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Cómo la muerte de George Floyd y COVID-19 reformaron mi identidad como un hombre gay Latinx

A photo collage for Los Angeles Times editorial assistant Frank Rojas' essay.
(Frank Rojas / Los Angeles Times)

Como hombre gay de color, siento que no hay muchos lugares donde pueda sacar mi identidad queer. Ser gay nunca fue realmente discutido mientras crecía en mi hogar mexicano-estadounidense. Y las pocas veces que surgió, fue en el contexto de una broma o simplemente se habló de forma negativa. Preguntas como “¿Y la novia?” constantemente forzaba la noción de que sólo podía ser visto y valorado si era heterosexual.

Sin embargo, justo cuando comencé a aceptar más mi sexualidad este año, entender quién soy se volvió más desafiante en medio de una pandemia global y con protestas mundiales que se produjeron en respuesta al asesinato de otro hombre negro por la policía. Estos conflictos de salud y derechos humanos han definido cómo he ido entendiéndome a mí mismo y conociendo a otras personas LGBTQ, especialmente durante los últimos cuatro meses, cuando estuve confinado dentro de los parámetros de mi dormitorio.

Después de haber salido del armario hace tres años, cuando tenía 22 años, la vida como hombre gay es todavía muy nueva para mí. Hay una historia y cultura que nunca me enseñaron o a la que nunca estuve realmente expuesto. (Fui a una escuela católica durante 13 años). He tenido la suerte de contar con una familia que me apoya y un grupo de amigos a los que recurrir, pero todavía no pueden comprender en verdad mis experiencias. Nunca me he sentido realmente completo. Siempre hubo algo que faltaba. Por lo tanto, busqué la comunidad por mi cuenta.

Así fue como encontré The Wall Las Memorias Project, una organización comunitaria de salud y bienestar con sede en Los Ángeles, dedicada a servir a las poblaciones LGBTQ Latinx a través de la defensa y la educación.

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“Es muy revelador en la necesidad de una conexión”, me dijo por teléfono este mes Víctor Guerra-Cardoza, un subdirector de la organización. “Mucha gente es nueva en la experiencia y en la comprensión de sí mismos y de sus sentimientos. Hay bares. Está Grindr. Hay otros espacios para conectarse, pero cuando miramos estas intersecciones de todas nuestras identidades, estamos viendo al individuo como una persona completa. Tener conversaciones que no sólo se relacionan con la sexualidad, sino también con la identidad Latinx es muy importante. Debemos vernos realmente por todo lo que somos”.

Me encontré con esta organización por primera vez en noviembre en un evento de concientización sobre el VIH en el sur de Los Ángeles, que estaba cubriendo para mi blog en ese momento. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), los hombres homosexuales negros y latinos son los más afectados por el VIH. Los datos de los CDC de 2017 muestran que los hombres homosexuales y bisexuales latinos adultos y adolescentes constituyeron el 29% de los 27.000 nuevos diagnósticos de VIH entre hombres homosexuales y bisexuales en Estados Unidos y sus áreas dependientes. (Y esos números han aumentado en los últimos años).

Después de conocer a dos miembros del personal de The Wall Las Memorias Project, me animaron a asistir al grupo de apoyo de la organización para hombres latinos homosexuales, bisexuales y queer. Nerviosamente acepté la invitación y durante los meses siguientes, comencé a asistir a las reuniones bimestrales de la organización en su oficina del centro de Los Ángeles.

Tenemos un grupo sólido de unos 15 miembros, y ahora nos reunimos en línea una vez a la semana durante 90 minutos. Con COVID-19, el cambio de las reuniones en persona a estar completamente en línea ha sido un proceso. En lugar de subirme a mi auto y desafiar el tráfico de los jueves a las 6 p.m. en la autopista 110, sólo tengo que asegurarme de que mi computadora portátil esté cargada antes de empezar la reunión de Zoom. Durante las reuniones, cubrimos todo, desde la masculinidad tóxica hasta las etapas de salir del armario y la representación queer en los medios de comunicación, pero en última instancia el espacio se utiliza para compartir, escuchar y brindar apoyo.

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“Dado todo lo que está sucediendo ahora mismo con COVID-19 y los disturbios civiles que muchos de nuestros hermanos están sintiendo y pasando, es agradable tener un poco de tiempo juntos para realmente sacar muchos de estos sentimientos y traumas”, dijo Guerra-Cardoza. “Creo que estamos creando resiliencia entre nosotros”.

En una reunión pasada, también reflexionamos sobre lo que el Mes del Orgullo significa para nosotros ahora que estamos distanciados socialmente. En cierto modo tuve emociones encontradas sobre el término porque nunca sentí realmente un sentido de pertenencia a la conversación. Si bien creo que debería haber un sentido de orgullo, diría que los principales medios de comunicación proyectan una imagen de una identidad queer que es muy blanca, comercializada y no la mía.

Sin embargo, mi comprensión de lo que podría ser el Mes del Orgullo se ha vuelto un poco diferente. El asesinato de George Floyd a manos de la policía ha provocado una conversación más grande que se está llevando a cabo en línea y en las calles. Recientemente estuve en West Hollywood con un amigo y había multitudes de manifestantes en todas partes.

Llevábamos máscaras faciales en apoyo de los derechos de los LGBTQ y contra las injusticias raciales. Por primera vez desde que salí, me di cuenta de que ya no puedo vivir con un pie dentro y otro fuera del armario.

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