gobernador de Colorado John Hickenlooper reiteró su afirmación de que los demócratas se inclinaban demasiado a la izquierda y que perderían en noviembre de 2020 a menos que se moderaran.

El senador de Colorado Michael Bennet habló emotivamente sobre la experiencia migratoria de su familia.

Pero ninguno de esos candidatos tuvo ni siquiera el momento de la mini polémica que disfrutó el ex secretario de Vivienda, Julián Castro, al enredarse la noche del miércoles con el ex representante Beto O’Rourke, por el tema de inmigración.

¿Qué tienen los neoyorquinos?

El miércoles por la noche, el alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, siguió invadiendo los carriles de otros candidatos, hablando sobre ellos, interrumpiendo, causando estragos verbales en los esfuerzos para confinar a los candidatos dentro del tiempo asignado.

El jueves por la noche, fue la senadora de Nueva York Kirsten Gillibrand quien se entrometió y continuamente tuvo que ser amonestada por interrumpir y hablar fuera de su tiempo.

Era una reminiscencia de otro neoyorquino conocido por su estilo desenfrenado y su negativa a acatar las reglas.

 

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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