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Vida y Estilo

Bajo secreto y con perros enjaulados funcionan bancos de sangre canina en CA

perros

La sangre canina utilizada para el tratamiento de perros se almacena en el Hospital veterinario de UC Davis. La ley estatal prohíbe que el famoso hospital de mascotas brinde sangre a otros hospitales veterinarios (David Butow / para The Times).

(Los Angeles Times)

Cuando Robyn Black llevó a su querido corgi, Winston, a un hospital veterinario en Sacramento, le dijo al personal que hiciera lo necesario para curar a su cachorro, cuya vida era amenazada por una enfermedad autoinmune.

Winston necesitaba varias transfusiones, pero después de dos días de tratamiento, el hospital veterinario se quedó sin sangre. Los hospitales para mascotas a menudo carecen de sangre canina, en medio de una escasez nacional que, según los legisladores, se ve exacerbada aún más en California por las leyes restrictivas del estado, que obligan a los veterinarios a comprarla únicamente de dos bancos de sangre, que operan virtualmente en secreto.

“Murió allí mismo”, afirmó Black, una conocida cabildera del Capitolio. “En ese entonces, no sabía cómo funcionaba el suministro de sangre animal”.

De hecho, se sabe muy poco acerca del funcionamiento de los bancos de sangre animal en California, y ese es el propósito, mantenerlo en secreto. California encubre los dos bancos de sangre de animales autorizados del estado -tanto de propiedad privada como comercial- con amplias exenciones de las leyes de registros públicos y les permite que elaboren sus propias normas sobre cómo se cuida a los animales; registros que luego se mantienen en secreto.

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Lo que se sabe es lo siguiente: los dos bancos de sangre caninos de California utilizan a cientos de perros enjaulados en colonias de donantes, con el único propósito de extraerles sangre cada 10 a 14 días. Los grupos de derechos de los animales han acusado a estas instalaciones de maltratar a los animales donantes, pero dichas acusaciones son difíciles de verificar, dado el secreto que impera en el tema.

California es el único estado en el país que limita a los hospitales veterinarios a comprar suministros de sangre a compañías que albergan perros y gatos de esta manera.

Otros estados permiten el funcionamiento de esas colonias de donantes, pero también programas comunitarios donde los dueños de mascotas llevan voluntariamente a sus perros o gatos a un veterinario para donar sangre, que luego se vende según sea necesario.

Los operadores de los dos bancos de sangre animal en California -Hemopet y Animal Blood Bank Resources International- afirman que las colonias que alojan perros donantes, según lo exige el estado, garantizan un suministro regular de sangre segura para los veterinarios. La propietaria de Hemopet, en Garden Grove, confirmó que tiene más de 200 galgos, perros de carreras que fueron enviados desde estados como Florida y que fueron alojados por su sangre. Los galgos conforman la mayor parte de los donantes de sangre en estas instalaciones debido a su temperamento, generalmente dócil, y su tipo de sangre “universal”, que sirve para tratar a cualquier raza.

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Animal Blood Bank Resources International, con sede en Dixon, no reveló dónde mantiene a los perros donantes ni cuántos de ellos tiene, lo cual está permitido debido a la exención de registros públicos del estado. Los pedidos de entrevistas con representantes en ambas instalaciones no obtuvieron respuesta.

Para los críticos, es inhumano encerrar a un animal para extraer habitualmente su sangre y los grupos de bienestar animal remarcan que California es un caso atípico al exigir a los veterinarios que compren sangre de animales únicamente de perros alojados.

En el caso de Winston, el cercano banco de sangre veterinario de UC Davis contaba con su propio suministro. Pero como no posee ni aloja perros donantes, el renombrado hospital animal no puede suministrar sangre a otros hospitales. En cambio, la sangre extraída allí sólo se puede utilizar para sus propios pacientes. Varias veces al mes, las plaquetas vitales y los glóbulos rojos procesados allí expiran en sus estantes, incluso mientras el estado experimenta una escasez de sangre canina y los hospitales de mascotas cercanos se pelean por los suministros.

Cuando Black se dio cuenta de que debía llevar a Winston al Hospital Veterinario de UC Davis, ya era demasiado tarde. “Estaba hablando por teléfono con ellos cuando tuvo un paro cardíaco”, relató la mujer, que rompió a llorar recordando el momento. “A cualquiera que diga que el sistema actual funciona bien, me encantaría llevarlo a la tumba de Winston”, prosiguió. “Díganme en qué se basan para decir que funciona bien el sistema actual”.

Según un análisis legislativo, California comenzó a otorgar licencias de sangre animal y otros productos biológicos en 1974, después de un brote mortal del virus de las aves conocido como la virulenta enfermedad de Newcastle. En ese momento, el uso de colonias de perros era considerado la forma más segura de limitar la exposición de un donante a enfermedades que podían ser mortales para un paciente receptor.

Los grupos de bienestar animal afirman que los programas comunitarios en todo el país que utilizan mascotas domésticas demuestran que eso ya no ocurre.

Ahora, los legisladores están revisando nuevamente las leyes restrictivas de donantes caninos del estado. El Proyecto de Ley del Senado 202, del senador Scott Wilk (R-Santa Clarita), permitiría que los hospitales veterinarios acepten sangre de los bancos de donación que emplean mascotas domésticas llevadas voluntariamente por sus dueños. El proyecto también eliminaría gran parte de la exención de los registros públicos para los bancos de sangre de animales.

Un proyecto de ley rival que se estancó, del asambleísta Richard Bloom (demócrata de Santa Mónica), habría permitido las donaciones de sangre de mascotas domésticas y eliminado el uso de instalaciones comerciales, donde se mantiene a los perros únicamente como proveedores de sangre. Ese proyecto caducó debido a la oposición de la Asociación Médica Veterinaria de California, indicó la defensora animal Jennifer Fearing, quien había trabajado en él.

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La asociación veterinaria apoya la ley de Wilk para permitir que los bancos de sangre utilicen perros de origen comunitario para hacer donaciones. El grupo argumentó que eliminar el uso de los perros donantes de propiedad de una empresa podría crear una enorme escasez de sangre, que pondría en riesgo a los animales heridos y enfermos.

Los veterinarios ya tienen dificultades para obtener suficiente sangre para sus pacientes caninos. La necesidad  está aumentando en todo el país a medida que más dueños de mascotas optan por tratar lesiones y enfermedades que requieren transfusiones.

Elaine Myers, una administradora de Orange County Emergency Pet Clinics Inc., que maneja dos hospitales para mascotas abiertos las 24 horas, remarcó que la escasez se siente en todo el estado. A pesar de estar cerca de Hemopet, hubo momentos en que sus hospitales simplemente se quedaron sin suministro.

Myers dijo que cuando los hospitales de mascotas en California compran sangre, saben que es un producto seguro debido a la forma en que el estado exige que los animales permanezcan aislados de las posibles enfermedades infecciosas. “Uno no tiene el tiempo o la posibilidad de analizar la sangre en una emergencia”, consideró Myers. “La seguridad es lo más importante. Si un perro ha sido atropellado por un automóvil y está sangrando, necesitamos esa sangre de inmediato”.

Los dos bancos comerciales de sangre en California son inspeccionados una vez al año por el Departamento de Agricultura y Alimentación del estado, pero todos los registros relacionados con esas visitas están exentos de divulgación. Aunque se exige que las instalaciones tengan programas de adopción para perros que ya no se usan como donantes, esos registros también están protegidos.

La exención de los registros públicos para los bancos de sangre animal de California se creó en 2002. Fue incluida en un proyecto de ley de la entonces senadora Sheila Kuehl, que buscaba, por primera vez, implementar las inspecciones anuales del Departamento de Agricultura y Alimentación de California.

La industria de los bancos de sangre se opuso a la ley de Kuehl, argumentando que las inspecciones impedirían su funcionamiento y generarían un suministro reducido. Animal Blood Bank Resources International pagó a un grupo de presión $63.000, en 2002, para oponerse al proyecto, según las declaraciones de cabildeo presentadas ante el secretario de estado.

Durante las negociaciones, la industria pudo agregar con éxito la exención de los registros públicos, argumentando que necesitaba esa protección para evitar convertirse en objetivo de las organizaciones de derechos de los animales.

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Kuehl, ahora en la Junta de Supervisores de L.A, expresó a través de una portavoz que no recordaba el proyecto de ley o por qué se agregó la exención de registros públicos.

Jim Ewert, asesor legal de la Asociación de Editores de Noticias de California, que aboga por leyes de registro abierto, destacó que la exención de los bancos de sangre animal es una de las más restrictivas y les ofrece a esas entidades más protección contra la divulgación pública de la que incluso gozan los funcionarios policiales en el estado, dijo. “No sé cómo se nos pasó esto por alto”, afirmó.

Con la exención vigente, los grupos de bienestar animal dicen que las dos compañías de sangre canina pueden operar tranquilamente en secreto. Los intentos de contactar a Scott Horner, propietario de Animal Blood Resources International, fueron infructuosos.

La propietaria de Hemopet, Jean Dodds, tampoco respondió a una solicitud de comentarios. Sin embargo, escribió en una carta a los legisladores que su compañía proporciona un servicio vital en el estado, y alegó que el 40% de su suministro de sangre se destina a los veterinarios de California. Agregó en la nota que, junto con Animal Blood Resources International, son responsables del 80% del suministro de sangre canina de la nación, una afirmación que no se pudo verificar de manera independiente. La propietaria también afirmó que los más de 200 galgos de Hemopet son donantes por no más de un año, antes de ser puestos en adopción.

Ello contradice los informes que Dodds compartió voluntariamente con los legisladores -luego de una investigación realizada por el Departamento de Alimentos y Agricultura de California- que mostró que algunos perros donaron durante casi dos años.

La investigación se inició después de las denuncias de People for the Ethical Treatment of Animals (PETA). El grupo de derechos de los animales alegó el año pasado que una operación encubierta había detectado que Hemopet empleaba perros débiles y que los animales eran mantenidos en pequeños contenedores 23 horas al día.

Dodds disputó las acusaciones ante los legisladores y publicó una parte del informe de investigación de Alimentos y Agricultura, que no apoyaba las acusaciones de PETA. Según el departamento, debido a la exención de registros públicos no pudo revisar los documentos para asegurar su exactitud o proporcionar las páginas que Dodds no había incluido.

“Pienso que, independientemente de si creemos o no en lo que afirma PETA, en cierto sentido, eso es irrelevante”, concluyó Fearing, el cabildero que trabajó en el intento frustrado de prohibir el uso de instalaciones como Hemopet. “Incluso si funcionaran bajo estándares perfectos, ¿California debería encerrar perros con el único propósito de extraerles su sangre para ayudar a otros animales?”.

 Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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