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Vida y Estilo

Continúa el dilema para las mujeres sobre el código de vestimenta en los empleos

Goldman Sachs, uno de los últimos bastiones de la ropa de trabajo de cuello rígido y hecho a la medida, se ha relajado.

La corporación anunció a principios de este mes un “código de vestimenta flexible para toda la empresa”. Y por fin - después de la larga y lenta caída de la formalidad corporativa - el “business casual” o vestimenta informal de negocios, parece haber triunfado en el lugar de trabajo estadounidense.

Pero para las mujeres y las minorías que han estado tratando de ponerse al día en las empresas durante décadas, un código de vestimenta más informal presenta sus propias complicaciones.

Como dijo un banquero de Goldman Sachs en GQ: “Todos los hombres están entusiasmados”.

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Vestirse más informalmente para el trabajo puede ser difícil, incluso arriesgado. Durante décadas, los trajes caros han proyectado poder en Wall Street, casi como si fuera una pieza de “armadura”, dijo Susan Scafidi, directora académica del Instituto de Derecho de la Moda de la Universidad de Fordham.

Las mujeres que se sienten presionadas en su lugar de trabajo para demostrar que merecen estar en el puesto que ocupan, deberían tener cuidado de no abandonar sus sacos y zapatos de tacón alto.

“Acabamos de lograr la paridad del traje y pantalón, y de repente nos dicen que ese ya no es el estándar, que ya no es un atuendo que deban usar los empleados”, dijo Scafidi. “Las mujeres necesitarán encontrar otra forma de lograr la paridad en el atuendo de negocios o en la formalidad a un nivel más relajado”.

La paridad, por supuesto, se extiende no sólo al poder, sino también al salario. Jaclyn Wong, que investiga la relación entre el género y la vida profesional, co-publicó un estudio en 2016 que analiza las diferencias en los honorarios entre hombres y mujeres por su forma de vestir en el lugar de trabajo.

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Los hombres y mujeres muy bien vestidos ganan aproximadamente 20% más que sus colegas vestidos de manera más sencilla, encontró Wong. Esto confirma que se miden bajo diferentes estándares.

Para las mujeres, el atractivo se basaba en accesorios personales como el peinado, el maquillaje, el acondicionamiento físico y la ropa, dijo Wong.

Para los hombres, el aseo cuenta mucho menos. Si son atractivos, tienden a ser bien remunerados, estén bien cuidados o no.

“Sabemos que al momento de ser consideradas como competentes y dignas de respeto, la apariencia es importante para las mujeres y las personas de color”, dijo Wong, profesora de sociología de la Universidad de Carolina del Sur. “Se les coloca en una posición difícil: `¿Quiero vestirme menos formal porque no quiero que me vean como una persona rígida y poco divertida, o quiero seguir vistiéndome así porque esa es la única manera en que la gente me tratará con respeto?”

Goldman Sachs, toma de ejemplo a otras compañías en la búsqueda de talento tecnológico que se sienta más cómodo con calzado deportivo y sudaderas de Silicon Valley. También está adaptándose a una creciente fracción de su fuerza laboral que está compuesta por milenios - con cerca del 75% de sus empleados menores de 40 años, que igualmente, se adaptan a clientes también vestidos de manera más informal.

El banco de inversión, que anunció el cambio en un memorándum, pidió a los empleados que “se vistan de una manera que sea consistente con las expectativas de sus clientes”, pero enfatizó que deben “tener buen juicio”. Una portavoz se negó a hacer comentarios sobre el memorando.

“Buen juicio”, por supuesto, está abierto a la interpretación.

“Tienes que decidir: ¿Cómo te presentas cuando a menudo eres la única mujer en la habitación? dijo Jane Newton, socia gerente de Regent Atlantic. Newton pasó 17 años en JPMorgan y dirige un foro para mujeres en posiciones de liderazgo en Wall Street. “En un ambiente dominado por los hombres, esto se convierte en una variable clave en las decisiones que se toman sobre tu futuro”.

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Los empleados tienden a vestirse de acuerdo al estilo que manejan en los puestos más altos. Según la tradición de la América corporativa, IBM dio su primer gran salto hace décadas, cuando ejecutivos como Louis V. Gerstner Jr. cambiaron el uniforme de traje, corbata y cuello blanco por camisas azules sin corbata.

Un titular de 1995 en el New York Times decía “Black Jeans Invade Big Blue” (el pantalón de mezclilla negro invade al gigante azul) después de que Gerstner dijera que iba a vestirse de manera informal.

En los años 80 y 90, había pocos modelos a seguir para las mujeres en Wall Street, dijo Newton, así que trataron de integrarse. Los hombres con trajes se veian imponentes, por lo que las mujeres empezaron a usar chaquetas con hombreras. Los hombres usaban corbatas, así que las mujeres usaban blusas con lazos similares a las corbatas.

La moda es mucho más flexible ahora, apuntó, aunque de igual manera, las mujeres más jóvenes siguen haciendo las mismas preguntas a Jane Newton sobre cómo presentarse para ser tomadas en serio. A veces se ofrece a ir de compras con ellas o revisa los catálogos para mostrar lo que funciona y lo que no funciona.

“Cuando una mujer se viste de manera informal, lo más probable es que se asuma que es más joven” o que es asistente de alguien, dijo Laura Sherbin, directora general de Culture@Work, una división de Working Mother Media que ayuda a las empresas a desarrollar mejores prácticas en torno a la diversidad. El tema de los códigos de vestimenta todavía aparece todo el tiempo en los grupos de enfoque que hace en las compañías, dijo.

Maureen Sherry trabajó 12 años en Wall Street y fue la directora general más joven de Bear Stearns.

“Una amiga mía usó el primer traje de pantalón en Salomon Bros. en 1991, y eso fue causa de un gran alboroto”, dijo ella. “Todavía lo tiene como una especie de trofeo”.

 

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Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí


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