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Miles de personas suman denuncias de abuso sexual contra Boy Scouts mientras se aproxima el límite para la bancarrota

A statue of a Scout stands outside the Boy Scouts of America offices in Irving, Texas.
Miles de acusadores presentaron denuncias de abuso sexual contra Boy Scouts of America en un caso de quiebra que podría costarle miles de millones a la organización, afirmaron los abogados querellantes.
(Tom Pennington / Getty Images)

Ante la inminente fecha límite el próximo mes, miles de acusadores presentaron denuncias de abuso sexual contra Boy Scouts of America en una quiebra que podría costarle a la organización juvenil y sus aseguradoras cientos de millones de dólares, o más.

La organización de scouts, que solicitó la protección del Capítulo 11 en febrero pasado, ante la disminución de su membresía y una avalancha de nuevas demandas por abusos, no informó cuántas denuncias se han presentado ante el Tribunal de Quiebras de Estados Unidos en Delaware.

Pero los abogados de algunos demandantes advirtieron que las reclamaciones siguen llegando y predicen que decenas de miles cumplirán con la fecha límite del 16 de noviembre. La respuesta masiva, comentaron, sugiere un problema de abuso mucho más amplio en la entidad de lo que se ha reconocido previamente y podría remodelar drásticamente a la agrupación de jóvenes, de 110 años de antigüedad.

“Cuando esta quiebra se resuelva finalmente, los Boy Scouts no serán los mismos Boy Scouts of America”, aseveró Paul Mones, un abogado de Los Ángeles que forma parte de un comité de los procedimientos de quiebra que representa a las víctimas.

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La acción del Capítulo 11 está destinada a permitir que Boy Scouts of America reorganice y reestructure sus finanzas mientras sigue funcionando. La misma estrategia para proteger los activos contra reclamos legales fue utilizada por más de dos docenas de diócesis católicas atrapadas en el escándalo de abusos sexuales de la iglesia.

La bancarrota de Scouts promete “empequeñecer todo lo que hemos visto en la Iglesia católica”, dijo Timothy Kosnoff, abogado de Abused in Scouting, una coalición de firmas de abogados que se promueve activamente a través de internet y avisos de televisión como especialista en la defensa de los sobrevivientes.

Su grupo fue contactado por más de 10.000 clientes, incluidos 1.000 en una sola semana reciente, destacó Kosnoff, y agregó que no le sorprendería ver que el total de reclamaciones en la quiebra alcance los 50.000.

Esa cifra eclipsaría las estimaciones oficiales anteriores. El año pasado, una investigadora contratada por los Scouts para analizar los registros internos de 1944 a 2016 afirmó que había identificado a 12.254 víctimas. “Hay más denuncias en esta quiebra que en todas las quiebras de la Iglesia católica juntas”, detalló Kosnoff.

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La quiebra suspendió automáticamente cientos de demandas pendientes mientras se negocia un posible acuerdo global. También requirió que los nuevos reclamos de abuso se manejen en ese sitio, en lugar de en los tribunales estatales, donde los Scouts enfrentaron una ola de nuevas denuncias por abuso sexual después de que varios estados, incluidos California y Nueva York, ampliaron las opciones legales para que las víctimas infantiles presenten demandas.

Solo aquellos reclamos presentados por la “fecha límite” del Tribunal de Quiebras del 16 de noviembre serán elegibles para recibir fondos de un fideicomiso de compensación de víctimas anticipadas.

Boy Scouts of America (BSA), que se ha disculpado “con cualquiera que haya sido lastimado durante su tiempo como scout”, llevó a cabo su propia campaña de divulgación pública este otoño, instando a las víctimas a presentar reclamos. El proceso incluye completar un cuestionario de 12 páginas, que no necesita ser presentado por un abogado.

“La BSA está comprometida a cumplir con nuestra responsabilidad social y moral de compensar de manera equitativa a las víctimas que sufrieron abusos durante su tiempo como scouts y a la vez garantizar que llevamos a cabo nuestra misión de servir a los jóvenes, las familias y las comunidades locales en los años venideros”, manifestó Boy Scouts en un comunicado.

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“La fecha límite marca un hito importante hacia el cumplimiento de esos objetivos y establece un cronograma claro para que las víctimas se presenten y luego busquen una retribución del fideicomiso de compensación propuesto por BSA”, agrega el documento.

Después del 16 de noviembre, es probable que las denuncias sean examinadas y ordenadas según su prioridad, pero el proceso para hacerlo aún no se ha definido, informaron los abogados de los querellantes. El tamaño del fondo de compensación tampoco se ha determinado todavía, junto con cuánto será financiado por los Scouts o sus aseguradoras.

Algunas de las aseguradoras de la entidad se negaron a cubrir los pagos en casos de abuso sexual, alegando que la organización podría haber evitado los actos que derivaron en las reclamaciones, según muestran los registros judiciales.

Los abogados de los demandantes señalan que con decenas de miles de reclamaciones, incluso un pago modesto por cada una podría hacer escalar el total a miles de millones de dólares. Si se pagaran 30.000 reclamaciones a $10.000 cada una, por ejemplo, el total sería de $300 millones. Pero a $100.000 o más cada una, el total se dispararía a $3.000 millones o más.

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Además de su responsabilidad por denuncias de abuso, la organización se ha visto muy afectada por la pandemia de COVID-19, que arruinó la temporada de acampada de este año y los ingresos que habría generado, y por la partida de scouts en tropas patrocinadas por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que ha cortado sus vínculos con el programa.

En el momento de la declaración de quiebra, la organización nacional de los Scouts tenía activos por más de $1.000 millones. Entre los temas contenciosos en la quiebra se encuentran miles de millones más en bienes raíces y otros activos mantenidos por separado por los consejos de scouts locales.

Los abogados querellantes aseguran que las demandas ascendían a cientos cuando se presentó la quiebra, pero la organización no reveló cuántas veces fue querellada o cuánto pagó hasta el momento en acuerdos y juicios.

Muchas de las demandas se produjeron a raíz de la publicación de Los Angeles Times, en 2012, de registros internos de la organización que involucraban a unos 5.000 hombres en una lista negra conocida como los “archivos de perversión”, un arcón de documentos muy bien guardado que detallan las acusaciones de abuso sexual contra los líderes de las tropas y otros, que datan de hace un siglo.

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El examen de los archivos realizado por The Times durante un año documentó cientos de casos en los que los Boy Scouts no informaron las acusaciones a las autoridades, ocultaron las acusaciones de los padres y el público o instaron a los abusadores admitidos a renunciar silenciosamente, y luego ayudaron a cubrir sus huellas con explicaciones falsas de sus salidas.

Los acusadores citaron los documentos -conocidos formalmente durante décadas como los “archivos de voluntarios no elegibles” y ahora llamados ‘Base voluntaria de datos de revisión’- como evidencia de que la organización sabía de la existencia de pedófilos en sus filas, pero no protegió a los niños.

Mones, el abogado con sede en Los Ángeles, usó alrededor de 1.200 de los archivos en un juicio en Portland, Oregón, para ganar un veredicto histórico de $19.9 millones contra los Scouts en 2010 en nombre de un hombre que fue abusado sexualmente cuando era niño, en la década de 1980.

Mones y otros han insistido durante bastante tiempo que los archivos reflejan solo una fracción del abuso ocurrido en la organización. Señalan que la mayoría de los delincuentes fueron acusados de múltiples incidentes de abuso y que muchos nunca fueron denunciados. Boy Scouts of America también reconoció la destrucción de una cantidad desconocida de archivos a lo largo de los años.

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La avalancha de nuevas denuncias provocadas por la fecha límite que se avecina proporciona más evidencia de que el alcance del abuso fue subestimado, remarcó Mones.

“Creo que muestra que incluso para mí, que hago esto desde hace tantos años, el problema del abuso en la entidad es mucho más grande de lo que creíamos quienes en teoría sabíamos de lo que hablábamos” destacó.

Muchas de las nuevas denuncias se basan en acusaciones de abuso por parte de los líderes de las tropas y otras personas que no figuran en los archivos. Quienes hicieron estas nuevas afirmaciones van desde los ocho años hasta hombres de entre 80 y 90 años, indicaron los abogados.

Gilion Dumas, un abogado de Portland, Oregón, que representa a las víctimas en California y varios otros estados, indicó que recientemente más de 100 antiguos scouts la han contactado, la mayoría de ellos hombres de 50 y 60 años que nunca le habían contado a nadie sobre su caso. “Muchos llaman para decir que estas cosas sucedieron en Scouts y se dan cuenta de que esta es la única oportunidad que tienen para opinar y contar su historia, así como de obtener justicia por lo que les sucedió cuando eran niños”, dijo. “Saben que si no hablan ahora, no serán escuchados”.

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