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Las ciudades están abriendo las calles a los peatones durante la pandemia pero los funcionarios de Los Ángeles dicen que es arriesgado

Del Rey
Unos ciclistas en la avenida Maxella en Del Rey el sábado. El Del Rey Neighborhood Council quiere “cerrar parcialmente” varias calles residenciales en el vecindario Westside para crear más espacio para que los residentes puedan hacer ejercicio de manera segura.
(Kent Nishimura / Los Angeles Times)

La semana pasada, el Del Rey Neighborhood Council compartió algunas noticias importantes: a partir del día siguiente, se restringiría el tráfico en aproximadamente una docena de calles residenciales en el área de Westside para dar a los residentes más espacio para hacer ejercicio.

Horas después, los funcionarios de la ciudad de Los Ángeles le dijeron al grupo que el proyecto estaba en espera. El presidente del consejo de vecindario, Matt Wersinger, pasó la tarde enviando respuestas sombrías en Twitter a quienes celebraron los cierres planeados de calles.

Cuando una persona respondió: “Las bromas de abril llegaron tarde este año”, Wersinger respondió: “Parece que sí".

El aplazamiento fue un duro golpe para los residentes de Los Ángeles que han estado presionando a los funcionarios para que sigan el ejemplo de más de dos docenas de otras ciudades de Estados Unidos, incluidas Nueva York, San Diego, San Francisco y Oakland, que han creado espacio para que las personas caminen, monten en bicicleta y troten a una distancia segura durante la pandemia de coronavirus.

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La demora también fue una nueva decepción para los activistas que dijeron que el alcalde Eric Garcetti y su administración no habían logrado cambiar la cultura automovilística de la ciudad.

Los activistas esperaban que el “cierre ligero” de las calles en Del Rey, hogar de unas 33,000 personas, podría ser el primer paso en un esfuerzo en toda la ciudad para crear más espacio para que los residentes puedan hacer ejercicio al aire libre.

Como el acceso a los parques, las rutas de senderismo y las playas se han restringido, y a medida que los niveles de tráfico han disminuido, los residentes encerrados han utilizado las calles locales para correr, bailar, andar en bicicleta y patinar.

Las aceras se han llenado tanto por las noches que los residentes de Del Rey se han visto obligados a dejar las banquetas para mantener las pautas de distanciamiento social, dijo Wersinger, y agregó: “Es muy importante para la salud mental de las personas que salgan de manera segura”.

Cuando se le preguntó sobre lo que han hecho otras ciudades, Garcetti dijo el miércoles que estaba “muy a favor” de limitar el tráfico en algunas calles de Los Ángeles. Pero, dijo, era importante escuchar a los funcionarios de salud del condado de Los Ángeles y no “apresurarse”.

Garcetti dijo que había hablado con la directora del Departamento de Salud Pública, Barbara Ferrer, y que no apoyaba proyectos de calles abiertas “a nivel de vecindario en este momento”.

“Podría atraer a demasiadas personas a un área; podría ser algo que propague la enfermedad”, dijo Garcetti. “Así que tenemos que ser extremadamente reflexivos, extremadamente cuidadosos al respecto”.

El concejal de la ciudad de Los Ángeles, Mike Bonin, que representa a Del Rey, expresó su frustración el viernes por el aplazamiento del plan del vecindario. Bonin dijo que cree que los funcionarios de salud pensaron erróneamente que Del Rey estaba proponiendo un programa similar a CicLAvia, un evento que cierra grandes bulevares y atrae a miles de personas.

La propuesta de Del Rey no es un evento “masivo, regional”, dijo Bonin. “La gente de Silver Lake o Encino no iba a venir a Glencoe Avenue en Del Rey a dar un paseo”.

Un portavoz del departamento de salud no respondió cuando se le preguntó sobre la propuesta de Del Rey.

Ferrer dijo la semana pasada que sabe que los vecindarios quieren más espacio abierto y que cualquier cierre de calles debe hacerse de manera coordinada en todo el condado.

“Solo queremos hacerlo de una manera reflexiva”, dijo Ferrer.

Esa precaución es compartida por un puñado de otros funcionarios locales en Estados Unidos, incluido la alcalde Muriel Browser de Washington, D.C. En un programa de radio el mes pasado, Bowser dijo que no “quería enviar el mensaje a la gente para salir y hacer un festival”.

Aún así, Bowser decidió extender temporalmente las aceras cerca de los supermercados y otros minoristas esenciales para darles a las personas más espacio y permitirles cumplir con las reglas de distanciamiento social. También ha anunciado el cierre de carreteras en algunos parques para que los residentes tengan más espacio para caminar, correr y andar en bicicleta.

La mejor manera de protegerse contra el amontonamiento en un puñado de calles es proporcionar suficiente espacio para hacer ejercicio cerca de sus hogares, dijo Michael Schneider, fundador de Streets For All, una organización sin fines de lucro que aboga por carriles de autobuses y carriles de bicicletas en Los Angeles.

“No pueden ser uno o dos puntos”, dijo Schneider. “Tiene que hacerse en muchas partes de la ciudad”.

Schneider dijo que su grupo quiere restringir el tráfico en hasta 400 millas de calles de la ciudad, alrededor de dos a cuatro millas por distrito del consejo vecinal.

En Del Rey, los funcionarios planearon instalar letreros en las intersecciones para advertir sobre los cierres. La docena de calles habría permanecido abierta a los residentes con automóviles, así como camiones de reparto y vehículos de emergencia, dijo Wersinger. Las restricciones de estacionamiento seguirán siendo las mismas, dijo.

Los funcionarios de Oakland dicen que han cerrado 74 millas, o casi el 10%, de las calles de la ciudad al tráfico exterior. La oficina del alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, estableció una meta de 100 millas de cierres, ampliación de aceras y carriles para bicicletas adicionales, centrándose en las comunidades más afectadas por la pandemia.

El programa de Seattle, que ha abierto nueve millas de calles residenciales y planea abrir 11 más, ha tenido tanto éxito que los funcionarios están considerando hacer los cambios permanentes, dijo Sam Zimbabwe, el director del Departamento de Transporte.

Los funcionarios de la ciudad comenzaron a abrir calles el 17 de abril para alentar a las personas a caminar, trotar y hacer ejercicio en sus propias comunidades, en lugar de subir al automóvil y conducir a un parque. Zimbabwe dijo que el programa se adhiere a las pautas de salud, diciendo: “No es una fiesta de barrio”.

El brote ha afectado desproporcionadamente a los residentes de bajos ingresos, y los que viven en esas comunidades tienen más probabilidades de morir de la enfermedad que los de las comunidades más ricas.

A nivel local, algunas de las áreas con las tasas de mortalidad más altas también lideran a la nación en niveles de hacinamiento, incluidos Pico-Union y Westlake, donde más de un tercio de las unidades de vivienda están abarrotadas, lo que significa que hay más de una persona por habitación, excluyendo los baños.

En la calle Beethoven y la avenida Maxella en Del Rey, una calle considerada para un cierre, se vio con peatones y corredores la semana pasada entrando en la calle para evitarse unos a otros. Por lo general, la zona tranquila está repleta con vehículos que buscan cortar el tráfico, dijeron los residentes.

Mike Brady está quedándose con unos amigos en Del Rey y camina de seis a siete millas por día. Las calles están bastante vacías, dijo, pero las cruza para evitar caminar con extraños en la acera.

“No creo que haga mucha diferencia”, dijo Brady sobre los posibles cierres de calles.

Bonin dijo que planea escribir una carta a los funcionarios de salud del condado para explicar el programa del vecindario.

“La gente está realmente decepcionada, particularmente, porque muchas otras ciudades están haciendo esto”, dijo Bonin. “La gente aquí dice: ‘¿Por qué no podemos hacer lo mismo?’”.

Para leer esta nota en inglés haga clic aquí


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