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Joven mexicana transgénero obtiene la residencia bajo asilo: “Tú también puedes”

Elizabeth Espinoza finalmente recibe permiso de permanencia en Estados Unidos.

Elizabeth Espinoza, de 27 años, obtuvo asilo político en Estados Unidos por persecución, acecho y peligro de muerte en México.

Y aunque este tipo de alivio es casi imposible para los mexicanos, los expertos en leyes de inmigración sostienen que es posible siempre y cuando un profesional lleve el caso. El mensaje de la joven para los que han sido maltratados y abusados es: “Tú también puedes”.

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Espinoza nació en Guadalajara, Jalisco como varón en diciembre de 1992, pero creció ocultando que era mujer por el rechazo de su familia.

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Desde pequeña fue maltratada y en varias ocasiones pensó en el suicidio; tiene marcas en su cuerpo de golpes y maltrato del que fue víctima, por lo que a los 18 años se independizó de su familia y se enamoró de un hombre que terminó igualmente maltratándola, abusándola sexual y sicológicamente.

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Al regresar al hogar para pedir apoyo de la familia, su hermano empezó a salir con una exnovia de un mafioso; el hermano fue asesinado cruelmente y le tocó a Elizabeth reconocer el cadáver y proporcionar su ADN para identificar los restos; cuando el mafioso lo reconoció como hermano del rival difunto, la empezó a perseguir y amenazar.

Para salvar su vida, Elizabeth decidió viajar al norte y cruzar a Estados Unidos. En la frontera conoció al padre Chava en Tijuana, quien la acompañó a entregarse a las autoridades de inmigración por una garita el 9 de julio de 2016; ahí estuvo detenida hasta marzo de 2017 con la oportunidad de ver a un juez.

“Más que miedo llevaba la gloria de querer estar en esta nación, dejar el país de origen y empezar de nuevo. No era sano para mí, fui detenida en Chula Vista y luego en Adelanto”, dice la joven.

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Sin dinero, Elizabeth se enseñó a hacer zapatos de plástico, vendía, lavaba ropa ajena para poder comer, y después de tres meses de encierro le dio depresión.

“Entonces un psicólogo me apoyó mucho, me aclaró que era transgénero y me ayudó a hacer un cambio en mi persona para ser la mujer que soy”, sostiene.

Ocho meses después de ser detenida, Elizabeth salió del centro de detención gracias a un amigo, el señor Don José Juárez, a quien conoció mientras estaba retenida, y quien le ayudó a pagar la fianza.

“Mi familia no me apoyó con el pago de la fianza, mi papá y abuela son ciudadanos, pero a pesar de que prometían el dinero nunca me lo mandaron”, dice Elizabeth.

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En junio de 2017 inicia su proceso de asilo y al mismo tiempo un tratamiento hormonal para su transformación de hombre a mujer transgénero. Para agosto de 2019 contrae matrimonio con Luis, un hombre nacido en Estados Unidos.

El 28 de febrero de 2020, Elizabeth acude ante un Juez de Migración. El abogado Sergio Siderman presentó al juez un expediente de varios cientos de páginas incluyendo reportes sicológicos y clínicos de Elizabeth, así como reportes del crimen organizado, la falta de protección de la comunidad LGTBQ en México y el riesgo de muerte que Elizabeth enfrentaría si volviera a México.

La respuesta del juez de inmigración llegó recientemente con la noticia de que el Gobierno de Estados Unidos le brinda asilo y protección a Elizabeth, y el 28 de febrero de 2021 podrá realizar su ajuste a residencia permanente con vías a la ciudadanía.

Recientemente, Elizabeth también recibió una importante indemnización por un caso de discriminación en su lugar de trabajo y estas dos victorias le han dado la valentía para contar su historia como ejemplo para que muchos miembros de la comunidad LGBTQ salgan y luchen por sus derechos.

“Estoy soñando en ayudar a la comunidad LGBTQ y las chicas transgéneros en drogas, en vicios, en pasos donde pueden perder su vida, esa es una de mis metas ahora”, dice Elizabeth.

“Otra meta es comprar una casa… es mi sueño”, comenta.

No es un caso fácil, pero tampoco imposible y es precisamente la comunidad LGBTQ la que mayores posibilidades tiene de obtener este beneficio de asilo, pero muchos no lo utilizan por temor y siguen en las sombras, sostiene el abogado Siderman.

“Mi consejo es que hay que sacudirse ese miedo, ya sufrieron demasiado durante su vida, ya no deberían sufrir más, pedir la ayuda no sólo para que puedan salir de un país donde los tratan de forma inhumana, sino también para obtener beneficio como la residencia de asilo político”, señala el abogado.


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