De no racista a antirracista: Siete rápidos cambios culturales desde el asesinato de George Floyd

Katyana DeCampos, a citizen of France visiting California, marched with a sign with the words "Anti Racism" in downtown L.A.
Katyana DeCampos, una ciudadana francesa que visitó California, marchó con un letrero antirracista en el servicio conmemorativo y procesión fúnebre Black Lives Matter-L.A. en honor a George Floyd y de los asesinados a manos de la policía, en el centro de Los Ángeles el 8 de junio.
(Jay L. Clendenin / Los Angeles Times)

Brandon Laushaul marchó al monumento a Martin Luther King Jr. en Compton con zapatos, pantalones y, a pesar del calor, una camisa de vestir y un suéter. Era domingo, después de todo. Más que eso, la vestimenta formal parecía especialmente apropiada para Laushaul. Mientras marchaba con miles de personas en su orgullosa ciudad, una energía de unidad parecía haberse afianzado, parte de un restablecimiento cultural en Los Ángeles y más allá después de tantos días de incertidumbre y miedo.

“Soy un nativo de Compton, y cuando escuché que estaban marchando en mi ciudad, tuve que venir”, dijo el estudiante de 23 años del Colegio Cerritos. “Tenemos un límite”.

Finalmente, algo podría estar cambiando, continuó Lashaul, y para él, todo se remonta a la historia de la lucha liderada por los Negros estadounidenses en el pasado.

“Volviendo al gran Martin Luther King, nos dio una vía para ser escuchados, utilizando nuestros derechos constitucionales”, manifestó Laushaul. “Y creo que esa es la razón de estar aquí, en su monumento, para ejemplificar eso”.

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El sentimiento se encuentra en todas partes: está ocurriendo un cambio cultural sobre la justicia racial y la desigualdad, que comenzó hace menos de tres semanas pero que se ha estado gestando por mucho más tiempo. Incluso para Los Ángeles, que siempre se transforma, los últimos fines de semana han ofrecido el tipo de cambio de polos que de otro modo se extendería durante años, no días.

Hundreds join a Black Lives Matter-L.A. memorial service and funeral procession to honor George Floyd on June 8, 2020.
Después de que todos vimos la muerte de George Floyd a manos de un oficial de policía que presionó el cuello de Floyd con su rodilla durante casi nueve minutos, surgieron protestas en una ciudad tras otra.
(Genaro Molina / Los Angeles Times)

En menos de una semana, los californianos del sur dejaron de salir cautelosamente con mascarillas a medida que las empresas comenzaron a reabrir después de más de tres meses de encierro pandémico para unirse a protestas callejeras masivas que exigían justicia para Floyd, pero también para Breonna Taylor en Kentucky, Ahmaud Arbery en Georgia y demasiados hombres y mujeres Negros desarmados asesinados por la policía. En cierto modo, los manifestantes dijeron en entrevistas durante la semana pasada que era como si finalmente hubiera algo por lo que salir de casa, algo que realmente importaba.

Para ese primer viernes, varias pequeñas empresas en el centro fueron destrozadas, en muchos casos por personas que se mantuvieron al margen de las protestas pacíficas. Y el sábado, se aplicaron toques de queda en toda la ciudad y el condado, otro hecho sin precedentes en Los Ángeles en las últimas décadas, ya que un día de manifestaciones pacíficas en toda la ciudad se convirtió en una noche de destrucción de propiedades a lo largo de Melrose Avenue. El domingo 31 de mayo llegaron tropas de la Guardia Nacional.

Era un bloqueo revivido.

Pero la sensación de caos y desorden disminuyó, y un hilo de optimismo comenzó a asomarse desde el firmamento, como un manantial de Los Ángeles. Cuando la policía antidisturbios se retiró y se hicieron algunas concesiones a las demandas, las manifestaciones pacíficas no se detuvieron, continuaron e incluso aumentaron.

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El movimiento pareció cambiar. Ahora, la llamada no fue sólo para el fin de la brutalidad policial, sino tal vez la idea completa de las labores policiales tal como las conocemos. Y más personas se unieron. Para el domingo pasado, después de que decenas de miles de individuos recorrieron las calles de Hollywood, Compton, Santa Ana y docenas de otras manifestaciones en todo el sur de California bajo un clima soleado perfecto a fines de la primavera, estaba claro que este movimiento no iba a ninguna parte.

Estas son algunas de las tendencias sociales clave que surgen de las protestas nacionales en curso que piden el fin de la brutalidad policial y la justicia racial.

El cambio antirracista

Mek Bitul held up a sign with the words "This Is the Tipping Point!!!" in front of Los Angeles City Hall on June 5, 2020.
Mek Bitul sostuvo un cartel con las palabras “Este es el punto de inflexión” frente al Ayuntamiento de Los Ángeles, uniéndose a una protesta de Black Lives Matter-LA el viernes 5 de junio de 2020.
(Jay L. Clendenin / Los Angeles Times)

El cambio clave es un nuevo consenso cultural: ya no es suficiente no ser racista. La gente debería esforzarse por ser antirracista. Es decir, alguien que trabaja activamente para acabar con el racismo en la sociedad y no ignora pasivamente las acciones o comentarios racistas en su entorno.

El creciente número de rostros no Negros en manifestaciones en Los Ángeles y en todo el país muestra un punto de inflexión para comprender la necesidad de combatir frontalmente el racismo. Durante demasiado tiempo, los activistas Negros se unieron a muy pocos aliados de otras razas.

“Ver esto nuevamente es simplemente agotador”, dijo Irene Tello, una nativa de Compton que marchó el domingo pasado junto a vecinos y contrapartes Negras.

Sin embargo, el alcance de las protestas se rompió en conexiones nunca antes vistas. Cuando una figura política conservadora como Mitt Romney dice las palabras “Las vidas de los Negros importan”, sabes que algo ha cambiado.

Ibram X. Kendi, autor de “Cómo ser un antirracista” y fundador del Centro de Investigación y Política Antirracista, ha dicho que el verdadero cambio llevará tiempo. Sin embargo, ha fijado una fecha objetivo sobre el asunto.

“No sé si cada una de las personas puede ser antirracista para 2030, pero tengo la esperanza de que todas las políticas racistas puedan ser eliminadas para entonces. Eso sería genial”, dijo Kendi a Erin Aubry Kaplan en una entrevista en el Times.

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“Los blancos están observando injusticia racial, están viendo a Breonna [Taylor] y George [Floyd], y se dan cuenta que la causa de la muerte no fue Breonna o George; es la policía racista”, continuó Kendi. “Ahora buscan transformar la política, y eso es algo bueno”.

A crowd gathered to protest the death of George Floyd and in support of Black Lives Matter, in downtown Los Angeles, June 5.
Entre los mensajes de los letreros que se llevaron a la reunión para protestar por el asesinato de George Floyd, podían verse “Filipinx for Black Lives” y una refutación de la frase “All lives matter” (Todas las vidas importan) con la pregunta “But did you die?” (Pero, ¿moriste?).
(Jay L. Clendenin / Los Angeles Times)

El proceso está sucediendo en muchos frentes. Uno de los más dramáticos: la caída de estatuas confederadas. Los manifestantes están llevando a cabo algunas de las acciones, pero muchas de ellas sobre esos monumentos están siendo promovidos por funcionarios del gobierno en todo el sur.

Y aunque fue dado ha conocer en marzo, vale la pena señalar que hay un videojuego, “Treachery in Beatdown City”, que genera interés por la forma en que promueve el antirracismo. Todd Martens del Times lo describió como uno de los “videojuegos más relevantes y actuales del 2020".

‘Quitar recursos a la policía’

"Defund LAPD" signs held by marchers at a protest honoring George Floyd and in support of Black Lives Matter.
Carteles de “Deshacerse de LAPD” sostenidos por manifestantes en el centro de Los Ángeles el 5 de junio para protestar por el abuso policial y el asesinato de George Floyd.
(Jay L. Clendenin / Los Angeles Times)

Las protestas lideradas por los Negros desde el principio en Minneapolis y en las principales ciudades que siguieron no sólo han sido para mirar o liberar, el tipo de narrativas típicas de los medios sobre disturbios civiles. Están organizados para impulsar demandas políticas específicas, y hasta ahora, la táctica ha estado funcionando.

Un objetivo inmediato establecido por las manifestaciones es eliminar los departamentos de policía. En Los Ángeles, el alcalde y el Concejo Municipal anunciaron que buscarían formalmente formas de disminuir los fondos de LAPD en hasta $150 millones.

Y así, en cuestión de días, lo que alguna vez se consideró un resultado improbable de las manifestaciones ahora se convirtió como algo legítimo sobre la mesa.

Defund LAPD protest sign
Un pasajero en un coche en Sunset Boulevard muestra un cartel de “Defund LAPD”.
(Francine Orr / Los Angeles Times)
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Arriba y abajo de la escala pop, desde programas de comedia de altas horas de la noche hasta transmisiones locales en Los Ángeles, el término “defund” o “defunding” entró en el léxico. Ambos términos alcanzan lo que se conoce como popularidad máxima (o un valor de 100 como máximo de interés de búsqueda en Internet) de acuerdo con Google Trends el 5 y 6 de junio.

“Defund” significa que las comunidades Negras y latinas están pidiendo las mismas prioridades presupuestarias que las comunidades blancas ya han creado para sí mismas”, escribió la congresista Alexandria Ocasio-Cortez (D-N.Y.) en Twitter el martes. “La gente preguntaba de otras maneras, pero siempre se les decía: “No, ¿cómo puedo pagar por eso?”. Así que encontraron la línea para pedirlo”.

Abolición

 Hundreds of protestors march numerous blocks demonstrating against police brutality and the death of George Floyd.
Cientos de manifestantes en Hollywood marchan contra la brutalidad policial y la muerte de George Floyd el 31 de mayo.
(Robert Gauthier / Los Angeles Times)

El teatro de lo posible ha ido aún más lejos. El núcleo de las ideas que bailan más cerca de la corriente principal es imaginar un mundo sin policía, en absoluto. “Definitivamente se trata de la abolición”, dijo el lunes Melina Abdullah, una de las líderes del movimiento de reforma policial en Los Ángeles y organizadora de Black Lives Matter-L.A.

“Es realmente importante cuando decimos abolición, queremos decir derribar el sistema de vigilancia al que ahora nos estamos sometiendo, y también construir algo nuevo”, expuso Abdullah.

Priscilla Ocen, profesora de la Facultad de Derecho de Loyola y miembro de la Comisión de Supervisión Civil del Departamento del Sheriff, miró desde una distancia segura como observadora legal ese día, potando una máscara doble. Ocen dijo más tarde que “fuera de los círculos activistas y de los espacios intelectuales en las comunidades Negras y latinas”, la abolición de la policía y de la prisión generalmente se tratan como ideas marginales.

The words "Abolish Police" spray-painted on the sidewalk  in downtown Los Angeles.
Las palabras “Abolir la Policía” se vieron pintadas con aerosol en la acera el 5 de junio en el centro de Los Ángeles.
(Jay L. Clendenin / Los Angeles Times)

“Creo que en el espacio de las últimas dos semanas ha adquirido un tenor diferente, se ha convertido en una alternativa principal a la forma en que funciona la policía y la violencia estatal que se le atribuye”, dijo Ocen. “Ha sido un gran cambio en un corto período de tiempo, pero en realidad se ha estado trabajando por décadas, especialmente la abolición”.

Hasta ahora, los líderes del Ayuntamiento de Minneapolis han declarado que buscarán disolver su departamento de policía y repensar la seguridad pública de una manera que dependan de la salud mental y los trabajadores sociales muchas de las llamadas domésticas que la policía maneja habitualmente. Aquí en L.A., todavía no se habla mucho en ese nivel... pero hay rumores. El sindicato de maestros de Los Ángeles, recién salido de su huelga de 2019, ya se ha comprometido a apoyar un esfuerzo para eliminar el Departamento de Policía Escolar de L.A.

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Acciones en la prensa y editorial

Thousands of protesters gather at the Los Angeles Civic Center to demonstrate for justice for George Floyd.
Miles de manifestantes se reunieron el 3 de junio en el Centro Cívico de Los Ángeles para manifestarse ante la justicia después del asesinato de George Floyd por parte de la policía.
(Luis Sinco / Los Angeles Times)

El cambio también ha llegado a una institución estadounidense que se encuentra entre las más reacias a estar en las noticias: el negocio de las noticias en sí mismo. Desde que comenzaron las protestas de George Floyd, los periodistas Negros y los periodistas de color en general han comenzado a enfrentar prejuicios sistemáticos y racismo dentro de los pasillos semi-santificados de las organizaciones de noticias heredadas de Estados Unidos.

Comenzó con el alboroto sobre una columna del senador Tom Cotton en la sección de opinión del New York Times. Los miembros del personal del lado editorial se organizaron y decidieron desafiar públicamente las estrictas reglas relacionadas con las redes sociales en poder del N.Y. Times, tuiteando en masa: “Ejecutar, esto pone en peligro al personal Negro del @NYTimes”.

El editor de la página editorial James Bennet renunció el domingo pasado.

Desde entonces, no ha cesado la efusión de testimonios de periodistas de color relacionados con la discriminación, el maltrato o el racismo en sus lugares de trabajo, incluso en este mismo periódico, donde el martes, el editor ejecutivo Norman Pearlstine envió un memorando a los miembros del personal prometiendo aún más cambios dirigidos en la contratación y promoción de más periodistas de comunidades subrepresentadas.

El editor también dijo que, de manera inmediata, El Times cambiaría su estilo para poner en mayúscula el término “Negro” al referirse a personas de la diáspora africana.

El cálculo es real. Después de enfrentar una emisión pública de quejas internas persistentes sobre el racismo y la discriminación, los editores de Bon Appetit, Variety y Philadelphia Inquirer también han renunciado o se han ido de vacaciones.

En el histórico diario de Filadelfia, la renuncia de Stan Wischnowski se produjo después de que el periódico publicara el titular “Los edificios también importan”. Y en el Pittsburgh Post-Gazette, un tipo diferente de vorágine se preparó sobre las publicaciones de una reportera Negra en las redes sociales, y otros empleados acudieron en defensa de Alexis Johnson, de 27 años, a quien se le prohibió cubrir las protestas en su ciudad después de resaltar la ironía en cómo se tratan las imágenes de desorden cuando involucran a las personas blancas en un concierto de música country.

Hablando en PBS NewsHour el martes, Pearlstine parecía sugerir que las secuelas de las protestas de George Floyd pueden transformar la industria de las noticias de una manera más fundamental: “No pensamos dos veces al decir que el antifascismo sería parte de nuestro mandato como una institución periodística. El antirracismo debería ser igualmente central para nuestro núcleo”.

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Mientras tanto, después de que el escritor L.L. McKinney comenzó el hashtag de redes sociales #PublishingPaidMe, la disparidad entre los autores blancos y los autores de color quedó al descubierto, lo que provocó serias conversaciones sobre el racismo en las editoriales.

El compromiso corporativo

Retired NFL wide receiver and hall of famer Terrell Owens leads a protest outside of SoFi Stadium in Inglewood.
El receptor retirado de la NFL y miembro del Salón de la Fama, Terrell Owens, en una protesta afuera del Estadio SoFi en Inglewood, exigiendo que la NFL se disculpe con el ex quarterback de la NFL Colin Kaepernick. Owens y otros manifestantes se arrodillaron durante 8 minutos y 46 segundos, el tiempo que George Floyd tuvo la rodilla de un oficial de policía en el cuello antes de morir.
(Mel Melcon / Los Angeles Times)

Los cambios han llegado hasta las principales salas de juntas de Estados Unidos. En los últimos días, las empresas grandes y pequeñas han declarado públicamente un compromiso con la justicia social y con el fin del racismo, medidas que en algunos sectores se han encontrado con un alto grado de escepticismo.

Las compañías estadounidenses han donado más de $ 450 millones a grupos de derechos civiles desde que comenzaron las protestas de George Floyd, según una revisión del Financial Times. En las redes sociales, las principales empresas han expresado sus posiciones, entre ellas Netflix, que tuiteó el 30 de mayo: “Guardar silencio es ser cómplice”, en un tema que se ha multiplicado entre las marcas en los días posteriores.

Facebook, Amazon, Google, Spotify, Verizon, Goldman Sachs y Target se encuentran entre las empresas que prometieron donaciones a causas de justicia social de $10 millones o más, según los informes. Warner Music Group anunció un fondo de $100 millones con una fundación el miércoles pasado. Dos días después, Sony hizo el mismo anuncio de fondo, una promesa de $100 millones.

Pero los activistas han señalado inconsistencias en el mensaje versus acciones en la serie de posturas corporativas sobre las vidas de los Negros. Después de que el comisionado de la NFL, Roger Goodell, declarara que la liga estaba equivocada al no escuchar a sus jugadores sobre el racismo, fue desafiado a demostrarlo al garantizar que un equipo contratara al mariscal de campo Colin Kaepernick.

Katie Fuller, 74, of Inglewood, right, joins protesters in Inglewood, demanding that the NFL apologize to Colin Kaepernick.
Katie Fuller, de 74 años, de Inglewood, a la derecha, con un cartel, se une a los manifestantes el 11 de junio en el estacionamiento del Forum, al otro lado de la calle del estadio SoFi en Inglewood. Entre sus demandas: que la NFL se disculpe con el ex quarterback de los San Francisco 49ers, Colin Kaepernick.
(Mel Melcon / Los Angeles Times)

Y cuando el jefe de Facebook, Mark Zuckerberg, anunció el domingo una donación de $10 millones para causas de justicia social, los críticos pusieron en duda sus intenciones, señalando su negativa a prohibir al presidente Trump publicar comentarios en Facebook que muchos ven como promoción de la violencia, reportó Johana Bhuiyan del Times. Los empleados del gigante de las redes sociales organizaron un paro laboral para protestar contra la justificación de Zuckerberg de mantener las publicaciones de Trump.

Del mismo modo, la CBS fue señalada por permitir que la policía usara su edificio durante las manifestaciones en Los Ángeles, y Amazon fue amonestada por asociarse con la policía en productos de vigilancia. ¿Se calmarán las cosas? Para los escépticos de la efusión del compromiso corporativo con la justicia racial, las empresas podrían estar respondiendo con nerviosismo a los hallazgos de una nueva encuesta que mostró que hasta el 60% de los consumidores estadounidenses boicotearían o comprarían una marca en función de su respuesta a las protestas.

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“Es bueno que estén firmando cheques”, dijo Abdullah, en una entrevista el jueves, refiriéndose al aumento del interés corporativo en el nuevo movimiento. “Tenemos que asegurarnos de que esos controles se dirijan a las organizaciones correctas. Debemos garantizar que la guerra contra los Negros no quede enterrada bajo un esfuerzo mayor de ‘diversidad’ entre comillas, donde los Negros a menudo se borran e invisibilizan”.

Ropa antirracista

Morris Griffin walks between cars before a procession leaves Leimert Park for a memorial service to honor George Floyd.
Morris Griffin camina entre los autos antes de que la procesión del 7 de junio salga de Leimert Park hacia el centro de Los Ángeles como parte de un servicio conmemorativo para honrar a George Floyd y exigir justicia para aquellos asesinados por manos de la policía.
(Christina House / Los Angeles Times)

Wayne Nelson tiene una tienda de camisetas en Pasadena y ha estado asistiendo a las manifestaciones contra la violencia policial cerca del centro de Los Ángeles vendiendo muchas camisetas negras con letras blancas que detallan declaraciones políticas relevantes para el momento, involucrando temas relacionados a Black Lives Matter.

Mostró mascarillas que acababa de hacer, negras e impresas con letras blancas: “No puedo respirar”. Otros bestsellers son sus camisetas Nipsey Hussle. “Hay muchas maneras en que este sistema ahoga a los afroamericanos”, dijo Nelson, bajo el sol de la tarde, refiriéndose a sus mascarillas. “De eso se trata el lema ‘no puedo respirar’”.

Protesters at the Compton Peace Ride on June 7.
Jason Estrada y su hijo Elías, de 6 años, se unen a los manifestantes en la Compton Peace Ride con los Vaqueros de Compton, en el Ayuntamiento de Compton el 7 de junio.
(Jay L. Clendenin / Los Angeles Times)

Es parte de una industria artesanal de indumentaria y equipo que ha acompañado los principales acontecimientos callejeros de nuestra era en Los Ángeles. El último gran flujo de nuevas camisetas trascendentales se produjo con la muerte del gran jugador de baloncesto Kobe Bryant. Nelson dijo que él también estaba allí.

“Mi talento es comprar y vender, escucho lo que la gente quiere, sigo adelante, lo obtengo y se lo devuelvo”, manifestó Nelson. Tan pronto como los funcionarios anunciaron la recomendación de usar una mascarilla en todo momento en espacios públicos, Nelson dijo: “Sabía lo que estaría vendiendo, no tenía dudas en mi mente”.

Las manifestaciones de Black Lives Matter han agregado una nueva capa de significado para él, agregó, al dar la bienvenida a su hija y su sobrina, quienes en ese momento llegaron al césped de Grand Park, al oeste del Ayuntamiento, con orgullo vistiendo su propia Black Lives Matter. Las camisetas estaban listas para venderse.

Una cultura de dar

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A peaceful protest in Hollywood against police brutality and racial discrimination.
Una protesta pacífica el 1 de junio en Hollywood contra la brutalidad policial y la discriminación racial provocada por el asesinato de George Floyd.
(Francine Orr / Los Angeles Times)

Madison Calderón tenía una gasa, vendas y una caja llena de 60 sándwiches de mantequilla de maní y mermelada que ella misma había preparado, todo en un carro que trajo al Ayuntamiento de Los Ángeles, para poder ofrecer ayuda a la multitud de personas en honor a George Floyd.

La joven de 22 años de Pasadena se cubrió el rostro mientras describía sus actividades el viernes pasado. “He estado yendo a la tienda de 99 Cent y obteniendo todo lo que puedo, he hecho seis cargas al día”, dijo Calderón. “He entregado dos curitas, lo cual es bueno, me alegra no haber tenido que usarlas”.

Ha habido más ayuda mutua en las manifestaciones de George Floyd en Los Ángeles que durante cualquiera de la reciente serie de movimientos de protesta populares que se extendieron por esta ciudad en la última década, posiblemente más frecuente que durante el movimiento contra la guerra, las marchas por los derechos de los inmigrantes y las marchas de mujeres, dijeron los manifestantes.

Principalmente han sido botellas de agua desechables. Se apilan en las aceras en paquetes de 24, de la marca que es barata en los supermercados y cadenas de farmacias, que los voluntarios dejan allí. Cada vez que un manifestante gira, hay alguien a su alcance dispuesto a darles desinfectante de manos, un bocadillo, una fruta o una botella plástica de agua.

Snacks and water left for protesters in Hollywood on June 7.
Los bocadillos y el agua ofrecidos a los manifestantes en Hollywood el 7 de junio.
(Francine Orr / Los Angeles Times)

En Compton, Michelle Merritt, líder por mucho tiempo de la Compton Girl Scout Troop 943, detuvo su camioneta en medio de la ruta de la marcha y comenzó a repartir botellas de agua de hieleras con la ayuda de sus hijas. “Debido a que tengo 61 años, no puedo caminar mucho”, dijo Merritt. “Pero puedo contribuir con el agua, y eso es lo que estoy haciendo”.

Este espíritu prevalece y se concentra alrededor del Ayuntamiento, donde se han establecido estaciones médicas durante las grandes manifestaciones en caso de lesiones. Para Calderón, que asistió a la Marcha de las Mujeres y dijo que “no era la misma vibra”, estas protestas contra la brutalidad policial ofrecen la oportunidad de que cualquiera se involucre. Gran parte de la organización se realiza a través de las redes sociales.

"Momma Cat" Daniels puts out snacks as protesters gather along West Florissant Avenue in Ferguson, Mo., Tuesday night. 
“Momma Cat” Daniels ofrece bocadillos mientras unos 70 manifestantes se reúnen a lo largo de West Florissant Avenue en Ferguson, Missouri, el martes por la noche.
(Jeff Roberson / Associated Press )

“Quiero estar aquí de la manera más constructiva y positiva. Mis amigos han estado publicando sobre la ayuda, y puedes poner una curita, cocinar arroz, puedes salir y ser útil”, dijo Calderón. “Además de eso, la cuarentena creo que ha hecho que todos salgan, es peor, peor, peor, y espero que eso haga que la gente quiera cambiar esto”.

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