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Columna: California depende demasiado de los ricos. Ahora no es el momento para otro impuesto a los millonarios

Cajas grandes llenas de sobres ya abiertos y vacíos en el Franchise Tax Board antes de ser reciclados en Sacramento.
Cajas grandes llenas de sobres ya abiertos y vacíos se encuentran en el Franchise Tax Board antes de ser reciclados en Sacramento.
(Laura Morton / For The Times )

El 1% de los contribuyentes de California pagan casi la mitad de los impuestos estatales. California ya se apoya mucho en sus ciudadanos más ricos, demasiado para una buena política fiscal.

Los legisladores demócratas quieren que los contribuyentes más ricos de California “paguen su parte justa”. Pero según cualquier medición objetiva, ya lo hacen, y con una suma adicional.

Estamos hablando de impuestos estatales, no federales.

Podría decirse que los estadounidenses más ricos deberían pagar una parte más justa de los impuestos federales. El presidente Trump y el entonces Congreso republicano redujeron las tasas del impuesto sobre la renta federal en 2017, y los beneficiarios fueron principalmente los ricos y las corporaciones.

Pero Trump y los republicanos también dificultaron financieramente las cosas para los propietarios de viviendas y las personas de ingresos medios a altos en estados como California, que ya grava con altos impuestos. Lo hicieron colocando un límite de $10.000 en los gravamenes estatales y locales que podrían deducirse de las declaraciones de contribuciones federales. Ese fue un aumento de impuestos para muchos y debería ser derogado.

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Incluso a los senadores de izquierda, Bernie Sanders y Elizabeth Warren, les debería gustar el progresivo impuesto estatal sobre la renta de California. Tiene la tasa estatal más alta de la nación. Pero los demócratas liberales de Sacramento quieren aumentarla aún más.

Póngalo de esta manera: el 1% de los contribuyentes de California aporta casi la mitad del impuesto sobre la renta estatal.

Específicamente, el 1% de los más ricos, con el 24% de las ganancias, pagó el 46% de los impuestos estatales sobre la renta en 2018, el último año del que hay datos completos. El 90% de los que ganan menos pagó sólo alrededor del 22%; el 60% con menor ingreso pagó el 2.4%.

En resumen, California ya se está apoyando mucho en sus ciudadanos más ricos, demasiado para una buena política fiscal.

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La tasa fiscal máxima de California es del 13.3%. Hawái tiene el siguiente nivel más alto con un 11%. El de Nueva Jersey es del 10.75%. Las tasas más altas de todos los demás estados son de un solo dígito.

Siete estados no tienen ningún impuesto sobre la renta personal, incluidos sus competidores económicos de Texas y Florida, y la frontera con Nevada.

Recientemente se presentó un proyecto de ley en Sacramento para aumentar la tasa más alta de California al 16.8%. Pero solo se aplicaría a las personas que ganan más de $5 millones al año.

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Habría un recargo adicional del 1% en los ingresos que excedan $1 millón, aumentando al 3% en los ingresos por encima de $2 millones. A los que perciben $5 millones, se activaría un recargo del 3.5%.

El llamado impuesto a los millonarios recaudaría aproximadamente $6.8 mil millones al año.

“Los californianos están desempleados y luchan por poner comida en la mesa, mientras que los ricos contemplan en qué casa de vacaciones quedarse”, dijo el autor, el asambleísta Miguel Santiago (D-Los Ángeles), en un comunicado.

Poco después, el asambleísta Rob Bonta (D-Alameda) propuso el primer “impuesto sobre el patrimonio” de la nación. Impondría un gravamen anual del 0.4% sobre el patrimonio neto de más de $30 millones, excluidas las bienes raíces. Eso recaudaría un estimado de $7.5 mil millones de 30.400 californianos.

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“Las familias están sufriendo en este momento. El COVID-19 solo ha empeorado las cosas”, dijo Bonta. “En tiempos de crisis, todos los californianos deben intensificar y contribuir con su parte justa”.

Ambas medidas están siendo impulsadas por sindicatos de maestros que buscan más dinero para las escuelas.

Los maestros también están patrocinando un aumento de impuestos a la propiedad comercial: la Proposición 15 en la boleta electoral del 3 de noviembre. Recaudaría hasta $12 mil millones anuales para las escuelas y los gobiernos locales al gravar la mayoría de las propiedades comerciales en función del valor de mercado en lugar de los estrictos límites impuestos por la Proposición 13. Sería el primer retroceso importante del histórico recorte de impuestos a la propiedad de 1978.

El gobernador Gavin Newsom parecía receloso de los impuestos a la riqueza y a los millonarios cuando se le preguntó sobre ellos en una conferencia de prensa.

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“Mire, quiero ver cómo están las cosas en los próximos meses”, dijo, refiriéndose a la economía, el presupuesto sangrante del estado, la ayuda federal esperada y si se aprueba la iniciativa de impuestos a la propiedad.

El gobernador parecía preocupado por asustar a los posibles inversores en la economía de California.

“Como estado e incluso a nivel local, uno tiene que considerar los impactos de estas decisiones en términos de nuestro entorno competitivo”, manifestó el gobernador.

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Santiago y Bonta apenas presentaron sus proyectos de ley, los retiraron, al menos para esta sesión legislativa. Se estaba acabando el tiempo para llegar a un acuerdo sobre medidas políticamente arriesgadas que debían obtener una mayoría de dos tercios de votos para su aprobación. Los legisladores deben levantar la sesión antes del 31 de agosto.

Pero Bonta esperaba que Newsom volviera a convocar a la Legislatura a una sesión especial para considerar los aumentos de impuestos.

“Necesitamos ser ágiles y flexibles”, dijo. “No podemos simplemente esperar hasta enero mientras arden los incendios forestales y se propaga el COVID-19. Necesitamos más ingresos ahora, no después de enero”.

Y los superricos fácilmente podrían permitirse aportar más, insistieron ambos legisladores.

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Claro, el impuesto sobre la renta de California es el más alto de la nación, dijo Bonta, “pero también tenemos la mayor cantidad de millonarios y multimillonarios. Hay una riqueza inaudita en este estado… aunque también tenemos los niveles más altos de pobreza en la nación… Nunca había visto una defensa tan virulenta y enérgica de los millonarios y multimillonarios”.

Simplemente me parece una mala propuesta: los demócratas buscan perpetuamente aumentos de impuestos, incluso en los buenos tiempos, lo que alimenta el mensaje republicano de que los demócratas son unos gastadores desenfrenados de impuestos.

Los demócratas deberían centrarse en actualizar finalmente el volátil sistema fiscal del estado, que inunda el tesoro con ingresos excedentes en tiempos de bonanza y se ralentiza a un mínimo durante las caídas. Eso es porque depende demasiado de las ganancias de capital de las personas ricas.

El estado necesita ampliar su base impositiva reduciendo las tasas máximas y extendiendo el impuesto a las ventas a los servicios comerciales.

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Pero eso es políticamente demasiado arriesgado y requiere liderazgo. Es mucho más fácil acosar a los pocos ricos.

Para leer esta nota en inglés, haga clic aquí.


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